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Majul, Grecia, Cristina, Néstor y Aliverti: la estrategia del miedo que les conviene a muchos


Primero fue Cristina. Mientras los medios de todo el mundo daban cuenta de las tres muertes que dejó la crisis griega el miércoles en medio de las manifestaciones contra el gobierno de Papandreu en Atenas, la Presidenta -en un discurso- les levantaba el rostro ensangrentado y los exhibía como lo que no nos puede "volver" a pasar.

Grecia, sus muertos, su anarquía tan parecida a la que sufrimos nosotros mismos, su titubeante presidente Papandreu, vinieron como anillo al dedo para sembrar miedo.

Eso fue en horas de la mañana, cuando todavía los senadores no se sentaban en sus bancas para definir -como finalmente lo hicieron- el uso de las reservas para cancelar deuda.

"Si no los puedo convencer yo, por qué no miran un poco lo que  está pasando en el mundo. Hoy tres muertos en Grecia, tres jóvenes que aparentemente murieron en las manifestaciones
adentro de un banco", afirmó la mandataria mientras les pedía a los senadores que votaran favorablemente la solicitud de su Gobierno.

"Las imágenes que nos devuelve hoy la televisión son demasiado parecidas a las imágenes de 2001", tras remarcar que se trata "casi de una metáfora perfecta" entre Grecia y la Argentina, recordando la crisis que concluyó con la renuncia del ex presidente Fernando de la Rúa.

Por la tarde, su marido, diputado nacional, ex presidente y secretario general de Unasur estrenó otro título más: el de candidato a suceder a Cristina Fernández en las elecciones presidenciales de 2011.

Néstor Kirchner, durante un acto en el que se le impuso el nombre de Estela de Carlotto a una plaza de la localidad bonaerense de Avellaneda, dijo -sin que su discurso tuviese nada que ver con el momento en que lo estaba pronunciando- que se "conmovió mirar por televisión algo que me causó profunda conmoción, lo que está pasando con el pueblo hermano de Grecia. La gente desesperada en la calle por la crisis en Grecia y en la región eurozona, me hizo recordar al 2001".

"Debemos tener memoria, mucha memoria", exigió al público y a los espectadores de la simultánea televisación del acto por casi todos los canales informativos de Buenos Aires con alcance nacional.

Uno y otra usaron el mismo recurso que antes sus adláteres -y con razón- le habían criticado al periodista Luis Majul. Este último, en su discurso de recepción del premio Martín Fierro multiplicó en la fiesta anual de la farándula vernácula su miedo, al definirse como un hombre que vive rodeado de amenazas y al afirmar que esa misma situación de "miedo" la sienten miles de argentinos que se ven amenazados por no pensar como el Gobierno.

El miedo lo enarboló Mirtha Legrand, el mismo día en que fue invocado por Cristina y Néstor, pero, esta vez, para denunciar que la persiguen para que pague sus impuestos.

Así, con la crisis de Grecia ocupando, insólitamente, la agenda recontra preelectoral argentina y el miedo convocado al centro de la escena para alinear de un lado o del otro, la tentación maniquea se transforma en algo más concreto y palpable.

Valgan, nuevamente, las sabias palabras de Eduardo Aliverti en el mismo show en que se presentó Majul, pero esta vez van dirigidas a los miembros del Gobierno: "Quiero decir que acá se chupó demasiada gente, se picaneó, se violó y se torturó como para venir a decir que se tiene miedo. Tengan más respeto por las palabras".