Paco, Ciurca y la Gran Vacuna
Buena parte de la victoria electoral que Paco Pérez y Carlos Ciurca obtuvieron el 23 de octubre tuvo que ver con la toma de decisiones fuertes, incluso polémicas, en la campaña.
Cuando la pertenencia al gobierno de Celso Jaque empezaba a ser una mochila pesada, por la mala imagen del gobernador, renunciaron a sus cargos de ministros. Poco después, en medio de las protestas contra la instalación de la minera San Jorge en Uspallata, Pérez “debutó” como primer mandatario y directamente archivó el proyecto en la Legislatura, llevándose puesta la actividad minera en Mendoza y todos sus potenciales millones. Así operó, hasta aquí, la Gran Vacuna.
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La polémica en que está sumido el Departamento General de Irrigación, cuyo titular, Eduardo Frigerio, el propio “gobernador del agua”, está sometido a Jury bajo sospecha de negociar pozos de agua en una provincia que sufre crisis hídrica, se está convirtiendo en otro desafío de grandes proporciones para Paco y Ciurca.
Es la encrucijada que podría marcar el futuro del gobierno que encabezarán y que pondrá a prueba la posibilidad de aplicar en cada caso el método que utilizaron ambos para llegar a él.
Gran Vacuna en acción. Mientras se encaminan a ese nudo casi inevitable, el método de la Gran Vacuna da pruebas de supervivencia. Esta semana, Ciurca, el vicegobernador electo, dio por terminada la polémica en torno a la ley de discapacidad a través de esa vía drástica y contundente.
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CQC
había puesto a Mendoza en el centro de la escena por la resistencia política a adherir a la norma nacional que les asegura a los discapacitados el acceso a coberturas sanitarias amplias y costosas. Con las familias que viven estas angustias como respaldo, crucificó por TV a los diputados que demoran el asunto en búsqueda de una variante que no comprometa demasiado el presupuesto de la provincia.Gonzalito ridiculizó a los popes del peronismo en la Cámara de Diputados, Jorge Tanús y Carlos Bianchinelli. Y lo peor de todo es que avisó que volverá por más a Mendoza la semana que viene.
Hasta que en este conflicto mediático intervinieron Ciurca y su medicamento preferido: el vicegobernador electo fue a la Legislatura y anunció la decisión de adherir sin excusas ni salidas intermedias a la ley nacional de discapacidad. Es más: aclaró que no habrá ningún aporte extra por parte de los afiliados de la Obra Social de Empleados Públicos (OSEP) para hacerla posible.
El aumento de la cuota a todos los afiliados para financiar las coberturas de los discapacitados era la salida que había ofrecido Marcelo Costa, el presidente de la OSEP, para solucionar el problema. Pero Ciurca lo desautorizó, debido a que no quiere abrir un frente con el pleno de los empleados públicos. Optó, en cambio, por buscar los fondos necesarios para que el costo de la atención plena a los discapacitados (en los papeles, entre 30 y 40 millones de pesos al año) lo absorba el Estado y dice que ya los consiguió de un plan nacional, que tal vez hasta aquí nadie había visto.
En términos políticos, este cruce entre Ciurca y Costa desacomodó bastante al segundo. Hubo dos miradas muy diferentes sobre el mismo problema. Ciurca dice que ya había discutido con el presidente de la OSEP por este tema cuando era ministro de Acción Social.
La derrota de Costa con el radical Alfredo Cornejo en Godoy Cruz, donde el oficialismo había aportado fuerte, suma otro elemento para poner en duda la continuidad en su cargo después del 9 de diciembre.
Los “médicos” en carpeta. De todos modos, nadie puede decir a ciencia cierta hoy quienes serán los ministros y principales funcionarios del gobierno de Paco y quienes deberán buscar otros destinos. Los médicos a quiénes les asignarán la tarea de administrar las vacunas peronistas no se conocen aún debido a que el gobernador electo guardará sus cartas hasta fin de mes, fecha prevista para el gran anuncio sobre el futuro gabinete.
El hermetismo es alto. Aseguran que hasta aquí Pérez y Ciurca ni siquiera se han pasado entre ellos los nombres que barajan en borrador y estudian en la intimidad. No quieren agitar las aguas y tampoco quieren complicar el desenvolvimiento de los últimós días de la gestión que van a heredar.
El plan político tiene además algunas prioridades previas a designar los nombres. Por un lado, esta semana, ambos solidificaron una mesa de conducción con los 12 intendentes peronistas de la provincia. Esa mesa es la que definirá los grandes temas, opinará sobre los ministros a designar y buscará sintetizar en definitiva un modelo de consenso oficialista que el gobernador saliente nunca consiguió construir.
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Pero, a la vez, ¿quién puede obstruir la circulación de los nombres de los posibles “médicos” ministeriales en un marco de ansiedad creciente para el oficialismo?
Algunas tendencias parciales en medio del run run inevitable de estos días empiezan a notarse. Es muy probable que Ciurca apueste a mantener como ministro de Seguridad al conductor actual, Carlos Aranda, hombre de su círculo íntimo.
Diego Martínez Palau, hoy director de Vías y Medios de Transporte, comienza a posicionarse por su lado en el área de Servicios Públicos, que Paco convertirá en ministerio, con la tracción de “una amistad de 32 años” que el funcionario asegura tener con el gobernador electo.
En tanto, Pérez anunció en estos días que creará la jefatura de gabinete y lo dotará de los poderes que hoy tiene el secretario de la gobernación, Alejandro Cazabán. Ese será el nombre más importante del gabinete y algunos insisten en mirar hacia Rodolfo Lafalla, que no se separa de Paco desde que ganó la elección. No obstante, el hermano del ex gobernador ya habría descartado la posibilidad de volver a la función pública.
La Gran Vacuna y su prueba máxima. Pero las demandas coyunturales, como dijimos, se imponen al sube y baja de los ministros y su abanico de posibilidades. La encrucijada de Irrigación es una piedra en el camino de otras decisiones trascendentales.
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Pérez y Ciurca se refugian y esquivan el bulto con la excusa de que el futuro de Frigerio está en manos de las instituciones, pero saben que están frente a un gran problema político, que los compromete directamente.
El Jury no es un juicio común, porque sus protagonistas no son personas comunes. Si se produce el juicio, Frigerio será un alto funcionario público, referente de uno de los sectores más importantes del PJ (el azul), que estará por lo menos una semana en la tapa de todos los diarios, sometido al desfile de acusadores de todo tipo.
Si gana en el proceso, se mantendrá en su puesto de gobernador del agua, pero en términos políticos, el naciente gobierno habrá sufrido heridas importantes. Sin contar que varias denuncias seguirán igual su curso, en paralelo, en el ámbito de la Justicia penal, donde el proceso es dirigido por el fiscal Santiago Garay.
Algún sector del oficialismo tiene la tibia esperanza de que las cosas se recompongan gracias a un acuerdo en el seno del Jury que modifique el esquema de mayorías: Frigerio cayó por sólo un voto (11 contra 10) y el PJ ha planteado que deben ser 12 los votos en contra para darles cabida a las denuncias. La definición de este punto se producirá en la última semana de este mes, crucial por más de una razón, dado que en esos días asumirán los diputados y senadores electos y Paco deberá formalizar el gabinete, de acuerdo a su propia promesa.
Pero si el plan de salvar al conductor de irrigación a través de una cuestión reglamentaria fracasa, quizás la única alternativa será echar mano una vez más a la Gran Vacuna para tratar de que Frigerio renuncie. Aunque nunca hasta aquí fue tan difícil para Pérez y Ciurca tomar la decisión de usar su mejor arma.