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Mendoza pobre: para la Iglesia, "la ayuda no le llega a la gente que la necesita"


El vocero de la Iglesia Católica en Mendoza, el presbítero Marcelo De Benedectis, consideró que “la pobreza ha aumentado, pero hay algo aún peor: se ha consolidado en algunos sectores”.

Según el Indec la pobreza en Mendoza pasó del 9,2 por ciento en el primer semestre del año pasado al 11,3 por ciento a fines de 2009. En el resto del país, también según el Indec, la pobreza bajó al 13,2 %; 2,1 por ciento menos que el año pasado.

Al analizar los datos estadísticos, el sacerdote dio cuenta de la experiencia propia, al frente de la parroquia San Miguel Arcángel en Las Heras.

“Mamás de menos de 21 años que viven en asentamientos de Las Heras con las que trabajamos, –relató De Benedectis- esta misma mañana me dijeron que sí, que hay un aumento, no sólo más pobres, sino un mayor deterioro en la calidad de vida de las personas”.

Agregó que “muchos de los niños que cuidamos están con bajo peso y algunos hasta desnutridos”.

- ¿Todo esto a pesar de la Asignación Universal por Hijo y los planes sociales?

- Es que no siempre encuentran el aliento y el cuidado material, aunque valoran la dedicación de médicos y enfermeros de los centros de salud.

- ¿En qué sentido considera que no encuentran aliento?

- La gente que está más marginada del sistema recibe muy poca ayuda, porque no saben como llegar a la ayuda, porque no están documentados o porque la ayuda simplemente no llega hasta ellos. Los planes sociales le han resultado un alivio a mucha gente, pero a otros ni-les-lle-ga.

De Benedectis señaló que las madres jóvenes que trabajan con su parroquia “nos dicen que sus esposos no tienen trabajo y ni qué decir si alguno de ellos pasó por el Cose: directamente no encuentra donde emplearse. Quieren cambiar de vida y no pueden”.

Por este motivo, y más allá de los esfuerzos que, reconoce, se hacen en materia social, “se vive una situación de angustia que vuelve crónico a este tema”, afirmó el sacerdote.

Sobre el Indec fue particularmente duro: “Uno se pregunta –dijo- si el Indec es realmente confiable y la verdad, es que nos genera mucha duda. Los que saben temas estadísticos –completó el vocero del Arzobispado- necesitan fiabilidad de los instrumentos con los que se miden. Como sociedad, necesitamos un instrumento serio”.