Un test clave para el oficialismo y la oposición
Las novedosas elecciones de hoy representan, antes que nada, un inmejorable sondeo de las aspiraciones presidenciales de Cristina para los comicios generales de octubre.
Desde hace un tiempo, la gran incógnita de la política en nuestro país es si la presidenta conseguirá o no en octubre los sufragios necesarios para evitar la segunda vuelta electoral. Que es la elegida de un alto porcentaje de los argentinos, nadie lo pone en duda.
Lo que se sabrá hoy, entonces, es si esa popularidad alcanza en las urnas el 45 por ciento más uno, mínimo que establece la Constitución Nacional para ganar en primera vuelta. Si los votos de Cristina superan el 45 por ciento, estará todo prácticamente dicho.
En cambio, una cifra menor al 45 por ciento le pondrá suspenso al resultado de octubre y alentará las esperanzas de todo el arco opositor, cuyo principal objetivo de aquí a las elecciones generales será en ese caso achicar distancias, ya que con 40 por ciento de los votos y una diferencia de 10 puntos sobre su inmediato contrincante, a Cristina también le alcanzará para ganar en primera vuelta.
Misión segunda vuelta. Por otro lado, en el diseminado espectro opositor, la elección primaria dirá para qué está cada uno de los candidatos.
Eduardo Duhalde, Ricardo Alfonsín, Hermes Binner, Alberto Rodríguez Saá, Elisa Carrió, Jorge Altamira y Alcira Argumedo hoy podrían repartirse los votos que no acapara Cristina. De ser así, los que no queden afuera por no obtener el mínimo necesario de votos que establece la ley electoral (1,5 por ciento de los votos) deberán estudiar a la luz de los resultados para qué están.
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Un análisis se está imponiendo desde hace tiempo. Tras las primarias, mantener dividido el electorado opositor sólo aumentará las chances de oficialismo de ganar las elecciones de octubre, sin necesidad de segunda vuelta. A nadie le va a convenir esta dispersión de votos y, por ello, algunos de los candidatos podrían quedar obligados hoy a bajarse para mejorar las chances de aquel que obtuvo algunos puntos más en la primaria.
Pero la gran duda es: ¿Serán capaces los candidatos opositores de resignar aspiraciones y sellar los acuerdos políticos que hasta aquí no pudieron lograr?
Dilemas para los candidatos a la gobernación. Aunque en las inéditas primarias no se vota a los candidatos en Mendoza por la gobernación, los dos más importantes tendrán una oportunidad clave de ajustar la campaña de octubre e, incluso, dar bruscos golpes de timón, si fuera necesario.
Como Mendoza no adhirió a la ley electoral nacional, Francisco Pérez (PJ) y Roberto Iglesias (UCR) no están sometidos hoy directamente al mandato de las urnas, pero sí los candidatos a representar a sus partidos en la Cámara de Diputados de la Nación.
Si Guillermo Carmona y compañía obtienen menos votos que la principal lista radical, encabezada por Enrique Vaquié, en el cuartel de Pérez deberán ponerse a pensar si el arrastre de la presidenta alcanza para ganar las elecciones en Mendoza.
Por otro lado, el dilema no será menor en la UCR, si es vencida por su principal contrincante. Una derrota a manos del peronismo podría generar, entre otras conclusiones, la certeza de que el candidato presidencial del radicalismo (Ricardo Alfonsín) frena a Iglesias en la carrera por el poder provincial.
También tendrá que medir el radicalismo el poder de daño de su interminable interna. Es que la UCR será en la elección de hoy el único partido en el que habrá enfrentamiento por las candidaturas a diputados nacionales: Fernando Armagnague lidera una lista que competirá con la de Vaquié.
La influencia que tendrá en general el corte de boleta será, finalmente, el componente que matizará las reflexiones post electorales de los candidatos a suceder a Celso Jaque.
Un dato para tranquilizar a los candidatos a gobernador es que cualquiera sea el resultado de la elección de este domingo, la sentencia no será irreversible y habrá tiempo para cambiar. Es que la tibia campaña para estas elecciones primarias, donde nadie se jugó demasiado y faltó el debate de ideas y propuestas, no puede haber alcanzado para que los mendocinos tomen decisiones definitivas sobre quienes deben conducir la provincia a partir de diciembre.
Primarias vs partidos. El acto electoral de hoy admite, antes de empezar con el conteo de los votos, una reflexión sobre el estado de la política en la Argentina.
En un contexto de sospechas y ásperos enfrentamientos políticos, nadie le dio entidad a una ley que podría ser revolucionaria en el futuro, si se la respeta.
La ley 26571 de reforma electoral, sancionada en diciembre de 2009, buscaba que todos los partidos eligieran sus candidatos en una misma fecha y sometidos al veredicto de los independientes. Pero la partidocracia moderna (con un peronismo de varias cabezas y otras fuerzas también divididas) le ganó la pulseada al interés general y e impuso que los candidatos fueran elegidos de antemano. Nada de abrir las decisiones del comité a la ciudadanía en general.
Por otra parte, también sigue abierta la polémica respecto del piso de votos necesarios para participar en octubre: por esta ley, los partidos más chicos se enfrentan al desafío de conseguir 1,5 por ciento de los sufragios válidamente emitidos si quieren participar en las generales de octubre. No todos están de acuerdo con minarles así el terreno a las minorías, en pos de "ordenar" la oferta electoral.
Campañas, un poco mejor. En otro aspecto, el debut de la reforma electoral fue un poco más positivo, aunque también dejó gusto a poco.
La distribución equilibrada de los espacios publicitarios televisivos y radiales, reparto que por la misma ley tiene que repetirse en los comicios de octubre, se impuso como una medida importante a la hora de evitar que el poder económico imponga los candidatos por la vía de la publicidad.
La ley, no obstante, estableció limitaciones para el aprovechamiento electoral de los actos de gobierno que el propio gobierno nacional no respetó en su totalidad. El significativo artículo 93 dice que ningún gobierno puede lanzar o promocionar planes, ni hacer anuncios de gestión, en los 15 días previos al comicio. Sin embargo, en ese lapso, Cristina anunció por cadena nacional un aumento para los jubilados. También prometió la construcción de una autopista.
La política demostró así que sigue encontrando resquicios para hacer picardías y las campañas electorales son un ejemplo. En Mendoza también, por supuesto.
Sólo como ejemplo se puede decir que ninguna legislación prohíbe aún la lista sábana y en nuestra provincia hay un verdadero amor por la folclórica costumbre de acomodar candidatos por esta vía.
El corte de boletas, de todos modos, está permitido, aunque nadie lo promueva para la elección de hoy y siempre tenga porcentajes bajos en Mendoza. Así, si alguien se da cuenta que su candidato presidencial preferido no coincide con la mejor lista de legisladores nacionales de ese mismo partido, puede hacer su propio mix entre las dos categorías.
No estaría mal que fuese el mismo votante quien se diera cuenta que hay que empezar a cambiar algo, al menos.



