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SOS: ¿Envejece la política en Mendoza?

Se puede dar una disputa electoral Iglesias-Balter, igual que hace 12 años atrás. Los peronistas tuvieron un precandidato a gobernador (Eduardo Sancho) de la misma época. Un legislador aspiraba a su enésimo mandato consecutivo. ¿Por qué no hay renovación? Hablan los jóvenes de la política mendocina. Votá en las encuestas.

La posible reaparición en escena del demócrata Carlos Balter profundiza interrogantes políticos en Mendoza. De cumplirse el sueño de algunos dirigentes del PD, se reeditará la disputa por la gobernación de hace 12 años atrás: Balter versus el radical Roberto Iglesias.

¿Es esto un síntoma de que la política mendocina está envejeciendo y adolece de falta de renovación?

Otros datos de la realidad parecen demostrar que es así.

El radicalismo estuvo a punto de consagrar como candidato a diputado o senador provincial a Sergio Bruni, quien lleva nada menos que veinte años en distintas bancas, de manera ininterrumpida. No pasó el filtro, pero en la propia UCR hubo quienes salieron a promoverlo con argumentos que confirman la existencia del problema: no ha habido en el partido un recambio dirigencial que permita a futuro confiar la conducción o el liderazgo de un bloque de legisladores en alguna figura nueva.

Los peronistas pueden aducir que su fórmula para la gobernación es relativamente “nueva” en política. Francisco Pérez y Carlos Ciurca, además, no llegan a los cincuenta años de edad. La Casa Rosada forzó, por otra parte, la incorporación de dos dirigentes muy jóvenes en las listas de legisladores provinciales, provenientes de la organización kirchnerista “La Cámpora”, quienes tienen menos de 30 años.

Pero también es una realidad que el competidor de Pérez y Ciurca en la interna fue Eduardo Sancho (a la derecha de la foto), un veterano ex funcionario que ejerció cargos públicos allá lejos, en el gobierno de Arturo Lafalla, hace 15 años. Sancho es de la misma generación de políticos que Iglesias y Balter.

El debate radical y la búsqueda de reformas. Puestos a analizar sus principales candidatos, algunos radicales sostienen que el carácter conservador de la sociedad mendocina y la propia coyuntura exigen precisamente candidatos “con experiencia”. O sea, veteranos, como lo son Iglesias y Juan Carlos Jaliff.

Así opina, entre otros, Julio Cobos, quien incidió en esta definición: en la pelea por la candidatura a gobernador, el vicepresidente no depositó un apoyo pleno en Alfredo Cornejo, otrora su aliado incondicional, quien es varios años más joven que el experimentado Iglesias.

Sin embargo, es el propio Cobos quien advirtió hace una semana en una entrevista de MDZ que en la lista debe haber “equilibrio”, y que la experiencia de Iglesias y Jaliff tendrá que compensarse con la renovación en la lista de legisladores nacionales. Esas postulaciones todavía no se debaten en firme en la UCR.

Cobos también habló hace siete días de la necesidad de establecer un “cupo para la juventud”, similar al cupo de la mujer en las listas de legisladores, en las futuras candidaturas. Y dijo que esta idea es una de las que impulsará cuando se transforme en delegado mendocino en el comité nacional de la UCR.

El problema de la senilidad dirigencial, entonces, evidentemente existe. Y así lo analiza uno de los legisladores jóvenes del radicalismo. El diputado Luis Petri tiene menos de 40 años y no solo lleva algunos años en la Legislatura, sino que también es precandidato a intendente de San Martín.

Petri sostuvo ante la consulta de MDZ que indudablemente hay que “profundizar y forzar” la renovación dirigencial con cambios en el marco legal de la política mendocina.

“Se deben fijar primarias abiertas y obligatorias en Mendoza (este esquema debutará para las candidaturas nacionales el próximo14 de agosto), pero además hay que producir una reforma política que apunte a la eliminación de la lista sábana y acabar con la reelección de los intendentes”, sostuvo Petri, como incentivos para la participación de la juventud en la política.

“Es evidente que los jóvenes se han ido desencantando de la política por los errores cometidos por los gobiernos de turno, pero ese enojo se tiene que transformar en más participación en los partidos”, sugiere el legislador.

¿Valdrá la pena hacerle caso?

Los gansos y Difonso, un “self made man”. El rumoreo de la candidatura a gobernador de Carlos Balter por lo menos genera un tema de conversación en el Partido Demócrata, que está casi en ruinas por las peleas intestinas y su profunda crisis de identidad.

Los mejores exponentes del partido han elegido huir y refugiarse en las próximas elecciones. ¿Qué es sino la candidatura a intendente de Luján de Omar De Marchi, quien hace poco vapuleaba a la propia Cristina de Kirchner desde una banca de la Cámara de Diputados de la Nación, por todos los canales? ¿Qué son sino los desesperados intentos de ampararse en el peronismo kirchnerista del actual intendente, Omar Parisi?

