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Organizaciones políticas y sociales manifestaron contra el director de Los Andes

Unas 80 personas cortaron el tránsito en San Martín y Garibaldi a metros de Los Andes. Cuestionaron que Arturo Guardiola, director periodístico, presida la Comisión de Libertad de Prensa e Información de ADEPA, por haber sido funcionario de la última dictadura en 1982. También pidieron la plena vigencia de la Ley de Medios.

Pasadas las 20 de este martes, la Policía cortó la calle San Martín en Rivadavia y Espejo, porque unos ochenta manifestantes repudiaron que el director periodístico de Los Andes, el abogado Arturo Guardiola, presida la Comisión de Libertad de Prensa e Información de ADEPA, porque en 1982 fue funcionario de la dictadura militar.

La manifestación fue convocada por la Corriente por una Comunicación Nacional y Popular que lidera Gustavo Mariotto, pero también adhirieron Sute, Ctera, estudiantes de las facultades de Ciencias Políticas y Sociales y Economía, la Juventud Peronista y el Sindicato de prensa, entre otras organizaciones.

Cuando comenzaron a hacerse sentir los bombos de los manifestantes, las puertas del diario Los Andes fueron cerradas por seguridad, y dejaron algunos periodistas propios afuera, quienes debieron ingresar por la recepción de clasificados de la Galería Piazza.

Pero los manifestantes se hicieron sentir en Peatonal y San Martín. Allí cantaron consignas y dos de los organizadores, Ernesto Espeche y Alejandro Rota, leyeron las adhesiones, al tiempo que algunos estudiantes pintaban en el pavimento “Fuera Guardiola”.

Los organizadores no sólo rechazaron que el director de Los Andes integre la mencionada comisión de ADEPA, también insistieron en la necesidad de la plena aplicación de la Ley de Medios y la caducidad del negocio de Papel Prensa en manos de Clarín y La Nación.

Esto sucedía mientras Gabriel Mariotto, titular del organismo oficial que reglamenta la Ley de Medios, se encontraba en San Rafael.

Algunos especulaban con la posibilidad de su presencia en el “escrache” a Guardiola, pero esa instancia era sólo una ilusión para los manifestantes.