José Pedraza, el capo sindical dueño de las balas
¿Quién es José Pedraza, a quien sindican como responsable indirecto de la muerte de Mariano Ferreyra? ¿Cuáles son los negocios que maneja a través de su sindicato? ¿Por qué nadie controla sus desaguisados? ¿Quiénes le dieron el poder que hoy ostenta? Esta nota intenta responder esos y otros interrogantes.
José Pedraza es un sobreviviente, un hombre de la vieja escuela del sindicalismo vernáculo. Millonario hasta la médula, ostenta media docena de viviendas en la zona oeste del conurbano —particularmente en Morón y Castelar— que no podrían haber sido adquiridas jamás por una persona con su nivel de ingresos. Por caso, uno de esos inmuebles, ubicado sobre la calle Balbín en Parque Leloir, supera el millón de pesos.
Aunque en su juventud fue un hombre fuertemente combativo —muchos aún lo recuerdan “resistiendo” al lado de Saúl Ubaldini—, Pedraza terminó pactando a fines de los 80 con Carlos Menem y permitió el desmantelamiento del sistema ferroviario. "Apoyé a Menem como lo hizo todo el peronismo, del mismo modo que ahora apoyo a Kirchner", aseguró oportunamente. El mensaje es toda una postal de su propia idiosincracia.
Pero no sólo los Kirchner y Menem han beneficiado al sindicalista: Eduardo Duhalde le permitió introducir sus narices en negocios fuertemente rentables y lo acercó a otros “gordos”, los mismos que hoy engrosan las filas de apoyo al Peronismo Federal.
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Ese apoyo político —y del otro— le ha permitido ostentar el nivel de vida que hoy expone. Un botón de muestra: en febrero de 2009, se hizo célebre por unas onerosas vacaciones tomadas en Brasil, en el Sheraton Río Hotel, uno de los más caros del elegante barrio carioca de Leblón. Lo hizo a un costo de US$ 400 diarios.
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A poco de investigar, la Justicia pudo demostrar una descomunal ingeniería de empresas fantasmas, supuestos proveedores —que en realidad eran familiares de los directivos ferroviarios— y tercerizaciones que habrían sido el ropaje legal para "drenar fondos ilegalmente". Ese chiste le costó a Pedraza un embargo de $50 millones y al juez de la causa, Alberto Seijas, el hecho de ser atacado a golpes en su casa de Villa del Parque.
A ese respecto, hay que decir que, a pesar del fuerte avance judicial, no existe un ápice de temor por parte del sindicalista ya que cuenta con la “amistad” de varios capitostes oficiales. Uno de ellos, es el Procurador General de la Nación, Esteban Righi, de quien se declara "amigo", y el cual fue históricamente uno de sus defensores. No casualmente, abogados de su estudio jurídico son los que lo defienden hoy en la Justicia.
Paradójicamente, el esclarecimiento de ese expediente es lo que más ayudaría a avanzar en la resolución de los incidentes de ayer. Es que, los trabajadores que intentaban cortar las vías del ferrocarril, eran parte del mismo sistema de tercerizaciones fraudulentas que llevaba adelante la Unión Ferroviaria. El núcleo de la protesta era contra ese esquema.
Un dato final: la matriz de nepotismo y tercerizaciones que hoy jaquea a Pedraza, no es potestad de su sindicato: casi no existe gremio relevante que no apele a ese tipo de “negocio”.
Esa será la discusión que se verá en los medios en los próximos días. A ella debe sumarse la “vista gorda” oficial, no sólo del gobierno de los Kirchner, sino también de los funcionarios de turno de los últimos 25 años.
Las explicaciones oficiales, serán para alquilar balcones.