Salvarse del huracán kirchnerista pareció ser también la decisión del intendente de San Carlos, Jorge Difonso, cuando decretó el adelantamiento de las elecciones en su municipio.

Difonso tiene 43 años y está terminando su primera gestión al frente de la comuna. Llegó desde el Senado provincial, lo que demuestra que está haciendo carrera desde bastante joven en política. Y en algún momento incluso sonó para ocupar la desierta candidatura a gobernador del PD.

Difonso es un orgulloso "self made man", un dirigente que se construyó a sí mismo, según sus propias palabras. Por eso no habla de reforma política ni de cupo para los jóvenes. Sí opina que todo joven con aspiraciones debe abrirse camino a los zarpazos y sin depender de bendición alguna.

Dice: “A mi entender, hay dos formas de que jóvenes dirigentes lleguen a espacios de decisión. Una, es por construcción propia. La otra es por designación (dedo) de otros referentes de mayor peso. Los espacios que he ido ocupando en mi trayectoria personal fueron por contrucción propia, y creo que ésta es la forma más difícil, pero la más sólida, autónoma y sustentable en el tiempo, ya que cuando se accede a un cargo por designación quedan padrinazgos muy fuertes a respetar. Además, a los que designan les "prestan" el cargo, no es de ellos”.

Está claro: para Difonso hay que ser valiente y bravo para llegar. Pero también gente preparada. “Creo que el surgimiento de nuevos dirigentes depende de que haya personas motivadas que tengan el perfil y se capaciten para la función con decisión y dispuestos a ganarse los lugares construyendo ladrillo por ladrillo. Cuando hay dirigentes convencidos, con vocación y capacidad, surgen y se ganan el espacio, aunque no se lo den”, desafía.

Difonso invoca desde el Valle de Uco la mística del héroe. La salida es sólo individual, advierte. Inútil es depender de leyes, líderes o grandes decisiones políticas. ¿Hay algún valiente leyendo estas líneas?

El peronismo, la reforma y el pobre espejo cuyano. Además de la “juventud” de la fórmula para la gobernación, los peronistas tienen otros ejemplos para alardear de renovación.

De ellos elegimos la experiencia de “La Cámpora”, la organización controlada por Máximo Kirchner, que bajó la orden fulminante de acomodar dos jóvenes en las listas de candidatos a legisladores del PJ mendocino.

Los elegidos fueron estudiantes y militantes del kirchnerismo, que no llegan a tener 30 años y que por ello fueron a parar a la lista de diputados provinciales, ya que ninguno tenía la edad mínima para ser admitido en el Senado.

Aparecen los interrogantes: ¿Es digna esta experiencia de renovación peronista en Mendoza a pesar de que en realidad fue una orden que impuso la Casa Rosada?

Héctor Raso (en la foto, rodeado de gente) también es un joven político: tiene 37 años.

La política lo llevó en poco tiempo, y con poca edad, de ser un tímido asesor de Celso Jaque en el Congreso de la Nación a convertirse en referente de la poderosa ANSES en Mendoza.

Sin embargo, Raso piensa que no hay que hacerse dramas con el asunto de la renovación, ya que Mendoza está mucho mejor en este rubro que las otras provincias de Cuyo.

“A mi entender Mendoza muestra mayor renovación política,  visto en comparación con lo que se ve respecto de otras provincias argentinas.  Basta con comparar las edades de los gobernadores de Mendoza en la etapa democrática con los de otras provincias, San Luis por ejemplo”, afirma Raso.

Corrección: Raso destaca a Mendoza en Cuyo, pero sólo en comparación con San Luis, provincia gobernada por los hermanos Rodríguez Saá. No se mete en cambio con San Juan, controlada por el sexagenario José Luis Gioja, quien acaba de forzar una reforma constitucional en su provincia para conseguir la re-reelección, a cualquier costo. Se entiende: Gioja kirchnerista y Raso no lo va a criticar. Pero hagamos valer el ejemplo igual.

Raso está orgulloso de lo que ha hecho el peronismo en Mendoza. “En sus listas de legisladores y concejales se han ganado un lugar muchos dirigentes muy jóvenes, en consonancia con la irrupción de la juventud a la política después de la muerte de Néstor y que acompañan a Cristina”, asegura.

Lo que no quita que queden cosas por hacer: el funcionario de ANSES retoma el camino de la reforma política planteada por Petri desde la UCR. “Estoy convencido que la limitación de la reelección en la Legislatura y los municipios es una decisión que generará necesariamente mayores oportunidades. Aunque la renovación no debe ser solo en la política, sino que debe alcanzar al ámbito empresarial y las organizaciones intermedias y  sindicales”, declara.

¿De todos modos, no se oye hablar mucho en estos días de esa reforma constitucional que promovió Jaque y que incita Raso, verdad?