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Razones de la expulsión del procurador del Tesoro y perfil de su sucesor

Finalmente, el gobierno de Cristina de Kirchner echó al procurador Osvaldo Guglielmino y puso en su lugar a Joaquín Da Rocha, hombre cercano al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Guglielmino hasta ayer encabezaba el equipo de abogados del kirchnerismo y ofició de "fusible oficial" ante el desmadre por la crisis del Banco Central. Los por qué de un cambio imprevisto.
El jefe de gabinete tuvo mucho que ver en el recambio. Foto: NA
El jefe de gabinete tuvo mucho que ver en el recambio. Foto: NA
Temprano, en la mañana de este jueves 28 de enero, el titular del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, debió salir con los tapones de punta a aclarar que “a Guglielmino no lo echó la presidenta”, sino que “él presentó la renuncia”.

¿De qué hablaba el legislador? de la imprevista eyección del procurador del Tesoro, Osvaldo Guglielmino, quien hasta ayer encabezaba el equipo de abogados del kirchnerismo y que ofició de “fusible oficial” ante el desmadre por la crisis del Banco Central y los coletazos por la interminable eyección de Martín Redrado al frente de esa institución.

Guglielmino ha sido, no sólo uno de los cerebros que diseñó la estrategia de los decretos de necesidad y urgencia de Cristina —que finalmente terminaron frenados por la Justicia—, sino también el “mensajero oficial” que presionó sin éxito a las juezas en lo Contencioso Administrativo Marta Herrera y Clara Do Pico. Es en este último marco que debe entenderse su pronta salida del Gobierno.

No ha habido una renuncia espontánea como asegura Rossi, sino un oportuno llamado por parte del jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, para que Guglielmino dejara su cargo. La orden provino de la propia Presidenta, quien intenta, a como sea, descomprimir un conflicto que jamás debió escalar al nivel que llegó. “Ya está terminando enero y todavía estamos en veremos. Esto es un fracaso total, pase lo que pase con Redrado”, se sinceró un veterano legislador del Frente para la Victoria ante la consulta de este diario.

Es que, finalmente, el conflicto operó cual bumerang contra el propio kirchnerismo: provocó un fuerte desgaste a la imagen oficial, alertó a organismos financieros internacionales y alteró los mercados vernáculos. Por caso, ayer por la tarde, subió el dólar, cayó la Bolsa y los bonos perdieron en promedio un 2 por ciento.

En sentido similar, los títulos de deuda soberana argentina se han vuelto los segundos más riesgosos del mundo, después de los “papeles” griegos, según consignó esta mañana la agencia de noticias Bloomberg.

Hombre nuevo, vida nueva

En el marco de tanta inestabilidad política y económica, cabe detenerse en la figura del nuevo procurador, el abogado Joaquín Da Rocha, un gran conocedor de los vericuetos tribunalicios e íntimo de Aníbal Fernández. De hecho, su llegada a la procuración es un mérito del lobby que oportunamente ha hecho el Jefe de Gabinete ante el propio Néstor Kirchner.

Da Rocha es un personaje más que estratégico a los fines oficiales: fue asesor jurídico del Senado, subsecretario de Justicia de la Provincia de Buenos Aires y conjuez de la Suprema Corte de Justicia bonaerense. Esos antecedentes le permiten codearse hoy con lo más granado del Poder Judicial.

En lo personal, está casado con la “anibalista” fiscal en lo Criminal de la Capital Federal, Mónica Cuñarro, y es socio —al menos hasta hoy— del el ex canciller Rafael Bielsa en el estudio Da Rocha, Gené y Munrabá.

Conocedor del derecho penal como pocos, Da Rocha será, a partir de hoy, el encargado de torcer la mala racha del kirchnerismo; eso sí, de la mano del “todopoderoso” secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos “Chino” Zanini.

No es poco.