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Martín Lousteau y la hipocresía de la inflación

El ex ministro del kirchnerismo escribe una columna en La Nación en la que se enfoca en los vaivenes económicos. A un mes de las elecciones, sus consideraciones sobre el crecimiento.
“Hace dos semanas la Presidenta anunció una nueva suba en la Asignación Universal por Hijo (AUH), cuyo monto pasó de los $220 (establecido en septiembre de 2010) a los $270 actuales. Los beneficiarios del programa ven así compensado un 65% del incremento en el costo de los alimentos que debieron padecer en dicho lapso. Se trata, sin dudas, de una buena nueva: poder mejorar la situación de quienes menos recursos tienen es casi el primer deber de una sociedad como la argentina. Sin embargo, el objetivo debe ser profundizar esa dinámica de manera sostenida. Es casi tan nocivo defender un crecimiento excluyente con la excusa de que el derrame hacia los más necesitados eventualmente llegará, como tomar medidas que sólo alivian temporalmente su situación para que luego vuelvan a padecer los problemas de siempre.

“La AUH es un programa extraordinario; y, más allá de quién lo propuso, el gran mérito del gobierno nacional es haberlo implementado, desterrando para siempre -esperemos- de la cabeza de muchos la percepción de que era imposible destinar esa cantidad de recursos para dicho fin. Hoy no hay voces dentro del espectro político que se atrevan a cuestionar esa fenomenal herramienta de inclusión. Aun así, poco tenemos para celebrar: que un país como el nuestro precise de un esquema de complemento de ingreso tan amplio es la evidencia más contundente del fracaso de décadas de política económica. Y que a pesar de su existencia todavía haya más de nueve millones de compatriotas sumidos en la pobreza (la misma cifra que en 1995) resulta vergonzoso e inaceptable”, inicia Lousteau en La Nación.

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