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La democracia, eje del debate en MDZ

Se desarrolló en el hotel NH Cordillera el encuentro Pensando Mendoza, organizado por el diario MDZ en su tercer aniversario. La democracia en Mendoza y en la Argentina como eje del debate entre referentes políticos, sociales, gremiales de la provincia. Una conclusión común: a los dirigentes les fue mejor que a los dirigidos.

Dirigentes mendocinos analizaron en MDZ de qué le sirvió la democracia a la gente.

Los dirigentes de la política, el gremialismo, las comunidades barriales y del empresariado se sentaron en una misma mesa para “pensar Mendoza”, una propuesta de MDZ que, a pesar de contar con tan solo 3 años de historia, ya es un clásico.

El leitmotiv resultó un riesgo: “cómo estar mejor en democracia”, lo que necesariamente está vinculado a otra idea, bastante más pedestre: “de qué nos ha servido la democracia”, como segunda lectura posible.

Dos ex gobernadores, tres intendentes, un ministro, dos dirigentes empresarios, una gremialista, un dirigente social y los periodistas que los rodearon y, también, los directivos del medio de comunicación, fueron parte del debate.

“Hay cosas que ya tendríamos que tener resueltas”, evaluó –crítica- Raquel Blas y mencionó tan sólo un ejemplo: el federalismo. Pero su mensaje no fue caótico ni desesperenzador. Apostó por los “jóvenes que no se dejan comprar” como motores de un país “diferente”, capaz de recibir el mensaje “que no se escuchó –según dijo Blas- en 2001”.

El ex gobernador Arturo Lafalla dividió su respuesta en dos: mirando en retrospectiva y haciéndolo hacia adelante. Lafalla considera que el saldo más negativo de la etapa democracia es la inequidad. Por ello consideró que hacer más vivible a la democracia es quebrar esa desigualdad. Pero también puso énfasis en la incapacidad del país de sostener el crecimiento basado en factores internos. Le cargó las culpas a l que consideró “el hecho de estar reñido con lo mejor del conocimiento”. Es decir, aquello que hizo que “las experiencias educativos fuera del país hayan sido mejor que acá”.

Democracia sin partidos

“El desastre que hemos hecho con los partidos políticos desde 1983 hasta ahora no tiene antecedentes en la historia argentina”, dijo el ex mandatario provincial en la mesa de MDZ. Lafalla comparó la situación de los sindicatos con la de los partidos políticos: “Si no, que me expliquen cómo hacen `Los Gordos`”, acusó directamente.

Reclamó previsibilidad para los grande sistemas del país y consideró que eso puede ser así si se logran “acuerdos para los grandes temas”, de modo de saber, a ciencia cierta, cómo será la sustentabilidad de la Asignación Universal o de las jubilaciones en los próximos 10 años”. Lafalla reprodujo su pensamiento de la reforma policial de 1989: “Los acuerdos –dijo- se traducen en leyes concretas”.

El futuro lo vio como “un proceso lento” y no como un quiebre repentino. “Para que haya recambio y alternativa –sostuvo Lafalla- sería bueno impulsar acuerdos para el futuro y hacernos cargo de que tenemos la voluntad y algunos instrumentos para hacerlos cumplir”.

¿Quién tiene mi plata?

Alejandro “Gaucho” Verón, líder del Movimiento Barrios de Pie consideró que la gran deuda de la democracia es “la falta de distribución de la riqueza”. Acusó a los políticos de “estar disociados de la realidad de la gente”. Demostró contradicciones entre el discurso del Gobierno y lo que le pasa a los jubilados en los barrios, entre otros ejemplos. “Hay que abrir la democracia, hay que abrirla a la participación de la gente”, expresó. Y coincidiendo con Lafalla, indicó que “hay un gran descrédito de los políticos”.

Picante, el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, lo espetó. “¿Por qué cuando ustedes se presentan sacan el 0,1 por ciento de los votos?”.

No respondió. Pero se animó a analizar por qué la gente, a pesar del descrédito político, la gente termina votando a los partidos tradicionales: “hay mucho clientelismo político”, acusó. “Si no distribuimos ahora la riqueza, cuando el país está creciendo, ¿cuándo lo vamos a hacer?”, reflexionó.

La asepsia de la discusión sobre la democracia

Marcelo Padilla, sociólogo y columnista de MDZ planteó el tema de “otros modelos democráticos” y Mario Adaro, ministro de Gobierno, planteó que “la discusión no es aséptica”.  Padilla se diferenció expresamente de Lafalla y, para mostrarse distinto, dijo que estaba opinando “igual a como lo hizo en otro Pensando Mendoza de MDZ el rabino Bergman”, en torno al sindicalismo. Rememoró lo que él dijo en aquel encuentro y lo cerró, señalando que, al final “eso da para otro debate”. Finalmente definió: “La gran deuda de la democracia es la pobreza”.

