El problema del peronismo anti K es que De la Sota también quiere ser presidente
Lo intentó y no pudo. Por eso dicen que "El Gallego" De la Sota es cabeza dura: más que gobernar nuevamente a su provincia, Córdoba, lo que busca es ser el candidato del peronismo más tradicional a la presidencia.
Es por ello que siempre se ofrece, en los casos de emergencia partidario, como "factor de unidad". Pasó en 2001, pero claro, esa condición incluía un respaldo cerrado hacia su persona.
Este domingo De la Sota ha revalidado sus títulos: le ganó al radicalismo -que representaba al rancio campo anti kirchnerista y que tiene un gran arraigo en toda la provincia- y al "ganador moral" de la última elección frente a Juan Schiaretti, el progresista Luis Juez.
Lo hizo despegándose de la Casa Rosada en algunos casos y en otros, dando un discurso dual, pero siempre dejando fuera de sus listas a todo lo que oliera a La Cámpora o esas nuevas/antiguas tendencias nacionales y populares.
Repitiendo un esquema de elección conservadora y muy localizada, los cordobeses votaron por córdoba, como los santafecinos lo hicieron por su provincia y los porteños, por la gestión de su ciudad.
No hubo forma de que otros valores entraran en debate en la campaña.
Pero sí está claro que De la Sota reniega con toda la fuerza que es capaz de reunir ahora que se muestra independiente del poder central, de Cristina Fernández de Kirchner y del "legado" de su marido Néstor.
En una entrevista que le concedió a Perfil en tiempos de la batalla por la Resolución 125, De la Sota dejó frases de las que no se puede arrepentir, en su diálogo con Jorge Fontevecchia. Algunas fueron éstas:
- El poder kirchnerista es el de la confrontación, los buenos contra los malos, los pobres contra los oligarcas. Cuando el campo dice “los pueblos del interior nos negamos a pagar este aumento”, lo dice porque los tipos ven que la plata que ellos pagan, que es muchísima, no vuelve al interior, no va a mejores caminos, no hay comunicaciones, no hay inversiones que faciliten la productividad del sector. No sólo se quejan de la presión fiscal, sino del destino que les dan a los fondos. Y los Kirchner manejan con arbitrariedad y con mediocridad el conjunto de la concentración que han logrado.
- La sociedad argentina se ha sentido maltratada por los Kirchner y esto ha influido para que en todas las plazas del país, cuando lo detuvieron a De Angeli, la gente saliera espontáneamente.
Y sobre la siempre vigente intención de ser presidente, también contó una anécdota:
- Coincidimos en el Senado con el “Lole”, y nos hicimos muy amigos. Y ahora tenemos una rara coincidencia, que es que el dueño del hotel en el que paramos los dos siempre dice: “En mi hotel están los dos que pudieron ser y no fueron”.
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Así como están planteadas las cosas, con el Pro nutriendo durante toda la campaña el ego del radical Oscar Aguad no hay muchas chances de que De la Sota prefiera compararse con Mauricio Macri.
Su argumento será la capacidad de gestión, como el hoy usan Cristina, Rodríguez Saá, Duhalde y Binner a la hora de mostrarse públicamente con la vista puesta en las Primarias del 14 de agosto.
Pero el objetivo de "El Gallego" no está en el domingo siguiente. Ni siquiera en octubre. Podrán adjudicarle mil reuniones con el Peronismo federal o nuevos coquteos con el siempre en el medio Daniel Scioli y hasta, posiblemente, con una Cristina Kirchner que mandó gente a festejarle el triunfo a De la Sota como para no quedar golpeada también allí, después de Santa Fe y Buenos Aires.
Pero De la Sota sabe que su objetivo tiene fecha en 2015. Y tejerá los acuerdos con dioses y demonios que resulten necesarios para llegar. Como lo ha hecho siempre, hasta hoy en que se sube a un escenario de triunfo, después de haber sido casi condenado al retiro político.
Por ello, al dar su discurso del triunfo, aseveró -en un mensaje leído y calculado, dirigido a la Casa Rosada- que está disponible "para unir y no para dividir".
Habló del nacimiento del "cordobesismo" y destacó que fue felicitado por "muchos gobernadores y legisladores nacionales", dando la idea perfecta de que está en el medio de dos frentes y que puede negociar, que puede "solucionar problemas y no crearlos", pero avisó que podrá ser parte de un proyecto más grande que el cordobés si "se mira par adelante no solamente hacia el pasado".
De la Sota está en carrera: no llegó a la meta. Disfruta de un festejo formateado al estilo del Pro, con globos y papelitos, pero mientras tanto envía señales a todo el peronismo con la espernza de afianzarse sin discusiones.


