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Fayad y una nueva manera de ayudar al kirchnerismo

El intendente de la Capital adelantará las elecciones en su departamento con más argumentos personales que institucionales. La millonaria obra que la Casa Rosada aprobó una semana antes de esta decisión. La hora clave para Alfredo Cornejo, que no tiene más razones para dilatar la definición de su candidatura a gobernador. Votá en las encuestas.

Pesa desde hace mucho sobre el intendente de Capital, Víctor Fayad, la sospecha de que acompaña políticamente al gobierno nacional. Llegó a creerse que el Viti iba a convertirse este año en el candidato a gobernador del kirchnerismo en Mendoza a través de una colectora, a pesar de su militancia radical. El jefe comunal lo descartó a fines de marzo, momento en que dio los primeros indicios de que le interesaba ser el candidato a gobernador de su partido.

Desde entonces comenzó a generarse cierto acercamiento con sus correligionarios del radicalismo. Alfredo Cornejo sondeó hasta el lunes pasado la posibilidad de coordinar acciones partidarias con él. Pero fue en vano, ya que el alcalde capitalino volvió a elegir como estrategia política un sendero individual: el adelantamiento de las elecciones en la Capital.

Fue un nuevo y quizás definitivo gesto de ruptura respecto de la UCR. Y un indicio de que al kirchnerismo se lo puede acompañar subido a su eufórico carro, pero también corriéndose discretamente al lado del camino, para no interferir ni afectar sus intereses.

La gran obra K en la Capital. Nunca lo reconocerá Fayad y los radicales que lo cuestionan ya no se preocupan ni siquiera en averiguar si hay una relación de causa y efecto, acostumbrados a “las locuras” del Viti. Pero pasó muy poco tiempo entre el anuncio de una mega obra en Capital, financiada por el gobierno nacional, y el decreto de adelantamiento electoral en su departamento, que indudablemente favorece al kirchnerismo.

La semana pasada, Fayad se reunió con el secretario de Transporte de la Nación , Juan Pablo Schiavi, y firmó un convenio para concretar la apertura hacia el oeste de la calle Godoy Cruz, en su intersección con Perú. La obra costará nada menos que 120 millones de pesos y se hará, obviamente, con fondos nacionales.

Fayad también logró arrancarle a la Casa Rosada la cesión de los terrenos fiscales que circundan la vieja estación ferroviaria de Capital, los cuales serán urbanizados y utilizados en “emprendimientos comerciales” por el municipio, según reconoció Fayad en declaraciones oficiales.

“Estoy feliz", declaró, eufórico, el Viti ese día.

El siguiente acto trascendente que protagonizó Fayad fue la conferencia de prensa en la que anunció el adelantamiento de las elecciones de la Capital.

Dañando a la UCR. Ciertamente han desaparecido las posibilidades de que el intendente sea candidato de Cristina en Mendoza. De hecho, el justicialismo provincial parece haber despejado dudas, ya que se permite algunas críticas y chicanas hacia el líder radical, que fue un intocable para el oficialismo hasta hace poco.

Pero es un hecho que haberse borrado de las elecciones generales de octubre puede perjudicar al candidato a gobernador que elija la UCR después del traumático proceso interno que atraviesa. Ese candidato radical, casi con certeza, no será Fayad.

La UCR es muy fuerte en la Capital, pero los votos de sus vecinos, dado el adelantamiento electoral, no los podrán capitalizar ni Roberto Iglesias ni Cornejo. Con el desdoblamiento, entonces, el alcalde favorecerá las chances del oficialismo peronista en los comicios generales. Ese es un hecho matemático e incontrastable, aunque Fayad haya dado otras razones para la medida que tomó.

Puede ser ésta su venganza contra el radicalismo, que lo empuja cada vez más al aislamiento partidario. O tal vez el síntoma de una velada alianza con la Casa Rosada, que lo ha premiado durante estos años con fondos para obras, mucho más que a cualquier otro intendente opositor.

La excusa del intendente. El 12 de abril, Fayad salió a proponer una “decisión guapa”: el desdoblamiento de las elecciones provinciales de las nacionales. Ya entonces hablaba el intendente de la necesidad de dotar el proceso electoral de “calidad institucional” y de que los candidatos a gobernador presentaran sus proyectos para Mendoza, sin colgarse de ninguna figura nacional.

De aquel mismo discurso echó mano esta semana Fayad para promover un desdoblamiento más acotado: separar las elecciones capitalinas de la provincial.

