Videonota: la fe de Paco Pérez y cómo estalló el búnker peronista
Y un día, Francisco Pérez volvió a ser el político temperamental que la campaña electoral disimuló por algún tiempo. Y lo hizo la noche en que se consagró gobernador de Mendoza, donde volvió a mostrar la fibra de la que está hecho, junto a su compañero de fórmula, Carlos Ciurca. Y esta fue la postal más significativa de los festejos que desató el peronismo mendocino, que seguirá por otros cuatro años más al frente del Gobierno de Mendoza.
El Modern Hotel fue el centro neurálgico de las operaciones del PJ en la jornada electoral. En el primer piso, el dúo dinámico se instaló a partir de las 18, junto a sus allegados y al asesor Mario Riorda, en la misma habitación que los contuvo en las primarias de agosto. De a puñadas, los principales dirigentes y la militancia fue llegando al hotel cuatro estrellas, mientras el boca de urna ya alentaba -desde las 17- el triunfo del peronismo.
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Sin embargo, la alegría tardó en manifestarse. Por precaución y por ausencia de datos oficiales. En ese intervalo de varias horas, varias figuras criticaron la estrategia radical que llamó a cortar boleta. Pero ya desde las 18, el escenario sobre calle Federico Moreno comenzó a armarse.
A esa hora, Rubén Miranda (en calidad de jefe del PJ)aseguraba que el recuento de votos venía lento y que cerca de las 21 habría alguna certeza oficial sobre la suerte política de Paco Pérez.
Y entonces ocurrieron dos cosas en las que el festejo fue inevitable. Primero, una mención especial de Cristina en su discurso, donde recalcó al candidato mendocino como "un joven exitoso" y anotó a la provincia dentro del mapa de la victoria kirchnerista. Y, en segunda instancia, el reconocimiento de la derrota por parte del rival, Roberto Iglesias, desde el Sheraton.
Pasadas las 22, Paco Pérez y Carlos Ciurca salieron con sus respectivas esposas, de la mano, seguidos por un panteón de figuras justicialistas. Entre ellas, los intendentes que revalidaban por un nuevo período; la terna que llegaba al Congreso, con Guillermo Carmona, la camporista Anabel Fernández Sagasti y el petrolero Dante González (que se robó el escenario con su alegría desbordante).
Y algunas curiosidades. Principalmente, la (re) aparición en un acto justicialista del gobernador Celso Jaque, que había tomado distancia de su ex ministro durante la campaña electoral. El malargüino formó parte de la primera plana junto a Liliana Landete, su esposa, y recibió el reconocimiento de parte de la fórmula por la confianza depositada cuando fueron ministros de Infraestructura y Desarrollo Humano, respectivamente.
En ese marco triunfalista, también llamó la atención el intendente demócrata Omar Parisi, que colaboró en la victoria del director general de Escuelas, Carlos López Puelles. Su buen ánimo contrastaba con el de un solitario Alejandro Cazabán, sentado a un costado del escenario y ya lejos de las mieles del éxito que alguna vez disputó sin suerte.
"La fe nos ha llevado a celebrar"
En sus primeras palabras como gobernador, Paco destacó la alineación política de la provincia al gobierno nacional. Pero el discurso arrancó con un Pérez en estado místico, afín al mensaje que dio en los últimos días de campaña. "Dios me ha dotado de una virtud. Y esa virtud es la fe. Es la fe la que nos ha llevado a estar aquí, festejando", recalcó al inicio.
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A continuación, el flamante gobernador agradeció el apoyo del pueblo y definió que "la responsabilidad de gobernar se devuelve con compromiso, con trabajo y, fundamentalmente, escuchando. Siempre dijimos que el mejor gobernante no es el que más sabe, sino el que más aprende", tal vez en un tiro por elevación a Iglesias.
Paco Pérez destacó que mantuvo una comunicación telefónica con la presidenta. "Muy emocionada, nos felicitó por este triunfo histórico", agregó. Y dejó que, bajo el escenario, los militantes de la Cámpora mendocina entonaran ese cántico de barricada: "Soy soldado de Cristina", tibiamente aplaudido desde el escenario por los dirigentes (salvo, obvio, por Fernández Sagasti, embanderada con el "Eternéstor").
"Mendoza ha hecho la mayor apuesta al recambio generacional", definió Pérez, en un viso de lo que podría ser su gestión, tras cuatro años de jaquismo.
Carlos Ciurca volverá a la Legislatura, un territorio político que conoce como los potreros de Las Heras. Y adelantó que buscará los consensos necesarios con la oposición para sacar leyes clave para el Ejecutivo. Y reconoció que la victoria se debió en parte al arrastre de votos otorgado por el gobierno nacional, pero también "por la imagen de Paco, por el recambio y por los intendentes".
Hacia el final, Paco Pérez dejó el estado zen sugerido por los asesores de imagen y se desbordó. Abrazado a su compañero Carlos Ciurca, no contuvo las lágrimas. Era el Paco auténtico. El visceral. El que, a partir del lunes 24, tendrá que comenzar a dar señales de cómo formará el gabinete de ministros con el que asumirá el 10 de diciembre.
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