Los jóvenes son las principales víctimas de la violencia en Mendoza
Micaela Blasco, Matías Quiroga, Nélida Torrez, Franco Díaz. Y la lista sigue. No se conocían, pero todos tienen dos cosas en común: eran jóvenes y murieron como consecuencia de la violencia; en circunstancias totalmente distintas. Peleas entre conocidos, intento de robo, disputas familiares que terminan mal o cuestiones personales que se dirimen con un arma. Pero la violencia siempre como telón de fondo.
Los jóvenes son las principales víctimas de la violencia en Mendoza. Lo son en la referido a delitos “dolosos”, como la violencia familiar, los robos, y los llamados “ajustes de cuentas”; como también en la “violencia culposa”, como los accidentes de tránsito.
Tiempos violentos
Soluciones por la vía rápida. Desprecio por la vida. Parece inexplicable el hecho de que un joven muera como producto de la violencia. El año pasado, por ejemplo, de los 133 homicidios registrados en la provincia, en 75 de ellos las víctimas eran personas de menos de 30 años, es decir el 56,3%.
Se trata de una generación nacida y criada en democracia; pero en una sociedad que tiene serios inconvenientes para resolver sus problemas sin violencia.
La mayoría de los jóvenes asesinados (57 en total) murieron como consecuencia del uso de armas de fuego por parte de sus agresores. “Hay mucha facilidad para el acceso a las armas de manera clandestina”, se sincera un comisario. Y con un arma en la mano, cualquier diferendo es más fácil que termine en tragedia.
Los hechos que más impacto social causan son los que se generan como consecuencia de otro delito: robo, venganzas y los llamados “ajustes de cuentas” que muchas veces esconden actos mafiosos. “Hay delito organizado en Mendoza”, explica el mismo comisario. Las actuales autoridades del Ministerio de Seguridad y también las de gestiones anteriores saben que ese tipo de organizaciones (en muchos casos relacionadas con el mundo de la droga) generan polos de violencia estructural difícil de combatir.
La violencia “culposa”
Correr. Mostrarse. Sin temor ni precaución. En las causas de muerte de los jóvenes hay otras “no naturales” que también se transformaron el epidemia. Los accidentes de tránsito es una de ellas y que va en aumento. El año pasado muerieron 129 jóvenes menores de 30 años en accidentes de tránsito, de 336 fallecidos en total por esa causa.
Durante el 2012 la proporción aumentó, según explicaron las autoridades del Ministerio de Seguridad y el propio gobernador Francisco Pérez. Esos jóvenes son víctimas de la “violencia culposa” de los accidentes. En el primer semestre, 94 personas murieron en el lugar del accidente y la mayoría eran jóvenes. Aunque las causas tienen orígenes totalmente distintos, los accidentes duplican a la cantidad de muertes por homicidio “doloso”.
Justamente la campaña de prevención lanzada por el Gobierno para disminuir las muertes en accidentes de tránsito apunta a generar conciencia a través de la culpa: todas las piezas de comunicación construyen una escena donde todos mueren luego de un accidente, menos el conductor. El mensaje apunta justamente a los jóvenes de menos de 25 años. La campaña es prolija, pero redunda en mensajes ya difundidos. El resultado de esa campaña va a depender de la persistencia en la transmisión del mensaje pero sobre todo de no dejar esa acción aislada: gran parte de la respuesta no la tiene la comunicación.