Cobos, "morrucho" o As de espadas
Si hay algo que desvela a Julio Cobos es caerle simpático a sectores peronistas. No importa de cuáles, sino que adscriban -ya sea por izquierda o por derecha- al movimiento heredado por el General Perón.
Cuando le han preguntado por esa tendencia, recuerda a su padre, peronista, funcionario de menor rango durante la breve gobernación de Martínez Baca y de quien adquirió, dice, ese sentido práctico de la política que complementa y asienta, ahora, con su profesión de ingeniero.
Así, Cobos sumó a su gabinete de Gobernador a peronistas como Armando Calleti y Emma Cunietti, entre otros, y lo hizo sin permitirle a sus coreligionarios radicales que chistaran por ello. No se equivocó: fueron dos de los que sostuvieron, en gran medida, conflictivas áreas de su gestión.
En plena tarea se paseó cuantas veces quiso por la provincia con los ministros del presidente Néstor Kirchner, a quien juró fidelidad bajo argumentos ya conocidos: el tema del padre, su amplitud y su pragmatismo.
Fue el candidato a Vicepresidente de Cristina a instancias de Kirchner y la palanca central de un movimiento de breve vida, pero contundente al fin: "los radicales K", los "radicales que gestionan" o -como maliciosamente los bautizó el escritor menemista Jorge Asís- "radicales cash", atento a que, según su versión, los cobistas se sumaban al peronismo a cambio de beneficios económicos.
Hoy Cobos se tutea con los peronistas de Asís, al punto de que son quienes sostienen sus proyectos en el Senado y se "putea", digásmolo claramente, con los otros, los que le abrieron la puerta del "movimiento".
Hace una semana el vituperado por el oficialismo proyecto de crear un Servicio Cívico Voluntario a nivel nacional fue sostenido y defendido (además de votado) en la Cámara alta por Carlos Reutemann, Chiche Duhalde y Sonia Escudero. Cobos se sintió, indudablemente, bien defendido por ellos frente a la solitaria espada propia representada por la apolítica Laura Montero.
Es allí, en el Peronismo Federal, en donde Cobos abreva su pasión por la "pata peronista". Y es en ellos en quienes piensa cuando -nuevamente solitario- calcula los pasos de su carrera a la presidencia. "Quien es Papa no vuelve a Cardenal", ha sido su definición y, por ello, quienes lo conocen, no dudan de que lo que Cobos quiere, desea y por lo que trabaja es por el escalón siguiente al que ya tiene bajo sus pies. Para ello, una vez más, entregará a cambio lo que sea.
Por ello, la tensión entre su candidatura y la de los "cuatro fantásticos" del Peronismo Federal (Solá, Das Neves, Rodríguez Saá y Duhalde, a quienes se puede sumar el "quinto elemento": Macri), no es de crisis sino de seducción.
Francisco de Narváez podría ser su hombre en territorio bonaerense y, si consigue tentarlo a dar el salto hacia afuera, lo sería inclusive Daniel Scioli, con quien Cobos mantiene contacto telefónico y una vieja amistad entre "vicepresidentes", que algunas veces se consuma en pizzas caseras servidas en la casa capitalina de Abasto del ex motonauta y su esposa empresaria.
Los diálogos semanales del Vicepresidente con el nexo que lo mantiene cerca de los movimientos de Duhalde suman al esfuerzo por "ser el eje de la disidencia", según cuentan por lo bajo algunos operadores bonaerenses que calculan, con ironía y realidad que, "al final, él también es un disidente".
El radicalismo juega al truco con su figura: gana, en este juego, el que miente mejor. El amor nunca es sincero; el odio -en el caso de Cobos hacia el peronismo- tampoco.
Pero sus correligionarios temen que este rol de naipes que juega su principal carta lo convierta, en definitiva, en un "morrucho" de la política, un comodín que termine beneficiando la unión de la oposición -tipo "Alianza"- con el peronismo antikirchnerista, en beneficio de estos últimos.
Cobos, sin embargo -y solo, siempre muy solo- piensa en si mismo como un "as de espadas".
Con lo que el "frente opositor" en marcha no cuenta es con que el croupier, muy probablemente, resulte ser, una vez más, Néstor Kirchner.
Gabriel Conte en Twitter: @ConteGabriel
Hoy Cobos se tutea con los peronistas de Asís, al punto de que son quienes sostienen sus proyectos en el Senado y se "putea", digásmolo claramente, con los otros, los que le abrieron la puerta del "movimiento".
Hace una semana el vituperado por el oficialismo proyecto de crear un Servicio Cívico Voluntario a nivel nacional fue sostenido y defendido (además de votado) en la Cámara alta por Carlos Reutemann, Chiche Duhalde y Sonia Escudero. Cobos se sintió, indudablemente, bien defendido por ellos frente a la solitaria espada propia representada por la apolítica Laura Montero.
Es allí, en el Peronismo Federal, en donde Cobos abreva su pasión por la "pata peronista". Y es en ellos en quienes piensa cuando -nuevamente solitario- calcula los pasos de su carrera a la presidencia. "Quien es Papa no vuelve a Cardenal", ha sido su definición y, por ello, quienes lo conocen, no dudan de que lo que Cobos quiere, desea y por lo que trabaja es por el escalón siguiente al que ya tiene bajo sus pies. Para ello, una vez más, entregará a cambio lo que sea.
Por ello, la tensión entre su candidatura y la de los "cuatro fantásticos" del Peronismo Federal (Solá, Das Neves, Rodríguez Saá y Duhalde, a quienes se puede sumar el "quinto elemento": Macri), no es de crisis sino de seducción.
Francisco de Narváez podría ser su hombre en territorio bonaerense y, si consigue tentarlo a dar el salto hacia afuera, lo sería inclusive Daniel Scioli, con quien Cobos mantiene contacto telefónico y una vieja amistad entre "vicepresidentes", que algunas veces se consuma en pizzas caseras servidas en la casa capitalina de Abasto del ex motonauta y su esposa empresaria.
Los diálogos semanales del Vicepresidente con el nexo que lo mantiene cerca de los movimientos de Duhalde suman al esfuerzo por "ser el eje de la disidencia", según cuentan por lo bajo algunos operadores bonaerenses que calculan, con ironía y realidad que, "al final, él también es un disidente".
El radicalismo juega al truco con su figura: gana, en este juego, el que miente mejor. El amor nunca es sincero; el odio -en el caso de Cobos hacia el peronismo- tampoco.
Pero sus correligionarios temen que este rol de naipes que juega su principal carta lo convierta, en definitiva, en un "morrucho" de la política, un comodín que termine beneficiando la unión de la oposición -tipo "Alianza"- con el peronismo antikirchnerista, en beneficio de estos últimos.
Cobos, sin embargo -y solo, siempre muy solo- piensa en si mismo como un "as de espadas".
Con lo que el "frente opositor" en marcha no cuenta es con que el croupier, muy probablemente, resulte ser, una vez más, Néstor Kirchner.
Gabriel Conte en Twitter: @ConteGabriel


