Duhalde, sus intenciones políticas y sus alianzas secretas
Eduardo Duhalde sigue provocando al kirchnerismo, al confirmar que será candidato a Presidente en el 2011. La alianza política con Hugo Moyano y la reunión secreta con Héctor Magnetto.
A Eduardo Duhalde le gusta mojarle la oreja a Néstor Kirchner, lo hace cada vez que puede y luego se recluye por tiempo indefinido. El caudillo bonaerense maneja los tiempos políticos como nadie y es una de las cosas que más disgusta al oficialismo.
No hay cosa más irritante para el kirchnerismo, que las declaraciones de Duhalde asegurando que será candidato a Presidente en el 2011.
A diferencia de otros enemigos K, Duhalde cuenta con la simpatía de Hugo Moyano y Aníbal Fernández, dos de las espadas más filosas del gobierno a la hora de atacar a los eventuales adversarios gubernamentales.
Las pocas oportunidades en las que el jefe de Gabinete ha cuestionado a Duhalde –siempre de manera liviana-, inmediatamente lo ha llamado por teléfono para disculparse, explicándole que está obligado por la relevancia de su cargo político.
El caso de Moyano es peor aún: siempre se ha negado a atacar a Duhalde, a pesar del insistente ruego de los Kirchner. Es que existe una alianza política, aún indefinida, entre el caudillo bonaerense y el sindicalista con las miras puestas al 2011.
La vida de Duhalde en los últimos meses es la de un candidato firme a competir en elecciones: reuniones hasta altas horas de la noche, llamadas telefónicas y armados estratégicos de último momento.
En público habla bien de Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco de Narváez, en privado los descalifica uno por uno: "Macri no tiene alcance nacional", "Solá es ciclotímico: un día está bien y otro está deprimido; aparte no supo armar en seis años ninguna estructura", "De Narváez es impresentable", son algunas de las frases que escuchan los ocasionales interlocutores de Duhalde en estos días.
Pero, más allá de sus insólitas apreciaciones personales acerca de los mencionados dirigentes, el caudillo de Lomas de Zamora confiesa que no hay dirigentes potables que puedan ser una alternativa real al kirchnerismo de estos días. En una íntima charla con el CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto, llevada a cabo a mediados de 2009, Duhalde aseguró que veía corta vida al gobierno de Cristina Kirchner.
"Esto se va a la mierda en pocos meses", arriesgó Duhalde.
"Si eso ocurre, va a asumir (Julio) Cobos y va a tener que llamar a elecciones anticipadas, donde usted será el candidato natural para sucederlo, es lo que espera la gente, igual que en el año 2001", respondió Magnetto, intentando hacer futurología.
"Será lo que tenga que ser", finalizó lacónico el dirigente bonaerense.
En los últimos meses, Duhalde no se cansó de reunirse con diversos referentes políticos —algunos de ellos ya olvidados por el imaginario popular— a efectos de armar una suerte de estructura en caso de que naufrague la gestión kirchnerista —de acuerdo a su propia autoprofecía— y deba asumir el Vicepresidente.
Pase lo que pase, gane o pierda, Duhalde sabe que su objetivo finalmente será cumplido a rajatabla: defenestrar a los Kirchner y hacerlos desaparecer del mapa político vernáculo.
No es poco.
La vida de Duhalde en los últimos meses es la de un candidato firme a competir en elecciones: reuniones hasta altas horas de la noche, llamadas telefónicas y armados estratégicos de último momento.
En público habla bien de Mauricio Macri, Felipe Solá y Francisco de Narváez, en privado los descalifica uno por uno: "Macri no tiene alcance nacional", "Solá es ciclotímico: un día está bien y otro está deprimido; aparte no supo armar en seis años ninguna estructura", "De Narváez es impresentable", son algunas de las frases que escuchan los ocasionales interlocutores de Duhalde en estos días.
Pero, más allá de sus insólitas apreciaciones personales acerca de los mencionados dirigentes, el caudillo de Lomas de Zamora confiesa que no hay dirigentes potables que puedan ser una alternativa real al kirchnerismo de estos días. En una íntima charla con el CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto, llevada a cabo a mediados de 2009, Duhalde aseguró que veía corta vida al gobierno de Cristina Kirchner.
"Esto se va a la mierda en pocos meses", arriesgó Duhalde.
"Si eso ocurre, va a asumir (Julio) Cobos y va a tener que llamar a elecciones anticipadas, donde usted será el candidato natural para sucederlo, es lo que espera la gente, igual que en el año 2001", respondió Magnetto, intentando hacer futurología.
"Será lo que tenga que ser", finalizó lacónico el dirigente bonaerense.
En los últimos meses, Duhalde no se cansó de reunirse con diversos referentes políticos —algunos de ellos ya olvidados por el imaginario popular— a efectos de armar una suerte de estructura en caso de que naufrague la gestión kirchnerista —de acuerdo a su propia autoprofecía— y deba asumir el Vicepresidente.
Pase lo que pase, gane o pierda, Duhalde sabe que su objetivo finalmente será cumplido a rajatabla: defenestrar a los Kirchner y hacerlos desaparecer del mapa político vernáculo.
No es poco.


