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Adiós a una campaña aburrida y recurrente

Todos los candidatos centraron sus discursos en tres temas obvios: la necesidad de vivienda, la defensa del agua y la pelea contra la Promoción Industrial. Pero pocos mostraron una agenda legislativa propia para proponer si son electos legisladores en octubre. Temas fuera de agenda.
El único color y la novedad parecen ser las boletas electorales. Foto: MDZ
El único color y la novedad parecen ser las boletas electorales. Foto: MDZ

Minería, vivienda y promoción industrial. Fueron los temas que los candidatos eligieron para intentar convencer, consignas que repitieron como loros. Fueron obvios, aburridos y subestimaron a la gente. La primera etapa de la agenda electoral del año y la campaña fue gris, con pocos matices.

Incluso los visitantes “ilustres” de cada partido parecen haber sido asesorados por la misma persona. Había que hablar en contra de la Promoción Industrial, decir que el agua se defiende con la vida y que en Mendoza hace falta construir muchas viviendas. Como si los mendocinos no lo supieran. Lo dijo Alfonsín, lo repitieron Duhalde, Rodríguez Saá y también los candidatos locales del PJ.

Claro que pocos aclararon que en realidad lo que se elige el domingo en Mendoza son los candidatos a diputados nacionales, no el gobernador, por más que los partidos hayan intentado mezclar las campañas.

Estrategias opuestas y temas fuera de agenda

El oficialismo buscó mimetizarse lo más posible con la presidenta Cristina Fernández. Ella somos todos, fue el mensaje. Por eso casi no publicitaron a los cinco candidatos a diputados nacionales, a excepción de Guillermo Carmona. Hasta en el más mínimo detalle se notó la estrategia de sumarse al arrastre. En la boleta del Frente Para la Victoria Cristina es la única que sale con foto, sin que nadie le compita en protagonismo.

En el radicalismo ocurrió exactamente lo contrario, y no sólo en la presentación de la boleta. Desde la UCR aseguran que hicieron todo lo posible por “vender” a su candidato a presidente Ricardo Alfonsín, pero la verdad es que nunca lo sintieron como propio, y al ver que no remontaba en las encuestas, le soltaron la mano. Por eso intentaron provincializar una elección que, en el fondo, es un primer test electoral nacional.

El PD perdió su identidad pueblerina detrás de la figura de Alberto Rodríguez Saá y sus promesas de extender los "milagros del otro país" a todos lados.

Los candidatos no presentaron claramente cuál será su agenda legislativa si llegan al congreso. Tampoco dieron señales de estar informados sobre cuáles son los temas que deberán abordar.
Uno de los ausentes en la lista de temas fue la transparencia. Nadie habló ni presentó alternativas para que desde el Congreso, que tiene como una de sus funciones controlar, luchar contra la corrupción o mejorar la institucionalidad.

Hubo quines mencionaron la  educación como consigna, pero no con proyectos concretos. Por si acaso, va un ayuda memoria: es muy probable que a los legisladores que ingresen les toque debatir sobre la nueva ley de educación superior, una norma fundamental que va a regir el destino de las universidades públicas y privadas. Alcanza con ver lo que sucede en Chile para conocer la repercusión social que puede tener el debate dependiendo de qué camino tome.

Las primarias del domingo son una experiencia nueva y significa la bisagra en un largo camino hacia octubre. Desde el lunes, los partidos ajustarán sus estrategias y reverán posiciones para el último tramo de la campaña. Habrá que esperar a ver si agudizan el ingenio para mostrar otra cara.