Pese a que no puede entrar a su despacho, para los juristas Redrado sigue siendo el titular del Central
El kirchnerismo sigue mostrando falta de reflejos al no dejar ingresar a Redrado al Banco Central. La adversa noticia se la dio uno de los custodios federales de la entidad, el mismo agente que cada mañana lo veía ingresar por la enorme puerta de Reconquista 266. Aún así, los expertos como Ricardo Gil Lavedra señalan que él sigue siendo el titular del Central.
Finalmente, el kirchnerismo ha terminado de demostrar que la falta de reflejos es la característica que más cabalmente describe su propia idiosincracia. Por caso, en la jornada de ayer, en una nueva muestra de desacierto oficial, le fue negado a Martín Redrado el ingreso a su oficina dentro del Banco Central. La adversa noticia le fue informada por uno de los policías Federales que custodia esa institución, casualmente el mismo agente que cada mañana lo veía ingresar por la enorme puerta de Reconquista 266.
Sabía el “golden boy” que esto ocurriría y por ello concurrió con un escribano y su propio abogado, Gregorio Badeni. Acto seguido, hizo labrar un acta y radicó la pertinente denuncia policial contra el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el mismo que había asegurado el viernes pasado que no lo dejaría entrar “más al Banco Central”.
Y como no podía ser de otra manera, en el marco de un culebrón que no tiene fin, Fernández se despegó de lo ocurrido, asegurando que nada tenía que ver con la negativa al ingreso de Redrado, presumiblemente por pedido de funcionarios de primera línea de Casa de Gobierno. Es que, todos los especialistas consultados al respecto, aseguran que semejante actitud configura un acto claramente violatorio del Código Penal argentino. Eso es lo último que le falta al kirchnerismo en medio de tal desmadre.
Uno de los mejores análisis al respecto, lo hizo el radical Ricardo Gil Lavedra, quien emitió un puntual comunicado donde asegura que la Cámara en lo Contencioso Administrativo "entendió obligatorio el procedimiento de remoción indicado en la Carta Orgánica del Central. Hasta que ello no ocurra Redrado debe seguir en funciones". De la misma manera, han opinado media docena de especialistas de diversas extracciones.
¿Cómo es posible que todos entiendan claramente la situación menos el propio Gobierno? ¿A quién le echarán la culpa esta vez por tantos desaciertos?
Lo cierto es que el escándalo no sólo no cesa, sino que sigue in crescendo y empieza a reflejarse con honda preocupación en medios de comunicación de la talla de "The New York Times" y "The Wall Street Journal".
Pero el temor no sólo puede verse en la prensa vernácula y foránea, sino también en los indicadores que muestran los mercados financieros internacionales y el sintomático silencio de los más importantes centros de decisión mundiales.
Frente a esto, el Gobierno sólo ha atinado a esconder la realidad bajo la alfombra y hablar de improbables conspiraciones político-mediáticas, algo que termina operando cual incesante círculo vicioso en detrimento de su propia gestión.
Casi, casi, el mismo autismo que llevó a Fernando de la Rúa la implosión del 2001.
Lo cierto es que el escándalo no sólo no cesa, sino que sigue in crescendo y empieza a reflejarse con honda preocupación en medios de comunicación de la talla de "The New York Times" y "The Wall Street Journal".
Pero el temor no sólo puede verse en la prensa vernácula y foránea, sino también en los indicadores que muestran los mercados financieros internacionales y el sintomático silencio de los más importantes centros de decisión mundiales.
Frente a esto, el Gobierno sólo ha atinado a esconder la realidad bajo la alfombra y hablar de improbables conspiraciones político-mediáticas, algo que termina operando cual incesante círculo vicioso en detrimento de su propia gestión.
Casi, casi, el mismo autismo que llevó a Fernando de la Rúa la implosión del 2001.


