Después de las críticas de Fayad, dura respuesta de los concejales de la Ciudad
Primero fue Victor Fayad, quien acusó a los Concejales de no trabajar y poner palos en la rueda. Ahora son los ediles quienes responden a las críticas del jefe comunal. Hasta su sobrino Guillermo Yazlli dijo que no estaba de acuerdo con el jefe comunal. Priore y Bertolini, del PRO, los más duros.
El pasado 11 de marzo, en plena apertura de las sesiones ordinarias comunales del año 2010, el intendente Victor Fayad “atacó”, en pleno Concejo Deliberante, a los ediles de la Ciudad, asegurando que no trabajaban, no sesionaban ni aprobaban ninguno de los proyectos que él enviaba al recinto, principalmente el del endeudamiento comunal.
En un mensaje duro, con un tinte que por momentos rozó el más puro electoralismo, el jefe comunal se despachó a gusto y piacere contra los Concejales de la comuna.
El malhumor por lo ocurrido no se hizo esperar. Ediles de diversas extracciones se mostraron fuertemente molestos frente a esas palabras y lo expresaron ante el requerimiento de MDZ. Los más críticos fueron Pablo Priore y Emilio Bertolini, quienes vieron falsedades en el discurso de Fayad, y además lo enmarcaron en la campaña electoral por los comicios capitalinos del 28 de este mes.
Las expresiones de los concejales consultados fueron las siguientes:
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Ricardo Villafañe (PJ): “Yo dividiría en dos el análisis del discurso. Por un lado, el balance de gestión, donde Fayad dio un mensaje realista. Por otro lado, me parece que no es el momento adecuado para decir lo que dijo, en medio de tanta crispación política”.
Pablo Priore (PRO): “Me molesta escuchar lo que escuché siendo que trabajo desde las 8 de la mañana cada día. En todo caso, Fayad tendría que haber hablado de irresponsabilidad de los Concejales oficialistas. Lo que hizo no es de una persona democrática”.
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El malhumor de los Concejales es todo un síntoma del hartazgo que en estas horas reina en los pasillos del Palacio Municipal. El maltrato de Fayad ha llegado a tal punto, que muchos empiezan a guardar la compostura en el último cajón de su propia tolerancia.
A pocos días de las elecciones del 28 de marzo, el horno ya no está para bollos.



