Jaque, Paco y Ciurca: los que se pelean, se necesitan
A 45 días de las elecciones, la ansiedad empieza a carcomer el estómago de los candidatos. Es producto de las encuestas, que siguen ampliando la previsible victoria de Cristina nivel nacional, pero advierten a la vez que en Mendoza habrá una dura batalla por la gobernación.
El demócrata Luis Rosales todavía no se mete seriamente en la pelea. Arriba siguen mandando, en cambio, Roberto Iglesias y Paco Pérez. Si bien varían los números según el encuestador y el cliente, las diferencias a favor del radical se amplían o se achican según la inclusión o no de un elemento fundamental en las boletas: la presidenta.
La clave para Pérez y Carlos Ciurca para avanzar consiste en apoderarse de Cristina. La fórmula justicialista necesita que venga a Mendoza antes de los comicios la mayor figura política nacional para asegurarse su arrastre vital de votos. Para que la unión con ella no sea sólo un afiche de campaña.
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Tanto necesitan Pérez y Ciurca traer a Cristina que metieron la pata esta semana. La ansiedad les jugó a los candidatos del PJ una mala pasada el viernes, cuando se anunció la visita de Cristina en una fecha (17 de setiembre) en la que el gobernador Celso Jaque no estará en la provincia. Unas horas después de que MDZ publicara esto, hubo una contraorden y la fecha quedó en veremos hasta la semana que viene.
Cuando aseguraron la visita del 17, por descuido o decisión, Pérez y Ciurca buscaron adueñarse del centro de la escena, sin tener en cuenta lo desprolijo que puede verse que corran abiertamente a un costado al gobernador.
¿Quién iba a acompañar a Cristina en las inauguraciones de obras si Jaque no estaba presente? ¿Dos candidatos que ya dejaron el gobierno? ¿El ministro Pombo? ¿El vicegobernador (opositor) Racconto?
Ni Paco ni Ciurca se detuvieron en los riesgos de desplazar a Jaque, a quien intentan espantar hace rato porque tiene mala imagen y porque favorece la campaña radical.
Jaque siempre está. Siempre Jaque ha encontrado la manera de sortear los obstáculos que pone su propio partido. Lo hizo en 2009, cuando ya se había precipitado fuertemente en las encuestas y se las ingenió para participar igual en la campaña electoral justicialista.
A pesar de que todos apuntaron a él por el resultado de aquellas legislativas, Jaque nunca asumió la derrota de 2009 a manos del radicalismo de Julio Cobos como propia.
Para los comicios de este año, el malargüino tenía su candidato a gobernador: el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán. Y vendió cara su derrota a manos de los azules y el aparato kirchnerista de la ANSES, que se inclinaron por Paco y Ciurca.
Los dos ministros renunciaron al Poder Ejecutivo en agosto para no entrar en la recta final de la campaña como piezas de la gestión jaquista. Se suponía que desde entonces Jaque iba a ocuparse exclusivamente de gobernar y los ex funcionarios serían soberanos respecto de la campaña. Fue el mejor arreglo al que pudieron llegar en el marco de una relación conflictiva.
Pero el pacto no parece de fácil cumplimiento.
Al gobernador le sobran a diario los micrófonos dispuestos a tomar una declaración suya y Jaque no parece querer evitarlos. Ahora va solo (sin Paco) a la mayoría de las inauguraciones "de gestión", pero esta semana se metió de lleno en el territorio ajeno (la campaña electoral) cuando atacó deliberadamente al radical Roberto Iglesias por la campaña del corte de boletas.
La respuesta de Iglesias era previsible: “Nosotros estamos trabajando para que no gane otro Jaque”, avisó, en referencia a Pérez.
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De esta manera, el que cobró en el round electoral fue el candidato justicialista, no el gobernador peronista. “Pérez tiene vergüenza de Jaque y dice que ni siquiera lo pondría como ministro. Por lo menos Jaque defiende la gestión”, disparó Juan Carlos Jaliff, el candidato a vicegobernador de la UCR, en San Rafael.
El abrazo que ese mismo día se dieron Iglesias y Jaque en un hotel del departamento del sur terminó de demostrar quién salió verdaderamente perjudicado en el cruce de palabras de los últimos días.
Los que se pelean se necesitan. Los hechos de esta semana demuestran que Jaque y Pérez-Ciurca tienen que llevarse bien si el peronismo quiere hacer una buena elección. Se necesitan mutuamente para que los cortocircuitos de la relación no provoquen una explosión severa antes del 23 de octubre en el partido que ambos comparten.
Sin ir más lejos, Pérez requiere que Jaque termine las obras que tiene que inaugurar Cristina cuando venga a Mendoza. No le convendría al candidato justicialista que los cortes de cintas se dilataran justo ahora por su mala relación con el gobernador.
Y una de esas obras parece fundamental: todo indica que el metrotranvía urbano estará en el cronograma de inauguraciones de Cristina.
La presidenta está chocha con los trenes. En agosto inauguró el que une Argentina y Uruguay (foto de abajo) y hace poco reactivó otro ramal en Lincoln, provincia de Buenos Aires.
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Si bien la agenda de la mandataria en nuestra provincia no ha sido confirmada, la secuencia de fotos de campaña seguiría con Cristina subida al moderno y esperado tren eléctrico que unirá Maipú, Godoy Cruz y Capital, a pesar de que no será posible tener listo antes de las elecciones todo el trayecto y sólo pondrían en funcionamiento un tramo.
En ese caso, será casi una ironía que Cristina inaugure en Mendoza una obra en la cual la Nación no invirtió dinero. ¿Pero quién puede oponerse hoy al deseo de la dueña de todos los votos?




