El local, por goleada
El gobernador Juan Manuel Urtubey logró una mayoría arrasadora, muy superior a la que le permitió arribar a su primer mandato. En números aproximados (esta nota cierra con el 70 por ciento escrutado) duplicó largamente al segundo, el diputado Alfredo Olmedo. Dejó fuera de carrera, mirando por TV, a la dinastía Romero, que gobernó 16 años de los 28 que lleva la restauración democrática.
En una provincia de marcada fidelidad electoral al peronismo, no se recordaba una diferencia tan grande desde 1973, cuando triunfara Miguel Ragone, el único ex gobernador que está desaparecido. Urtubey recordó ese dato en la elegante y centrada presentación que hizo en la conferencia de prensa ulterior al triunfo. Evocó emotivamente a ese líder de la izquierda peronista y se congratuló por el comienzo del juicio contra los represores procesados como presuntos responsables de ese crimen de lesa humanidad.
El Chango Urtubey subrayó dos puntos centrales de su campaña. El primero, que no será un “delegado” del poder central. El segundo, su afinidad y alineamiento con el proyecto que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Sin ese contexto, explica siempre, sería imposible intentar el proceso de modernización y búsqueda de igualdad social que pretende encabezar.

