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"Cobos gobernador", o el efecto colateral de una derrota nacional

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Es indudable que el renunciamiento de Julio Cobos a su candidatura presidencial tendrá un efecto colateral muy fuerte en el radicalismo de Mendoza.

En ninguna declaración pública o privada, Cobos se excluyó hoy de la disputa por la gobernación, que no está saldada por sus protagonistas locales, ni mucho menos. Y antes de anunciar que se bajaba de la pelea por el sillón de Rivadavia, el vicepresidente tampoco había sido concluyente en ese sentido.

Semanas atrás, en medio de la tormenta entre Roberto Iglesias y Alfredo Cornejo, los únicos candidatos oficializados en la provincia, hubo quienes mencionaron a Cobos como el emblema de un eventual acuerdo partidario. No se puede dudar que el clamor sumará más voces ahora.

Las razones son muy simples. Iglesias, un rival absoluto de Cobos, basó su campaña en la certeza de que el vicepresidente era, junto a Víctor Fayad y él, los radicales que mejor miden en las encuestas. El reconocimiento del adversario puede ser el argumento de sus aliados.

Ahora sólo basta que Cobos diga que sí para encender otra batalla, quizás diferente, en la UCR mendocina. Un pronunciamiento que lo obligaría a resignar otras consignas, como aquella vieja frase que hasta hace poco mantuvo al mencionársele la posibilidad de ser candidato en Mendoza: "No estoy en política para bajar escalones".

Si efectivamente baja algún peldaño, la gobernación es el lugar más seguro: Mendoza es el único lugar donde su popularidad no disminuyó a pesar de Cristina.

Ahora sí, es muy difícil imaginar a Cobos disputando una interna con sus rivales. "Será el candidato de a gobernador un gran acuerdo o no será nada", confesó un alto dirigente de la UCR local, que hoy se caracteriza precisamente por la ausencia de acuerdos generales.