Federico Faggionato Márquez, juez y parte
Empezó el juicio político contra el juez Federico Faggionato Márquez y todo prevé que será destituido de su cargo finalmente. Pruebas en contra, enriquecimiento personal e inconducta judicial.
Finalmente, en el día de ayer arrancó el juicio político contra el impredecible juez Federico Faggionato Márquez. Como era de esperar, el suspendido magistrado sólo atinó a defenderse con el harto conocido latiguillo de que la embestida en su contra se debía a cuestiones políticas por haberse metido contra personajes “poderosos” y emblemáticos narcotraficantes.
Lo que nadie sabe aún es el nombre de los traficantes de drogas contra los cuales habría embestido, ni los poderosos que habría tocado con sus decisiones judiciales. A fuerza de ser sinceros, el propio Faggionato ha sido acusado de connivencia con el narcotráfico y el contrabando en Zárate-Campana, zona de influencia de su labor judicial.
En ese marco, el magistrado está siendo juzgado por 28 denuncias que se le han efectuado ante el Consejo de la Magistratura y tiene en su haber otras 10 que deberán analizarse de acuerdo a cómo culmine el presente proceso.
Muchas de ellas, mal que le pese a Faggionato, han sido iniciadas por sus propios superiores, la Cámara Federal de San Martín; otras por el fiscal del mismo distrito, Jorge Bosca. Ergo, no existe persecución contra él por parte de “intereses oscuros” como gusta decir.
El juez aún tiene mucho por explicar, especialmente en lo referido a su oneroso patrimonio personal, el cual incluye dos avionetas, una de las cuales ha puesto a nombre de su propia hermana. ¿Cómo hace Faggionato para sostener semejante nivel de vida con el deprimido salario que cobra hoy un funcionario judicial?
Nadie lo sabe, pero muchos lo sospechan. Por caso, hay media docena de testimonios de personas que han denunciado al juez por pedirles dinero a cambio de morigerar sus penas en causas que tramitaban en su propio juzgado.
Pocos saben que el kirchnerismo prometió a Faggionato que iba a protegerlo hasta las últimas consecuencias, luego de pedirle que involucre a Francisco de Narváez en un expediente por narcotráfico. Fue en junio de 2009, cuando todavía había esperanzas de conservar el poder. Luego llegó el ingrato 28 de junio y se acabó el paraguas protector del oficialismo.
Todas las apuestas hoy dan a Faggionato como seguro perdedor, no hay manera de que “zafe” de la destitución que le impondrá el Consejo de la Magistratura. Es que el juez ostenta un insólito récord de denuncias en su contra y no hay quien pueda defender su actuación profesional.
El propio Ernesto Sanz, acusador en el proceso de marras, aseguró que le “costó encontrar a una persona que haya hablado bien de él”, aún cuando entrevistó a empleados del juzgado, vecinos de Campana, jueces pares y organizaciones civiles.
Las horas de Faggionato están contadas, pero no es ese el dato más relevante de la jornada, aún cuando este medio está anticipando en esta misma columna la destitución del magistrado.
Lo importante, lo que debe quedar como telón de fondo respecto a la actuación del Consejo de la Magistratura, es que se está gestando el puntapié inicial de un proceso que terminará de quitar de raíz a los funcionarios más corruptos del sistema judicial.
Enhorabuena.
Nadie lo sabe, pero muchos lo sospechan. Por caso, hay media docena de testimonios de personas que han denunciado al juez por pedirles dinero a cambio de morigerar sus penas en causas que tramitaban en su propio juzgado.
Pocos saben que el kirchnerismo prometió a Faggionato que iba a protegerlo hasta las últimas consecuencias, luego de pedirle que involucre a Francisco de Narváez en un expediente por narcotráfico. Fue en junio de 2009, cuando todavía había esperanzas de conservar el poder. Luego llegó el ingrato 28 de junio y se acabó el paraguas protector del oficialismo.
Todas las apuestas hoy dan a Faggionato como seguro perdedor, no hay manera de que “zafe” de la destitución que le impondrá el Consejo de la Magistratura. Es que el juez ostenta un insólito récord de denuncias en su contra y no hay quien pueda defender su actuación profesional.
El propio Ernesto Sanz, acusador en el proceso de marras, aseguró que le “costó encontrar a una persona que haya hablado bien de él”, aún cuando entrevistó a empleados del juzgado, vecinos de Campana, jueces pares y organizaciones civiles.
Las horas de Faggionato están contadas, pero no es ese el dato más relevante de la jornada, aún cuando este medio está anticipando en esta misma columna la destitución del magistrado.
Lo importante, lo que debe quedar como telón de fondo respecto a la actuación del Consejo de la Magistratura, es que se está gestando el puntapié inicial de un proceso que terminará de quitar de raíz a los funcionarios más corruptos del sistema judicial.
Enhorabuena.


