Los Blancos: quiénes son los empresarios que construirán la obra más cara de la década
La construcción del dique Los Blancos será una de las obras más grandes que tendrá Mendoza en la década y también es una de las que mayor tensión y presiones generó, pero no por la obra, la altura de las presas, y cuestiones técnicas, sino por los lobbys que rodean al proceso de licitación.
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Finalmente quien se encamina a quedarse con la obra y la concesión para explotar la energía es la UTE liderada por Cartellone Construcciones Civiles, una de las empresas favoritas de las grandes obras nacionales. El Gobierno anunció la preadjudicación, pero en realidad es un paso previo, en el que quedaron eliminados de competencia los otros dos grupos empresarios que competían, para que Cartellone, ahora sin competencia, garantice el financiamiento que prometió. Pero Cartellone no viene solo. Su principal aval es la empresa brasileña OAS Ltda, que fue quien realmente consiguió el aval financiero que le hizo ganar la competencia. La otra cara visible de ese grupo es Omar Álvarez, un empresario polirubro de Mendoza cuya empresa constructora ha logrado grandes ganancias con pocos antecedentes; todo basado en su política de alianzas y las buenas relaciones con el Gobierno.
Fuera de competencia quedaron la empresa ligada al grupo Macri IECSA, con la brasileña – Contern Construçoes, que tenía como socio a CEOSA, otra conocida empresa local y también IMPSA, de Enrique Pescarmona. Lo curioso es que Pescarmona puede convertirse en proveedor del ganador de la licitación, pues está incluido entre los posibles aportantes de turbinas. “Hubo intentos por embarrar la cancha. Pero ha sido un proceso transparente y claro”, aseguró Rolando Baldasso.
Asdas
La clave por la que se definió la puja es la garantía del financiamiento. Los Blancos tiene previsto un financiamiento mixto, por el cual la empresa concesionaria debía proponer un aporte de al menos el 35 por ciento del presupuesto. La comisión de preadjudicación eliminó a Pescarmona y a IECSA porque, aseguran, no había cumplido con el requisito de avales financieros que garantizaran el aporte privado. Así sólo quedó Cartellone junto con Omar Álvarez. Esa UTE presentó una carta del banco “”, avalando un crédito de algo más de 600 millones de dólares.
Sin embargo hay polémica en puerta. El ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso, explicó que las dos empresas que fueron descartadas habían propuesto un financiamiento con la emisión de bonos, donde el Estado pasaba a ser parte de la gestión de los créditos y que por eso fueron descartadas. Allegados a IECSA aseguraron que habían presentado dos propuestas: una que proponía la emisión de “obligaciones negociables” por el 100% del valor de la obra (a través del Credit Suisse) y la otra con un crédito del banco estatal BNDES. Según ellos presentaron los avales del banco brasileño, pero que no fueron tomados en cuenta. “Todavía no nos notifican de la resolución”, aseguró una fuente ligada a esa empresa.
El ministro Baldasso aseguró que antes de tomar la decisión se analizaron en detalle todas las presentaciones cruzadas realizadas por las empresas para intentar impugnarse. Y que la resolución está “blindada” ante posibles demandas. “Las dos empresas que no fueron seleccionadas no cumplían con el requisito económico de garantizar el financiamiento privado. Las dos presentaron propuestas donde el mismo Estado era quien se endeudaba”, aseguró el Ministro.
Antes de comunicar la decisión hubo otro paso interno. El Gobierno le pidió a Cartellone que revisara su oferta económica, que había sido superior a los 5 mil millones, y finalmente se presupuestó en 4685 millones. Pero se trata de un presupuesto meramente decorativo, pues la obra costará mucho más. Es que para adjudicarla se tomaron los costos del momento de llamar a licitación es decir del 2010. Al momento de firmar el contrato se establecerán otros montos con un cálculo estimativo de los ajustes por mayores costos, pero recién al finalizar los trabajos (entre 2018 y 2019) se sabrá el costo final. Todos los mayores gastos serán afrontados por el Estado.
Lo anunciado ayer es un paso previo a la preadjudicación. Ahora la empresa ganadora tiene 60 días para ratificar sus avales financieros. Luego la Nación debe hacer lo mismo con la contraparte que le toca pagar a través de un fideicomiso. Y recién allí se firmará la preadjudicación y luego la adjudicación definitiva. El contrato de inicio de obra podría firmarse cerca de mediados del año que viene, si no media otra contingencia.
Quiénes son
Los ganadores de la licitación son conocidos. Cartellones es una empresa mendocina que ha sido adjudicataria de buena parte de las obras más grandes que están en ejecución, la mayoría con financiamiento nacional. Entre ellas están las dos “doble vías”, a Desaguadero y a Tunuyán. También es parte del Consorcio que construyó la presa Potrerillos, obra para la cual se asoció con Pescarmona.
Baldasso aseguró que la empresa de Omar Álvarez, Obras Andinas, no figura oficialmente en la UTE, cuestión que no quita que haya un acuerdo entre empresas, cosa que sí pasó. Álvarez ha logrado protagonismo gracias a las buenas relaciones que tiene con el gobierno provincial y nacional, instrumentada a través de ventajosas alianzas. Así logró ser parte de la construcción de la línea Comahue Cuyo, por ejemplo. De la misma manera Álvarez se metió de lleno en el negocio petrolero, también gracias a la triangulación de empresas y una alianza estratégica con YPF, que se mantiene con la reestatización de la petrolera.