Lo que parece haber olvidado en el camino el intendente es que la saludable “focalización” de los comicios locales era y es dificultosa si se decide celebrarlos el mismo día que se realiza una elección nacional: las primarias abiertas y obligatorias del 14 de agosto.

Fayad tenía en cuenta este problema en abril, cuando sugirió que la Provincia eligiera como fecha de sus elecciones una fecha diferente que el 14 de agosto. “Es necesario que nosotros, con identidad de mendocinos, nos basemos en proyectos para Mendoza y que la disputa de la gobernación se haga separada de las elecciones nacionales, para que focalicemos en los intereses de la provincia”, dijo entonces.

En el trascurso de un mes, Fayad sepultó lo que había proclamado antes y efectivamente conducirá a la Capital a una elección que es fruto de la manipulación política por parte del intendente, antes que del objetivo de mejorar la calidad institucional del comicio.

Es que desde que plantó bandera a favor del desdoblamiento hasta hoy, Fayad estuvo estudiando sus chances en el escenario partidario. Analizó antes que nada sus oportunidades personales y mientras tanto el calendario se lo fue devorando. Cuando decayeron sus chances de liderar una candidatura por la UCR, reaccionó y convocó a comicios desdoblados, para dañar a su partido, y porque tiene la victoria asegurada en su territorio. Otros argumentos suenan a verso.

Si no fuera cierto que tenía un acuerdo con la Casa Rosada para desengancharse del radicalismo, ¿quién puede discutir que esta semana desapareció la posibilidad de que fuera el candidato del consenso de la UCR? Ya no eran Julio Cobos y Alfredo Cornejo quienes lo bloqueaban, sino el propio Roberto Iglesias, un socio histórico del alcalde de la Ciudad.

La consecuencia de la rosca no la pagará el partido, sino el ciudadano, que votará dos cuestiones absolutamente diferentes (candidatos presidenciales e intendente de la Capital), en dos urnas aparte, con boletas de diversos colores. Una mezcla de rubros y representaciones que agrega más ruido al habitual despropósito de la lista sábana.

La reacción. Al intendente de Godoy Cruz, mientras tanto se le agotaron en estos días las excusas para tomar una decisión definitiva sobre su candidatura a gobernador.

Entre la noche del miércoles y la mañana del jueves, tuvo dos extensas reuniones con sus aliados políticos en el Senado de la Nación, en las que Cornejo debatió qué hacer frente al desdoblamiento electoral de Fayad.

El precandidato a gobernador sostenía hasta entonces que desdoblar en los seis municipios radicales (Capital, Godoy Cruz, Rivadavia, Tunuyán, Junín y La Paz) era una buena opción si Fayad intentaba cortarse solo. Él mismo se había proclamado “desdoblador”, aunque la idea últimamente sonaba a excusa para dejar la candidatura mayor y resignarse a la reelección en su departamento.

Pero uno a uno, todos sus socios radicales le dijeron que no en Buenos Aires. La alternativa no convencía a Cobos, pero tampoco a los intendentes del Este provincial, ni a Ernesto Sanz. Tampoco a su eventual candidato a vicegobernador, Enrique Vaquié.

En el avión que lo traía de vuelta a Mendoza, Cornejo tuvo que elegir entonces entre sus aliados y Fayad, quien lo invitaba gustosamente a unirse al motín. Prefirió lo primero, por lo cual no desdoblará. Se declaró “orgánico”. Dijo que nunca tomaría una decisión que afectara al radicalismo. Abandonó su coqueteo ambiguo con el intendente de la Capital y quedó así a las puertas de una decisión definitiva, que no puede esperar más.

La hora de Cornejo. Si en algo lo favorecieron las deliberaciones en el despacho de Cobos, es que allí el intendente de Godoy Cruz logró despejar definitivamente con qué cuenta para la pelea por la gobernación. Y qué cosas no tendrá nunca.

Cornejo tiene el apoyo mayoritario de la UCR mendocina, aval explicitado por las personas que asistieron a las reuniones en Buenos Aires. Pero no conseguirá que Iglesias renuncie a competir con él en una elección interna, pues se cree el mejor candidato para los comicios generales, ni contará tampoco con el apoyo de Fayad. Estos dos dirigentes están bien posicionados en las encuestas, al igual que Cobos.

Los radicales tienen grabada en sus ADN la pasión por la interna, pero a su vez les temen a sus efectos cuando llega la hora de enfrentarse con los otros partidos, en lugar de discutir entre ellos.

Esa ambigüedad divide el corazón de Cornejo en su hora crucial. ¿La mística será más fuerte?