Para Aguinaga, a la UCR "le falta vocación para gobernar"
Del coqueteo inicial a las complicaciones que cada partido tiene por fuertes internas. Así, la posible alianza entre radicales y demócratas parece haber entrado en un freezer. "Si no abre la fórmula, a la UCR le falta vocación de poder", sostuvo Carlos Aguinaga, luego que los radicales condicionaran el acuerdo al apoyo del PD a la fórmula encabezada por Ricardo Alfonsín a nivel nacional.
La alianza electoral para competir en octubre que podría aunar a radicales y demócratas en una lista es todavía lejana. Inicialmente, el PD propuso abrir la fórmula para la gobernación: que el lugar ocupado por el candidato a vicegobernador, Juan Carlos Jaliff, fuera dejado a un demócrata. Esto fue rechazado de plano por Roberto Iglesias.
Pero también se comenzó a barajar otra posibilidad: que el PD acordara ir con dos lugares en la lista de los legisladores nacionales. Se trata del segundo y tercer puesto en la lista de diputados nacionales. Precisamente, el radicalismo todavía no define el lugar que, alguna vez, estuvo pensado para el vicepresidente Julio Cobos. Hasta el 25 de junio es el plazo para presentar las listas para participar de las elecciones primarias del 14 de agosto.
"Si la UCR no abre la fórmula para la gobernación, es porque no tiene vocación de gobernar la provincia", definió Aguinaga, que aseguró que el PD hoy se encuentra equidistante respecto de otras fuerzas políticas con las que mantiene conversaciones.
"Están privilegiando la interna y los punteros a gobernar la provincia", apuró. Y con respecto al condicionamiento planteado por los radicales del apoyo a la fórmula presidencial, el legislador demócrata sostuvo que el PD apoyara a un candidato que defienda el federalismo y los intereses regionales.
"La UCR necesita el valor agregado del PD para ser transformadores de verdad", remató.
Pero la alternativa de los dos cargos de diputados en segundo y tercer término se complica además porque ambas fuerzas vienen de disputar internas recientes. El mapa, en cada caso, permite vislumbrar que no han cerrado las heridas propias de una compulsa partidaria.
Así, sería muy difícil que ambos partidos pudieran cotejar una nueva lista consensuada que integre a radicales y demócratas. Lo posible, aseguraron fuentes partidarias, es que finalmente vayan con listas diferentes.

