Los anónimos 15 mil caceroleros y las dudas de los políticos
Es como en una charla de café entre amigos, pero multiplicado por miles. Se juntan, acarrean sus broncas y hacen catarsis con los temas más diversos. La inseguridad y la falta de justicia, la sensación de abuso de poder, la inflación que licua el salario, el cepo al dólar. Y en el fondo algunos con intenciones poco claras. No hay un proyecto político común y tampoco se sienten representados: ni por el Gobierno (al que muchos votaron) que ningunea los reclamos y las realidades que motivan la bronca; ni por la oposición, que apoya pero sólo se asoma tímidamente y con temor ante los caceroleros.
Por segunda vez en dos meses se reúnan más de 15 mil personas en Mendoza y es un dato que no pasa desapercibido. En una Mendoza poco movilizada en general, no es común ver una movilización de esa magnitud, aún sorteando los problemas climáticos.
Hubo miles de mendocinos con bronca. Pero no hay organicidad ni proyecto común. Curiosamente buscan ser anónimos en una actividad política.
Un grupo gana la calle para protestar. Son tantos que algunos se emocionan. Aparecen carteles; algunos escritos con fibrón, pero otros pre producidos y firmados por “Actitud Positiva”, una agrupación con fines poco explicados. Los jóvenes promotores se distinguen con remeras negras. “Algunos empresarios y políticos nos apoyan”, dice uno de ellos. “No buscamos nada político, lo que queremos es esto, manifestarnos. Hay radicales, demócratas y chicos a los que no les interesa la política”, aclara otra. Se identifican como estudiantes de distintas universidades. Aunque es una manifestación pública, prefieren no salir con su nombre en los medios. Así son los neo anti K “anónimos” que formaron parte del cacerolazo y que, a su manera, levantaron la cabeza.
Son miles, pero no hay líderes ni organicidad visible. Es decir; hubo una organización, pero nadie se hace cargo. Mezclados tímidamente entre los caceroleros había decenas de dirigentes, principalmente de la UCR y el PD. Su vida es la política, pero allí buscaban camuflarse y no ser identificados como partidarios de alguna agrupación. Hay legisladores, ex intendentes, dirigentes de segunda línea de varios municipios. Incluso desde ambos partidos también agitaron internamente para que aumente la participación en la protesta. Como el resto de los caceroleros, buscan ser anónimos; una curiosa característica del nuevo movimiento político que se gesta.



