María Inés Völlmer: "Hay que conseguir más recursos para la expansión de la educación"
La viceministra de Educación de la Nación, María Inés Völlmer, fue una de las disertantes de Desafío Mendoza: Educar en Serio. Pero antes de su intervención en el seminario, la funcionaria nacional charló sobre su labor y los desafíos de futuro.
En ese sentido, la ex ministra provincial de Educación se manifestó a favor de una nueva ley de financiamiento educativo y destacó el trabajo que realizó en la cartera educativa Daniel Filmus, un kirchnerista que ha caído en desgracia después de su frustrada candidatura a jefe de Gobierno porteño.
Dijo además que la Dirección General de Escuelas provincial debe consolidar logros y revisar políticas que "tal vez pueden ser trabajadas de manera más eficiente". Y hasta rescató la experiencia de los exámenes globales (eliminados en la gestión Jaque), porque "los procesos de exigencia en la educación siempre son buenos".
"No me haga esa pregunta", eludió, en cambio, cuando le preguntamos si volvería a ser ministra de Educación de Mendoza.
-¿Cómo evalúa su gestión en el Ministerio de Educación de la Nación, especialmente desde que es viceministra del área?
-Nos ha tocado una etapa muy fructífera, porque la gestión de Daniel Filmus puso en marcha un conjunto de leyes que generaron nuevas responsabilidades para el Estado, la sociedad y las escuelas. Esa puesta en marcha de políticas ha significado parte de la tarea que me ha tocado coordinar.
-¿Cuáles son los cambios que Filmus impulsó?
- Trabajó en una metodología de generar programas nacionales que pudieran ser trabajados en las provincias y lograran distintos objetivos. Cuando aparece la nueva ley de educación, esos programas hubo que transformarlos en políticas. Como Argentina es un país federal y el Ministerio de Educación es un ministerio sin escuelas, una tarea muy importante es lograr consenso con las 24 provincias, porque lo que no tiene consenso no se convierte en una política federal. Antes era una especie de negociación bilateral: en el marco de un programa, venía un ministro provincial y negociaba una acción con el ministro nacional. En el marco de esta política federal, ya no es un tema de negociación, sino un acuerdo marco en el que se establece un plan. Nosotros tenemos tres planes muy importantes: educación obligatoria, formación docente y educación técnica. Acordadas las políticas, se acuerdan los recursos. Eso se hizo a partir de la ley sancionada en diciembre de 2006. Estos acuerdos son vinculantes, porque después de que se acuerda, se establece una forma de trabajo según cada provincia.
-¿Y cómo ha hecho ese trabajo Mendoza?
-Haciendo estos acuerdos. Hemos trabajado muy bien la política de formación docente y de nivel secundario y hemos realizado acciones muy interesantes en primaria y nivel inicial. Para hacerlo sencillo, el mandato de la ley es construir un país más justo, aportando mayor igualdad y calidad a la educación. Hay acciones para tener más niños en jardín de infantes (no sólo los de cinco, sino también los de cuatro), más años de obligatoriedad de escuela secundaria y más años de estudio en formación docente. Hay estrategias de expansión y estrategias para la mejora de la calidad.
-Sin embargo, en Mendoza ha habido déficit en la implementación de las salas de cuatro…
-No ha tenido tanto retraso. Mendoza no sólo ha tenido aportes nacionales, sino también provinciales para la construcción de salitas. No es el caso de las provincias de NEA y NOA, donde sólo hubo aportes nacionales. El promedio de crecimiento es muy importante: casi el cien por ciento en las salas de cinco y también hay progresos con los chiquitos de tres.
-¿Más allá del déficit de salas que existe?
-Ah, claro. Bueno, por eso una de las metas es que cuando sea el bicentenario de la Independencia, en 2016, podamos estar con una cobertura muy importante con la sala de cuatro.
-¿Qué opinión tiene de la eliminación de los exámenes globales que fijó esta gestión provincial?
-Esas son decisiones de cada jurisdicción. Los gobiernos provinciales son autónomos. La experiencia del global ha persistido, no se ha eliminado totalmente. Y creo que poner condiciones de exigencias a los chicos, las familias y los docentes siempre es bueno, porque el esfuerzo de conseguir resultados óptimos tiene que ver con la responsabilidad que cada uno de los actores pone. Los procesos de exigencia en la educación siempre son buenos. Y más en un momento donde la sociedad en su conjunto tiende a ser portadora de valores de facilismo y entretenimiento, más que de esfuerzo. Y en educación, si no hay esfuerzo, no hay aprendizaje.
-Algunos candidatos proponen un cambio en la ley nacional de financiamiento educativo para que la Nación ayude con más recursos a las provincias. ¿Qué opinión tiene al respecto?
-Efectivamente, hay que producir una evaluación importante de lo que ha dado esta ley, que es muchísimo. De todos modos, la ley nacional de educación sostiene una garantía: nunca el financiamiento de la educación debe ser inferior al 6 por ciento del producto bruto. Argentina lo ha logrado, y esa ley protege y garantiza los recursos. De hecho, no ha habido nunca menos dinero para educación. Además, muchos recursos del Ministerio de Educación de la Nación quedan en las universidades. El salario universitario ha crecido el 600 por ciento en ocho años. Hay más fondos, pero esto no compite con los recursos de la ley de educación.
-Sin embargo, ¿no considera que deben aumentar los fondos de la Nación para la educación en las provincias?
-Por supuesto, si no, no podemos seguir expandiéndonos como hasta ahora.
-¿Se va a sancionar entonces una nueva ley de financiamiento educativo?
-Yo creo que será una muy interesante acción si vamos hacia una nueva ley que nos genere las mismas condiciones por las cuales el presupuesto consolidado de educación (el de la Nación y el de las provincias) ha sido tan importante. En ese sentido, es importante conseguir más recursos para la expansión de todo lo que se debe hacer.
-¿Le gustaría volver a ser ministra de educación de la provincia?
-No me haga esa pregunta… Hay muchas cosas que tienen que pasar y hay que procurar que Mendoza continúe con sus buenas acciones y revise aquellas políticas que tal vez pueden ser trabajadas de manera más eficiente. Cada nueva gestión debe incorporar políticas más apropiadas para los contextos del nuevo gobierno. Hay mucho por hacer.