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Panorama en otoño
En la madrugada del lunes el gobernador Mario Das Neves festejaba, cantando con menos pasión que afinación (y ya es decir) “Soy feliz”. Celebraba una victoria pírrica. Hoy, hasta ese desenlace agridulce está en riesgo. El peronista Das Neves y su colega radical catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral adelantaron todo lo posible las elecciones locales en la idea de alejarlas lo más posible de las nacionales para potenciar su condición de favoritos. Las movidas eran lógicas y hasta astutas. Por eso la adoptaron dos personajes distintos, pertenecientes a distintos partidos en dos provincias bien diferentes. No acordaron, no conjuraron: pensaron igual, en paralelo. Ambos sucumbieron al mayor peso específico de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
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