ver más

El por qué de una conducción arrolladora

Raúl Kollmann escribe en Página 12 sobre las dudas que surgieron cuando murió Néstor y Cristina debió hacerse cargo de todo.

“Cuando hace un año, en aquel día del censo, nos enteramos de la muerte de Néstor Kirchner, muchos nos llenamos de incertidumbre. ¿Podrá Cristina gobernar al peronismo? Eso requiere de la muñeca de Néstor. ¿Qué sabe Cristina de economía? De eso se ocupaba Néstor. ¿Y el manejo de la relación con los dirigentes empresarios y gremiales? También parecía tarea más de Néstor que de Cristina.

“Tuve la oportunidad de conocer a Cristina años antes de que Néstor fuera presidente. Era en medio de una batalla por el caso AMIA y cuando se enfrentó a todos los bloques, el del peronismo y el del radicalismo. Presentó un texto demoledor, demostrando que toda la investigación del atentado era un armado vergonzoso, como se vio después en el juicio oral. La terminaron echando de su propio bloque. Ya en ese momento me llevé la impresión de que era una mujer fuera de lo común, con una inteligencia asombrosa y que había estudiado el farragoso expediente judicial como nadie.

“Desde que empezó su mandato, siempre tuve la sensación de que existía una subvaluación de sus características personales. Todo los méritos se centraban en un listado de buenas medidas y en que el modelo –diseñado por Néstor– funcionaba bastante mejor que los planes con los que insistía el FMI y que provocaban estragos en otras latitudes”, escribe Kollmann.

Para leer toda la nota, clic aquí