El peor día de Carlos López Puelles como Director General de Escuelas
Unos 4 mil docentes mendocinos se dieron cita, en la mañana de ayer, en el auditorio Ángel Bustelo para asistir a la conferencia del destacadísimo catedrático español Miguel Ángel Santos Guerra. Era una oportunidad única para los educadores de tener frente a frente y escuchar la palabra de uno de los principales referentes educativos de habla hispana, pero todo estuvo a punto de desmoronarse cuando la espera por el inicio de la disertación superó las tres horas.
El horario de inicio del evento fue establecido por la Dirección General de Escuelas y para las 8.30, aunque el especialista español no se encontraba en nuestra provincia y debía esperarse su arribo, en un vuelo procedente de Buenos Aires, para alrededor de las 9.30.
Pasadas las nueve de la mañana y con el Bustelo prácticamente colmado en su capacidad, el subsecretario de Educación, José Rivas, no tuvo mejor idea que ponerse al frente de la situación y dar la cara por la cartera educativa al blanquear la situación ante los docentes, utilizando como excusa por haberlos convocado con tanta antelación que “todos sabemos como somos los mendocinos, siempre llegamos tarde”.
Pero el reloj seguía su marcha y los ánimos se caldeaban. Ya eran más de las 11 y los educadores exigían la presencia en el recinto del titular de la cartera educativa provincial, Carlos López Puelles, para que diese las explicaciones pertinentes por tamaña muestra de desorganización. No obstante, el funcionario se mantenía imposible de contactar y nadie podía dar certezas sobre su paradero.
Fue pasado el mediodía cuando Santos Guerra ingresó al auditorio y, para sorpresa de los concurrentes, acompañado por el titular de la DGE, quien apenas emitió unas palabras para presentar al conferencista y dejarlo frente al público.
Ahora bien, la intención de la DGE de traer a la provincia a un profesional de la envergadura de Santos Guerra fue recibida con gran agrado por la comunidad docente provincial. Pero con lo no contaba el Gobierno escolar es que el disertante es, precisamente, docente y su postura ante la mayoría de los ejes de la problemática educativa está en la vereda de los educadores.
La jornada, entonces, tenía guardado más malos tragos para el responsable educativo de la gestión Jaque.
Así fue que durante un pasaje de su ponencia, Santos Guerra señaló que la principal solución tiene que venir desde los gobiernos impulsando “un importante aumento salarial” a los educadores. Obviamente, al emitir este concepto, el auditorio estalló en aplausos, vítores y airados repudios a la gestión gubernamental mendocina haciendo foco en la figura de López Puelles, quien debió soportar la situación estoicamente.
“Para poder exigir, al trabajador debe dársele condiciones dignas y salarios que le permitan vivir con un solo cargo”, sintetizó Santos Guerra.
Pero quedaba más. Al exponer sobre la gestión educativa de los gobiernos, “en cualquier lugar del mundo”, el catedrático europeo advirtió que debe darse activa participación al mundo docente y “los políticos que se dejen de hablar estupideces”.
Sin más, el titular de la DGE tuvo que esbozar su mejor sonrisa ante una nueva ola de abucheos que dominó el auditorio.
La ponencia
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Durante su exposición, el español puso énfasis en la importancia de sostener una fuerte política de inclusión educativa y desarrollar estrategias para lograr el éxito de los alumnos dentro de la escuela y aseguró que la docencia demanda compromiso emocional con los alumnos, criticó los valores neoliberales de exacerbación del individualismo y la competitividad y propuso la puesta en valor del saber compartido y construido colectivamente.
Por otro lado, el educador abordó la problemática de la evaluación y llamó a no sembrar el pesimismo a través de profecías autocumplidas que propician el fracaso de aquellos alumnos más desfavorecidos a través del “vaticinio demoledor del no va a poder” y exageran el error en vez de valorar los aciertos. “El pesimismo – aseguró – es el principal enemigo de la tarea docente porque ésta es intrínsecamente optimista”, a la vez que sugirió enseñar desde sentimientos hacia los alumnos como “te quiero, me importas, tu fracaso sería también el mío”.
En la ponencia - continuamente figurada con ejemplos, narraciones y metáforas ricas en enseñanzas - Santos Guerra sugirió a los docentes reflexionar continuamente sobre los métodos de evaluación que implementan y demandó no poner demasiado énfasis en la repetición de datos e información: “no importa preguntar cuánta agua hay en la copa, sino que los alumnos sepan buscar esa agua, distingan entre la que es potable y la que no y además, aprendan a compartirla”, ilustró.
Breve reseña de su trayectoria
Miguel Ángel Santos Guerra es catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga. Ha sido profesor en todos los niveles del sistema educativo: maestro de Primaria, profesor de Bachillerato y profesor de la Universidad Complutense y de otras universidades españolas y extranjeras. Fue Director de un centro educativo, del Departamento de Didáctica y Organización Escolar y del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga. Ha sido galardonado con importantes premios por sus escritos e investigaciones. Es autor de numerosos libros y artículos sobre organización escolar, evaluación educativa, formación en valores, participación, género y formación del profesorado.
Es director de varias colecciones educativas y colaborador de numerosas revistas y del periódico La Opinión de Málaga.



