Otro portazo de Julio Cobos: tampoco será candidato a gobernador de la UCR
"¡No me pregunten más, me estoy bajando de un caballo y ya quieren que me suba a otro!", pidió Julio Cobos sobre el final de una conferencia de prensa (la primera en Mendoza después de su renunciamiento a la candidatura presidencial) en la que ratificó que no competirá para ningún cargo en octubre.
Fue el único momento donde se permitió una sonrisa, en un diálogo que se produjo en el propio living de su casa y que en todo momento lo mostró triste, por momentos con la voz quebrada.
Cobos está mal. Se derrumbó su sueño y eso se nota. Pero tampoco tiene plan B. No será candidato a gobernador de la UCR y tampoco aceptará la propuesta de Alfredo Cornejo para ocupar en la lista radical el primer lugar de los candidatos a diputados nacionales.
"Cobos no va a ser un problema para la provincia, va a ser la solución", remarcó en tercera persona. "Lo único que quiero es que el radicalismo, en un espacio más amplio que es el Frente Cívico, gobierne la provincia de Mendoza", agregó.
Pero no propiciará ese triunfo desde el traje de candidato. "No creo que eso sea necesario. En Mendoza hay una estrategia y el partido tiene vocación de poder. Sí tiene que haber un mensaje de unidad y nos vamos a esforzar para que haya un acuerdo", sintetizó.
El vicepresidente apenas dejó una puerta abierta. Como no tiene planes afuera del partido, se imagina (aunque cueste creerlo por su perfil) trabajando dentro del comité. Cobos no descarta entonces convertirse en una autoridad del partido en la provincia. Esta posibilidad es cercana, dado que a fines de junio, además de definirse la lista de candidatos de la UCR, hay que renovar el esquema de autoridades.
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Reflexiones
Así, la conferencia que dio con el senador Juan Carlos Jaliff parado a su lado, fue un capítulo más de sus dolorosas reflexiones políticas, desde sus momentos de brillo a la situación actual, en la que ha tocado fondo.
Sigue convencido de que su voto contra las retenciones al campo en 2008 evitó que "hubiera sangre", y que "el destrato" al que fue sometido después por parte del Gobierno Nacional es parte de la responsabilidad que había asumido.
No cree que el kirchnerismo finalmente le haya doblado el brazo al bajarse de la candidatura presidencial. "Lo que no lograron es que me vaya antes del 11 de diciembre, que es para lo que me votó la gente", arremete.
No espera un operativo clamor para que revea la decisión de resignar la postulación y promete no hacerle un boicot a Ricardo Alfonsín, el candidato a presidente proclamado por el partido, aunque asegura que va a "seguir peleando para que el radicalismo cambie su modo de pensar y abra lo que tiene que abrir. La UCR no tiene estrategia, pero la vamos a ayudar".
"No se preocupen por el futuro político de Cobos, que va a seguir trabajando para la sociedad", dice con tono resentido, en un clima donde siente "la gastada" de los rivales propios y ajenos por su presente.
Minimiza las posibilidades de su coterráneo Ernesto Sanz, quien como posible candidato presidencial "tendrá derecho a participar, pero lo hace en desventaja porque es presidente de un partido que ya proclamó su candidato".
Insiste en que los acuerdos amplios "no son solo necesarios para ganar una elección, sino para gobernar". Y en su momento más triste, reniega profundamente de la política y las "estructuras partidarias".
Así resume su frustración por el derrumbe de su acercamiento al peronista federal Francisco De Narváez, con un mensaje al kirchnerismo: "Es fácil construir un progresismo verdadero, pero es difìcil hacerlo honestamente. Acá, si un empresario se decide a bajar al terreno político, lo criticamos y lo miramos mal. Pero los que entraron siendo choferes y terminan con multimedios, esos son los progresistas que vienen".