Para el ministro de Celso Jaque, “hablar de la transparencia de la democracia –como lo dijo Lafalla- es bastante aséptico”. Condujo el debate hacia un plano ideológico: “No es lo mismo a quién se le pone y a quién se le saca (…) Pongamos la ideología sobre la mesa”, reclamó, luego de criticar a todos los que hablaron antes que él.

Adolfo Trípodi, de la Federación Económica, teorizó. “Al sistema democrático hay que defenderlo porque es el mejor que se conoce”. Consideró oportuno señalar que “en la Argentina estaríamos mejor matar a Robin Hood”. “¿Por qué no le hacemos juicio?”, desafió Adaro. Trípodi explicó: “Creemos que sacarle al rico para darle al pobre es la solución. Pero el negocio pasa por fortalecer las estructuras productivas, que debe ser el modelo que le de sostenibilidad a la democracia”.

Por su parte, Roberto Iglesias arrancó dando por sentadas cuáles son las falencias que hoy tiene el sistema. “No son culpa de la democracia –analizó- sino de los actores”.

Pero quiso volver sobre la inequidad, un tema abordado por Trípodi y antes por Lafalla. “Es irritativa”, calificó el ex gobernador radical. “Yo no quiero una vida en democracia en donde todos hayamos decaído en lo económico, en lo social”. Eligió su centro de debate: “La pobreza es el tema que hay que atacar”.

Sobre las múltiples caras de la palabra “consenso”

“No somos una democracia moderna y progresista”, tituló Iglesias al párrafo en el que les dejó pendiente a los presentes la pregunta en torno a “¿quiénes están detrás de Kirchner, o de Jaque a la hora de plantear un acuerdo?”. Respondió él mismo: “a estos dirigentes políticos que tenemos”. Completó la idea señalando que la democracia que tenemos es producto de “la cultura de los argentinos”. “Tenemos que reconstituir los poderes”, cerró el tema.

El tema de los “consensos” latió permanentemente. Adaro se manifestó siempre en contra de lo que consideró como una frase vacía. Pero Iglesias apostó a ello: “Para conseguirlo hacen falta estructuras políticas fuertes” largó, consiguiendo, consecuentemente, consenso de empresarios y de su colega ex gobernador Lafalla.

A su turno, el presidente del CEM se adueñó del consenso: “coincido con todos”, dijo, provocando múltiples comentarios. Pero lo explicó, al especificar que, en realidad, lo que cree es que hay que sostener valores que son comunes a todos.

El intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, invocó a Raúl Alfonsín y aquella frase que decía que “con la democracia se come, se cura y se educa”. Al respecto, dijo que “no fue cierto” y por eso la gente se defraudó. Y comparó esto con lo que hizo Celso Jaque en la campaña electoral, al prometer terminar con la inseguridad. “Hoy –evaluó- es el gobernador más impopular de la democracia”.

Sin embargo, luego diferenció a Jaque de Alfónsín: “Alfonsín –aclaró- redefinió su concepto”.

Al fondo de las cosas

“Tenemos un déficit de profundidad sobre el concepto de democracia”, se autocriticó Cornejo y pidió decir las cosas “tal cual como las pensamos, con un afán propositivo”. Al hacer un diagnóstico, explicó que “el 91 por ciento de los que cometieron delitos nunca accedió a la escuela secundaria”. Lo propuso como uno de los temas a ser considerado en los acuerdos que, en el arranque, propuso Lafalla y disparó: “no para discutir cómo resolvemos la inseguridad en 3 o en 6 meses”.

Nadie profundiza los debates, sostiene Cornejo, y da cuenta de políticos y periodistas que se apuran por poner un título en lugar de ir al fondo de las cosas. También le dedicó un párrafo a la calidad de los partidos políticos. “están todo el tiempo tratando de hacer trampa”, para ver cómo le sacan ventaja a tal o cual cosa.

Mendoza no es la excepción. Cornejo bajó al barro en cuanto pudo. “En Mendoza –lanzó- a pesar de que el Gobierno perdió por 25 puntos hace un año, recibiendo una fuerte paliza, gobiernan dos personas solas sin consultarle a nadie. Jaque y Cazabán”. 

El intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham,  aceptó el convite de Cornejo: “Vamos al fondo de las cosas, vamos a ver cómo distribuimos riquezas, qué hacemos con las riquezas que ya existen”. En ese contexto reclamó romper con los políticos que “hacen sólo imagen” y también de aquellos que “hacen oposición por la oposición misma”.

“Los candidatos –resumió- tienen que explicar qué van a hacer, porque sino temrinan haciendo lo que el dictado de la imagen les dice, lo que les dicta Clarín o los medios”.

Abraham aceptó que “el kirchnerismo pasa” y acentuó, por ello, su pedido –coincidente con el del radical Cornejo- de “hablar de las cosas profundas”.

La segunda etapa: cosas concretas y profundización de la discusión

Adaro propuso, de arranque, discutir una profunda reforma constitucional de Mendoza aunque rápidamente aceptó que puede ser una quimera, debido a la falta de condiciones políticas para encararla.

