Transporte, agua y luz complican las cuentas y analizan aumentos
La coyuntura apura y hay temas que cada vez aprietan más a la agenda de Gobierno. Uno de ellos es el sostenimiento de los servicios públicos y las tarifas. El gobernador Francisco Pérez mencionó el tema como una de sus prioridades antes de asumir, y por ahora gambetea las decisiones. Pero de a poco el margen de maniobra se achica. La situación es dispar dependiendo el tipo de servicio, pero todos están en proceso de cambio.
En Transporte buena parte del futuro del sistema y en particular del precio del boleto dependen de decisiones nacionales. Pero mientras tanto se agregan más costos: el Metrotranvía le cuesta a la provincia más de 2 millones de pesos por semana y por eso buscan alguna ayuda nacional, que por ahora se niega. Para colmo, con las restricciones presupuestarias se achicó el fondo de compensación, por lo que hacia fin de año podría haber inconvenientes si no se aumenta ese fondo o se retoca la tarifa.
En el servicio de agua el Gobierno acaba de aprobar aumentos de hasta el 66 por ciento en la tarifa de los operadores comunitarios. Pero podría venir otro incremento para la mayoría de Mendoza, pues el año pasado se había dejado abierta la puerta para que Aguas Mendocinas vuelva a subirla. Esa posibilidad aumenta ante la falta de llegada de fondos externos para financiar la empresa. En el servicio eléctrico los tiempos también parecen acortarse. El Ejecutivo tiene en sus manos el pedido de aumento de las empresas y también los informes técnicos con las distintas alternativas para acomodar el VAD; uno de los elementos que integran la tarifa.
Fuera de cualquier estudio técnico, las decisiones son políticas y las tiene en su cabeza el gobernador Francisco Pérez. Y todas terminan con la misma consecuencia: un golpe al bolsillo de los mendocinos.
Los costos del Metrotranvía y dudas sobre el boleto
El Metrotranvía es llamativo, sobre todo para los que han tenido la suerte de verlo recorrer las vía del Gran Mendoza en la etapa de prueba que se está llevando adelante. Ese nuevo medio por ahora no está generado una solución al sistema de transporte de Mendoza (como se espera que ocurra cuando funcione a pleno) pero sí significa un gasto que obliga a hacer cuentas a futuro.
Poner en movimiento el Metrotranvía le cuesta a la provincia 2.187.500 pesos por semana. Eso es lo que destina el Ministerio de Hacienda cada 7 días como parte del Fondo de Contingencias del sistema de transporte. Desde este año, el Metro forma parte del subsidio provincial que se le otorga a los colectivos y que en definitiva sostiene el sistema. La diferencia es que el nuevo tren eléctrico por ahora cuesta mucho más que cualquier línea de colectivo. Así, por ejemplo, se previeron 70 millones de pesos para que comience a funcionar. Esa plata se otorga, según el decreto 1023, en 32 cuotas semanales de 2.187.500 pesos. Para todo el sistema de transporte urbano estaba previsto gastar 231 millones de pesos. Pero por las restricciones presupuestarias el fondo se redujo a 204 millones de pesos a pagar en 40 cuotas de 5.112.500 pesos. Todo ese dinero va a parar a las 10 líneas de transporte de pasajeros del Gran Mendoza.
El Metrotranvía cuesta casi la mitad que el total de esas líneas. La gran diferencia es que ese medio de transporte no recibe ningún otro subsidio, como sí ocurre con los colectivos (que tienen ayuda nacional para el gasoil y el pago de los salarios). Desde Transporte aseguraron que buscan cómo incluir al tren en alguna ayuda nacional para poder sostenerlo, pero por ahora no han tenido suerte. “El problema es que es el primer tranvía del país. Se está buscando alguna forma de que llegue un subsidio”, explicaron. La intención es que cuando se aplique el SUBE también se lo incluya allí.
Pero los problemas financieros no son exclusivos del Metrotranvía. El recorte al Fondo de Contingencias, es decir el subsidio provincial, acorta también el tiempo en el que alcanzará la plata. Por eso, aseguran, en el último trimestre será necesario reforzar el Fondo con más dinero o buscar otro mecanismo para que no se desfinancie el sistema. El otro mecanismo es el aumento del boleto, tema que el Gobierno tiene en agenda pero sobre el cual ha demorado la decisión. Internamente aseguran que es inaceptable que Mendoza tenga congelado el precio del boleto a 1,40 pesos desde el 2005 y que todos los mayores costos se absorvan presupuestariamente. La aplicación del SUBE también sería el momento “ideal” para el aumento. En el sistema de transporte el servicio que no para de subir es el de los taxis y remises, que son un indicador de lo que puede pasar a futuro con el resto.
Agua con aumento para todos
El servicio de agua y saneamiento sigue en estado crítico en la provincia. La empresa estatal Aguas Mendocinas (o AYSAM) tiene un endeudamiento aprobado para iniciar un plan de obras, pero la plata no llega. Justamente esa empresa es una de las más afectadas por la demora en la llegada de los fondos internacionales que se esperaban con la emisión de un bono y que ahora está en duda. Por lo pronto, la empresa debe comenzar a “autofinanciarse” y para ello ya comenzó un plan de reajuste de la tarifa el año pasado. Por ese mismo plan, este semestre podría llegar otro incremento.
Las primeras señales en ese sentido, aparecieron con los operadores comunitarios. La semana pasada el Gobierno autorizó aumentos de hasta el 66 por ciento en esas tarifas. La escala es la siguiente: los operadores que habían aplicado algún incremento entre julio y diciembre del 2009, subirán la tarifa un 66,10%. Los que tuvieron incremento entre enero y junio del 2010, subirán ahora la tarifa un 47,7%, mientras que los que habían aumentado entre julio y diciembre de ese año el aumento nuevo será del 32%. Y los operadores que habían tenido algún ajuste entre enero y junio del año pasado, subirán su tarifa un 15% más.
Ahora, la mayoría de los usuarios dependen de Aguas Mendocinas. Esa empresa aumentó un 35% su tarifa el noviembre del año pasado. Pero en ese momento quedó claro que no sería el único aumento, pues la empresa tiene menos de un año para ser autosustentable. Para ello, tiene autorizado dos aumentos más con intervalos de seis meses, según el Programa de Recomposición y Convergencia de las Tarifas. Ese programa tiene por objetivo “equilibrar gradualmente el déficit operativo de la empresa”. Por eso es posible que en los próximos meses haya otro retoque de la tarifa.
La luz, también en lista de espera
Una de las decisiones más dilatadas ha sido la del aumento de uno de los componentes de la tarifa eléctrica, tema por el cual las empresas y cooperativas distribuidoras presionan desde hace meses. Se trata del VAD, que junto con el precio de la electricidad mayorista y el posterior subsidio nacional componen lo que el usuario paga. El Gobierno debe revisar la tarifa completa recién en 2013. Pero el VAD tiene un mecanismo de análisis que permite actualizaciónes por aumento de los costos. El último elemento que agregaron allí, principalmente EDEMSA, es el aumento salarial otorgado a los trabajadores del sector.
Las empresas presentaron sus pretensiones hace mucho y el Gobierno, a través del Ente Regulador (EPRE) también realizó estudios de costos con varias alternativas. La decisión de aumentar o no ese valor la tiene ahora el Gobernador. En casi todas las provincias ese ítem se ha actualizado, pero con diferentes criterios. En San Juan, por ejemplo, se dispuso un incremento paulatino. La variable de ajuste, que las empresas usan como elemento de presión, por la “no actualización” de ese valor es la calidad del servicio.