ver más

El Casino ya pierde plata con el nuevo contrato y se agudizan los conflictos internos

Desde que se habilitó a pagar un canon más alto (el 40%) la Provincia recibe menos ingresos por tragamonedas, mientras que la empresa concesionaria aumentó sensiblemente sus ingresos. Cuestionan el contrato y quieren que los responsables den explicaciones en la Legislatura.

El nuevo contrato firmado con la concesionaria de los tragamonedas del Casino ya está dando resultados; pero negativos para la Provincia. En los primeros meses del año con el pago del nuevo canon a la empresa Mendoza Central Entretenimientos (Cirsa), el Instituto de Juegos y Casinos comenzó a amenguar sus ingresos por tragamonedas, al mismo tiempo que la empresa multiplicó las ganancias.

El Instituto de Juegos y Casinos realizó una cuestionada renegociación del contrato de concesión por la explotación de los tragamonedas del Casino Central. Antes la provincia le pagaba a la empresa un 26,23% de las utilidades de los tragamonedas. En la renegociación se acordó llevar ese canon al 47% de los ingresos, en distintas etapas a cambio de instalar más máquinas y modernizar las salas de juegos electrónicos. Actualmente se está pagando el 40,09% y los efectos ya se sienten.

Según una planilla a la que tuvo acceso MDZ, con más máquinas tragamonedas y con el nuevo canon el Casino central tiene congelado los ingresos desde principio de año y comenzó un leve descenso, mientras mejoran los beneficios para la empresa. Los datos están en manos de quienes analizan la situación del Casino en la Legislatura.

Así, por ejemplo, en abril del 2011, con 369 tragamonedas y un canon del 26 por ciento, el Instituto de Juegos y Casinos recibió 3.752.778 millones de pesos en beneficios, mientras que Mendoza Central Entretenimientos se quedó con 1.334.355 pesos. En abril de este año, con 545 tragamonedas y un canon del 40%; el Instituto recibió 3.529.244 pesos, pero la empresa se llevó 2.361665 pesos. Los ingresos del Estado retrocedieron, y los de la empresa se acrecentaron sensiblemente.

En picada

La situación se reproduce desde que se paga el nuevo canon. En febrero el Estado recibió 201 mil pesos menos que en 2011. En marzo 11 pesos menos y en abril lo dicho, 223.533 pesos menos. El concesionario recibió, en cambio, 846 mil pesos más en febrero, 1.131.551 extra en marzo y 1.027.310 de aumento en abril. La próxima etapa del contrato renegociado apunta a elevar el canon aún más, hasta llegar al 47%.

El gran argumento de la existencia de los casinos oficiales es la derivación de recursos que realiza con fines sociales. El Casino destina un 35% de sus ingresos, quitando los gastos y la inversión en obras, a los programas de salud más sensibles.

 

La excusa gestada en el Instituto para renegociar el contrato era la supuesta pérdida de mercado frente a la aparición de más casinos y la promesa de que, con la instalación de más máquinas y tecnología, se aumentaría la recaudación a pesar del incremento del canon. Pero por ahora los números parecen no dar.

El contrato está cuestionado por los legisladores, que iniciaron una investigación en la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados. Concretamente cuestionan el inicio del trámite, que fue a pedido del Gobierno pero sin fundamentos claros en cuanto a las necesidades de esa renegociación. Pero lo principal tema es el abrupto aumento en el canon que se comprometió a pagarle a la empresa. La intención de los diputados es que los responsables de esa negociación den explicaciones en la Legislatura. En la lista están desde el ex presidente del directorio Daniel Pereyra, pasando por los gerentes que promovieron el acuerdo, como Ricardo  Rodríguez y el asesor letrado Ítalo Salvador Papalardo. El otro gran cuestionado es el fiscal de Estado Joaquín De Rosas, quien avaló todo.

Con el contrato nuevo ya en vigencia, la empresa MCE no cumplió parte de lo pactado, según consta en una resolución del Directorio. Sin embargo el mismo directorio que la intimó a cumplir, la premió con el aumento del canon a 40,09% desde febrero.

Pero no es la única pelea interna que se vive dentro del Casino.

Internamente hay disputas entre los gerentes y directores, sus jefes políticos y también entre los dirigentes gremiales. La situación se tensa en una repartición que es una de las principales “cajas” de dinero fresco del Estado. Puertas afuera los dirigentes políticos se quejan porque aseguran que "al Casino lo manejan los gerentes".

Otra de las peleas es por la reapertura de nuevas salas de juego. Concretamente por el nuevo casino privado de Vista Flores, que fue autorizado por la gestión anterior y que tiene la habilitación definitiva pendiente en el Instituto de Juegos. Allí la puja es entre los gerentes y el directorio.