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El tren de los políticos

Son ellos los únicos que han podido darse una vuelta, porque todavía no está terminado, para promover sus candidaturas. Y la presidenta en persona lo aprovechó para hacer un anuncio a pedido del intendente radical rebelde Víctor Fayad. ¿Cuándo llegará el turno de la gente?

Quién sabe cuándo el Metrotranvía Urbano será un servicio para la gente. Lo que es una realidad es que hasta aquí ha sido muy rendidor para la política.

El tren eléctrico que los gobiernos vienen prometiendo desde la era Cobos sin que aún se haya podido concretar salió esta mañana a dar una vueltita esperanzadora. Se lució (brillante, recién lustrado) pura y exclusivamente porque había venido la presidenta de visita, quien, para colmo, nunca dotó de fondos a la Provincia para su construcción.

Los trenes, de esta manera, fueron hoy vehículos de un proyecto electoral más que nada. El proyecto de Paco Pérez y Carlos Ciurca, la fórmula del PJ para la gobernación en octubre. Sin que un solo tipo común los haya usado, volverán a detenerse hasta nuevo aviso. 

Pero el Metrotranvía dio otra ayuda a la política. De apuro y confusamente, Cristina anunció un túnel en la Capital. Lo que muchos entendimos por sus palabras como la noticia de que el tren iría bajo tierra en su tramo capitalino era en realidad la noticia (algo improvisada) de otra obra a futuro.

Cristina, tras hablar con el secretario de servicios públicos, Juan Pablo Schiavi, se habría referido a un posible túnel vehicular que pasaría por debajo del tranvía a la altura de calle Godoy Cruz, cuando comience la segunda etapa de los trenes y se refuncionalice esa zona de la Capital.

Para esto falta mucho, pero el proyecto vial para esa zona es de Víctor Fayad, un caudillo rebelde y prokirchnerista de la UCR, a quien en este preciso momento conviene favorecer para disminuir las chances electorales del radicalismo. Y a la Nación le sobra billetera para invertir dineros allí donde quiere o le interesa.

Aunque tal vez todos se olvidarán de estos temas después de las elecciones, cuando todavía no habrá tren en marcha y menos aún necesidad de que eso ocurra.