Aunque no sea candidata se votará por la re re de CFK
Este no fue un año electoral. Pero estuvo colmado de debates políticos. Pues el 2013 será más agitado. El calendario electoral no está definido del todo, pero habrá varias instancias. Las primarias de agosto y las generales de octubre son fechas fijas. Luego habrá que ver si el gobernador Francisco Pérez decide desdoblar las elecciones (algo poco probable en el contexto nacional) y si algún otro municipio también lo hace (casi seguro que Capital).
La lista de temas que pueden anotarse con demandas sociales es larga. Pero todo apunta a que el debate central del 2013, o al menos al que intentarán llevar, es algo que no se vota directamente pero que sí podría estar en juego de manera indirecta: la posibilidad de la re reelección de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Los analistas invitados a debatir por MDZ sobre lo que le espera a la clase media en el 2013 coincidieron en que ese será el gran tema de las elecciones del año que viene. Y que si finalmente se logra instalar esa dicotomía, quien más tiene que perder es el oficialismo. “Una gran parte va a reclamar el no a la reelección de Cristina. Yo creo que si instalan ese tema, el Gobierno lo puede pasar muy mal. Si logran instalar eso como agenda electoral, el oficialismo la puede pasar mal”, aseguró Elbio Rodríguez.
Al ser una elección legislativa e intermedia, muchos leen que se acerca a un plebiscito de gestión, donde “los oficialismos” suelen tener peor desempeño. A esto se le suma la duda sobre si alguien podrá capitalizar el malhumor generado en los últimos meses. “Todo depende de la oposición. Hoy sigue muy desarticulada. Pero si vemos lo que está pasando en Mendoza es muy preocupante. Lo que está pasando con el principal partido de la oposición realmente es desalentador pensar cómo viene el escenario el año que viene. Igual hay personas que se sienten tan alejada que van a votar cualquier opción que se enfrente. La gran ventaja de Cristian es que el 40% de aceptación lo tiene ella sola. El resto 60% no es de nadie”, analiza Martha Reale.
Enrique Bollati es quien arroja una teoría al menos polémica luego de lo cacerolazos de este año. Para él, quienes salieron a la calle en el fondo tienen un profundo desinterés político y a la vez están decepcionados. Por eso, asegura que la sorpresa de las elecciones del 2013 puede ser la abstención. En esa ecuación también asegura que el oficialismo corre con la ventaja de tener un electorado propio duro, fiel y participativo. “La gran sorpresa sería la abstensión, el desinterés. Puede ser que esa persona. El treinta y pico por ciento que vota al Gobierno va a ir a votar. Los que protestan no, porque son apolíticos. La gente se siente muy decepcionada, podemos tener un nivel alto de abstensión, no como en el 2001, pero alto”, teoriza Bollati. Incluso, en un panorama de atomización de votos, pronostica hasta cómo podrían repartirse los 5 cargos a legisladores nacionales, asegurando que el que gane sólo se llevaría 2 lugares y los otros tres podrían terminar en manos de fuerzas políticas distintas.
Cristicentrismo
En el análisis, los consultores también evaluaron cómo llega Cristina al 2013. En primer lugar queda claro que es la gran protagonista de la política argentina y que por ahora no hay ninguna figura ni en el oficialismo ni en la oposición que pueda emparejarla. Elvio Rodríguez asegura, en base a sus mediciones, que Cristina perdió ya entre 13 y 15 puntos de intención de voto respecto al año pasado. “La realidad es que la gente toma una posición, y después busca los elementos para justificar esa posición. La gente vota frente a un posicionamiento frente a quien gobierna. Después de posicionarse elige una opción. En las elecciones intermedias no se genera un hecho político atractivo. Una vez que se posiciona, es fácil encontrarle los defectos”, asegura Rodríguez.
Más allá de los números, hay quienes aseguran que el humor social frente a Cristina ha cambiado sensiblemente y es un camino de difícil retorno, aunque eso no significa que automáticamente alguien capitalice las debilidades del oficialismo. “El año pasado no era la misma Cristina de hoy. Era una Cristina conciliadora, vulnerable. Lo que pasó el año pasado es que Argentina crecía, había consumo y ella quedó viuda. En la campaña prácticamente no habló, lo que se veía era una señora vulnerable que generó una enorme empatía. Hoy esa imagen no existe más. Cristina se ocupó de llevar adelante batallas personales, donde la ciudadanía es un espectador solamente. La pelea con Clarín no es algo que nos contenga a todos. A la sociedad no le importa”, analiza Martha Reale.