 Después, anticipó que en los próximos doce meses “se va a discutir el modelo de país que queremos” y fijó una agenda: modelo energético, modelo agroexportador o no, clientelismo en el conurbano bonaerense.

Raquel Blas, en su segunda intervención, promete hundir el cuchillo: “Me encanta que todos hablen  de los pobres”. “No creo que este sea un gobierno nacional y popular”, lanzó a la mesa y lo explicó: “El crecimiento de la soja fue producido por Kirchner; sí las retenciones, pero no les ponen retenciones a la minería (…) ¿y la pesca?”.

Para Blas, debido al IVA, “el peor país en materia impositiva es Argentina; ¿no pudimos tener un consenso en esta materia en todos estos años?”, dijo, consiguiendo la aprobación de Lafalla.

Justicia e injusticia

Blas fue clarísima con respecto a su punto de vista sobre la inseguridad: “Si te afanás 10 pesos en la calle es delito común; si lo hacés en el Estado, es delito complejo. Hasta ese beneficio tienen los políticos”. La sindicalista de ATE señaló que la justicia diferencia entre unos y otros, además, porque “a lo sumo, a un funcionario lo imputan por `incumplimiento de los deberes de funcionario público`”.

“Pido sinceridad porque muchos de los que están en esta mesa han sido gobierno”, espetó, luego de reclamar que se discuta cuál es la estructura impositiva del país o las tasas cero ofrecidas por los gobiernos de Julio Cobos y Celso Jaque que, según ella, “se triplicaron”.

Siguió detallando: “Los que construyen con una cooperativa de trabajo pagan ingresos brutos, los que lo hacen en Dalvian o en Palmares, no”.

El ex gobernador Arturo Lafalla se sinceró con  dureza, luego de enumerar la agenda de los temas pendientes para el país y “de los que Mendoza no está ausente”. “De los que tuvimos responsabilidad hasta ahora, tengo que decir que los temas centrales no los hemos saldado”.

El diagnóstico del cobista y ex vicegobernador Juan Carlos Jaliff, que se sumó al debate sobre el final, se centró en que el principal problema del país “es el centralismo”, según su punto de vista. Agregó como condimento a ese centralismo una característica central: “el presidencialismo”. “Una sola persona decide cómo votan los senadores, qué se hace, quiénes son o no los candidatos”, expresó Jaliff.

Mendoza frente al nepotismo cuyano

Jaliff fue gráfico: “¿Que nos hubiesen hecho si el Roberto (Iglesias) tenía un hermano diputado y otro senador? ¿O si lo hubiese tenido el Arturo (Lafalla)? Nos echaban a patadas”, se respondió, ante la mirada atenta del Arturo y el Roberto.

Sobre el presidencialismo extremo, Abraham dijo que “no hay que poner el acento en las formas, sino en el contenido”. “Cobos –dijo- le pedía a sus legisladores y si no, a Kirchner, que votaran a favor de sus proyectos; yo se lo pido a mis concejales. Pero la gran pelea de este país es por la redistribución de la riqueza”. Por eso, el jefe comunal de Guaymallén concluyó: “El asunto es que cuando nos toque gobernar, con más o menos presidencialismo, sepamos cuáles son las cosas de fondo que hay que hacer”.

La minería, un tema aparte

Fue Abraham quien incluyó el tema más ríspido. A estas alturas, los dos ex gobernadores ya se habían retirado. Pidió discutir el tema y se quejó de “los piqueteros ambientales” en un fuerte picudeo con Raquel Blas y Alejandro Verón.

El intendente de Guaymallén está a favor, dijo, de la minería “con controles ambientales” y que dejen “inversiones por más de 4 mil millones de dólares”. El tema fue el más ríspido y el contrapunto se centró con la sindicalista de ATE, quien propuso un “plebiscito vinculante” para discutir sobre la minería. “Lo pondremos en una plataforma electoral y lo someteremos a votación”, respondió Abraham.

El cobista Jaliff se animó: “Si nosotros decimos ´minería no´, bueno, entonces abandonemos los celulares, los autos y muchas cosas más”. Se definió así: “Hay que btener minería, pero luego de someterla a un debate sano con la gente”.

Y completó: “Hay que poner el tema de la minería a consideración de la gente. Pero me pregunto cuál será la base de ese debate y creo que debe ser científico”.

Señaló algo más al respecto: “Pero como están dadas las condiciones hoy en la Argentina la cosa no está bien: no puede ser, por ejemplo, que las empresas mineras no paguen los ipuestos correspondientes a los alquileres de donde viven sus gerentes…”

Blas: “Si uno vive en un desierto, el tema es el agua”.

Jaliff, de retruco: “¿Sabés a dónde va el agua del río Colorado si no va a la minerá? Al Atlántico.”

Para terminar, una conclusión común: la mayoría de los invitados aseguró que a los dirigentes, les va mejor que a los dirigidos.