|
Factores mendocinos del portazo de Carrió, "la demoledora que no sabe qué hacer con sus escombros"
Tres mendocinos están en la agenda de los amores y odios de Elisa Carrió. Por romper con uno de ellos, puso al borde de la nada a la alianza opositora que se pretendía erigir como alternativa al kirchnerismo. La jugada con la que logró -a un altísimo costo- que todos hablen de ella.
La dirigente chaqueña Elisa Carrió pegó un portazo al Acuerdo Cívico y Social y volvió a estar -gracias a ese gesto que pone al borde del abismo a la oposición- en consideración de los medios de comunicación.
-
Te puede interesar
Impulsan una "Ley de Glaciares en Mendoza" para revertir la reforma nacional
A un altísimo costo para sí, pero fundamentalmente para la construcción de una alternativa política, la más porteña de las chaqueña hizo pública una carta en la cual anunciaba que ella no está más en la alianza que unía a su Coalición Cívica con la Unión Cívica Radical y el Partido Socialista.
"Carrió, una vez más, demolió su construcción. Pero no sabe qué hacer con los escombros que ella misma va produciendo". Esta frase corrió ayer como reguero de pólvora por Twitter y, si bien debe tener un autor (muchos dicen que fue el menemista Jorge Asís) muchísima gente se apropió de ella, habida cuenta que grafica la modalidad con la que la dirigente se instala en la opinión pública desde aquella vez en que rompió lanzas con su partido de origen, la UCR.
Aquello sucedió a poco de que asumiera el gobierno de la Alianza, con Fernando de la Rúa a la cabeza. Carrió fue una de las más activas militantes en la campaña electoral que entronaría al porteño en la Presidencia. Pero no obtuvo lo que consideraba adecuado para su trabajo y figura: el Ministerio de Desarrollo Social. Esa área fue entregada a Graciela Fernández Meijide.
Fue allí cuando Carrió comenzó a girar por el país buscando a quiénes llevarse consigo. En esa tarea llegó hasta Mendoza y se reunió con quienes han sido sus dos grandes amigos a lo largo de muchos años: Ernesto Sanz (por entonces intendente de San Rafael) y Víctor Fayad.
El primero -según analizan los medios porteños- podría ser hoy uno de los detonantes de nueva ruptura. Con la amistad hecha trizas con Sanz, Carrió ni siquiera puso su nombre en la nota dirigida al Comité Nacional de la UCR que preside el sanrrafaelino.
Anoche, los periodistas Blanck y Van der Kooy, en el canal TN, especulaban con que el mendocino se impondría como un nuevo candidato a Presidente, situación que dejaría aun más en soledad la participación en esa competencia de la chaqueña, ya que se sumaría a una lista en la que ella ya participaba contra Ricardo Alfonsín y Julio Cobos, y a la que se podría haber sumado el socialista Hermes Binner.
Según la última encuesta de Management & Fit difundida también anoche, la dirigente que nuevamente rompe un acuerdo político tendría entre 3 y 4 por ciento de intención de voto. Nada, de acuerdo con sus pretensiones, lo que la colocaba en desventaja total frente a los radicales.
Pero lo que alimenta la idea de que esta nueva "demolición" de Carrió es tan sólo una puesta en escena es la afirmación sostenida por América, en un programa político, por su coequiper y ex ministra de Trabajo de De la Rúa, Patricia Bullrich. Allí, resaltó "otros párrafos" de la carta de divorcio carriotista: aquellos en los que dice que su ruptura es "por ahora" y que su pretensión es "llegar unidos a 2011".
Consiguió lo que quería: todos hablamos de ella. Pero pocos se animan a especular cuál es el futuro de la dirigente que alguna vez se plantó como más novedosa de la política argentina.
Casi no le quedan amigos: Cobos jamás lo fue, perdió a Sanz y hay que ver de qué le sirve seguir siéndolo del Viti Fayad y si éste puede -con su capacidad política- contenerla en un rol que no sea el que ella pretende, siempre central.
El primero -según analizan los medios porteños- podría ser hoy uno de los detonantes de nueva ruptura. Con la amistad hecha trizas con Sanz, Carrió ni siquiera puso su nombre en la nota dirigida al Comité Nacional de la UCR que preside el sanrrafaelino.
Anoche, los periodistas Blanck y Van der Kooy, en el canal TN, especulaban con que el mendocino se impondría como un nuevo candidato a Presidente, situación que dejaría aun más en soledad la participación en esa competencia de la chaqueña, ya que se sumaría a una lista en la que ella ya participaba contra Ricardo Alfonsín y Julio Cobos, y a la que se podría haber sumado el socialista Hermes Binner.
Según la última encuesta de Management & Fit difundida también anoche, la dirigente que nuevamente rompe un acuerdo político tendría entre 3 y 4 por ciento de intención de voto. Nada, de acuerdo con sus pretensiones, lo que la colocaba en desventaja total frente a los radicales.
Pero lo que alimenta la idea de que esta nueva "demolición" de Carrió es tan sólo una puesta en escena es la afirmación sostenida por América, en un programa político, por su coequiper y ex ministra de Trabajo de De la Rúa, Patricia Bullrich. Allí, resaltó "otros párrafos" de la carta de divorcio carriotista: aquellos en los que dice que su ruptura es "por ahora" y que su pretensión es "llegar unidos a 2011".
Consiguió lo que quería: todos hablamos de ella. Pero pocos se animan a especular cuál es el futuro de la dirigente que alguna vez se plantó como más novedosa de la política argentina.
Casi no le quedan amigos: Cobos jamás lo fue, perdió a Sanz y hay que ver de qué le sirve seguir siéndolo del Viti Fayad y si éste puede -con su capacidad política- contenerla en un rol que no sea el que ella pretende, siempre central.