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Adolfo Bermejo ignoró el escrache de Cobos y permanecerá en silencio

A pesar de que el vicepresidente lo fulminó con la lista de ausentes a la última sesión del Senado Nacional y así lo culpó de la parálisis del Congreso, el senador peronista (único mendocino de esa lista) insiste en no hablar. Desde que ingresó al Senado no lo hace, aunque un asesor prometió contactos con la prensa a mediados de semana.
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Adolfo Bermejo, el único senador nacional por Mendoza que aparece en la lista-escrache de Julio Cobos (publicó una solicitada en los diarios con los nombres de los 36 legisladores ausentes a la última sesión de la Cámara Alta) se mantiene firme en su estrategia: pleno y absoluto silencio de radio.

En efecto, Bermejo confirmó por medio de un vocero que no hablará sobre la medida de su coterráneo, el vicepresidente, quien en la solicitada de hoy lo incluye con nombre y apellido como uno de los responsables de la “parálisis” del Senado.

El ex intendente de Maipú lleva dos meses en una banca del Senado con la misma actitud. Esto es, evitar el contacto directo con la prensa. Y subordinarse a las estrategias políticas de su bloque, el Frente para la Victoria. Entre ellas, no sentarse en su banca para dar quórum y facilitar el tratamiento de temas claves, como la modificación del impuesto al cheque y el DNU presidencial para pagar deuda externa con reservas del Banco Central.

Cierta presión en su entorno se advierte, no obstante, para que Bermejo de la cara y hable en primera persona de los asuntos candentes en que está implicado. Por ello, según sus allegados, el senador nacional justicialista decidiría a mediados de semana el “mecanismos para hablar con todos los medios, en especial con los de Mendoza”. Recién entonces sí se expresará, anticipó la fuente.

Habrá que esperar para esto una reunión entre Bermejo y sus asesores para establecer la forma de comunicación con los medios, ya que, en Buenos Aires, y a pesar del tiempo que lleva como legislador, el hombre fuerte del sector azul todavía no tiene un equipo de prensa.

Bermejo siempre se ha caracterizado, de todas formas, por ser medido y cauteloso en el contacto con los medios. Con cuentagotas se miden sus declaraciones públicas desde que era intendente y cuando su labor ejecutiva le permitía controlar mejor esta faceta.

Menos aún se podía esperar que Bermejo hablara cuando, en medio de su asunción, su relación con el gobernador Celso Jaque atravesó una etapa crítica, por los cambios efectuados en el gabinete del Poder Ejecutivo. Uno de esos cambios fue precisamente el desalojo de Silvia Ruggeri del ministerio de Desarrollo Social, una dirigente de Maipú cercana a Bermejo. Los azules en pleno salieron en ese momento a cuestionar al gobernador.

El clima mejoró en las semanas siguientes y ahora parece haberse recompuesto la relación entre el Poder Ejecutivo provincial y las huestes del operador Juan Carlos Mazzón. Al punto que hoy, un vocero de Bermejo fue concreto sobre la postura del senador en un tema clave para la supervivencia política de Jaque: la redistribución en beneficio de las provincias del impuesto al cheque.

“Adolfo va a hacer lo que el gobernador y el gabinete le pidan”, expresó la fuente, para remarcar el estado de su relación con el gobernador. No sin aclarar de inmediato que esa decisión ya se tomó y es funcional a los intereses del kircherismo: los legisladores peronistas por Mendoza no acompañarán las modificaciones que pide la oposición, si es que esto se discute alguna vez en el Congreso Nacional.