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El triple crimen empieza a rozar al Poder Ejecutivo Nacional

Crónica del único periodista que pudo entrevistar a Sebastián Forza antes de ser asesinado. El papel de Aníbal Fernández. Efedrina, remedios truchos y otras mentiras oficiales.

En mayo de 2008, tuve la posibilidad de entrevistar a Sebastián Forza, uno de los “empresarios” asesinados en Gral. Rodríguez en agosto del mismo año. El encuentro fue gestionado por un funcionario del Ministerio de Salud y se concretó en una confitería ubicada en la intersección de las calles Viamonte y Paraná de la Capital Federal.

Forza estaba visiblemente nervioso  y asustado. Miraba para todos lados y decía insistentemente que iban a matarlo. ¿Quién haría algo así? ¿Por qué? Son cuestiones que se plantearon a lo largo de la charla de marras.

“Hay un gran fraude a la salud pública a través de medicamentos truchos y recetas falsificadas, donde están involucrados funcionarios del kirchnerismo muy importantes”, fue lo primero que aseguró Forza, ante el completo asombro de quien escribe estas líneas.

Luego, agregó conceptos de inusitada gravedad:

-"Te mentiría si te dijera que no estoy involucrado en esto, pero yo me quiero abrir. El problema es que conocer todo esto pone en riesgo mi vida. Acá no sólo estamos hablando de negociados y sobreprecios, también de adulteración de drogas”.

 -"Hay un fraude descomunal con medicamentos para hemofílicos, especialmente uno llamado Novoseven, es un factor siete (proteína de coagulación). Son medicamentos carísimos que encima son sobrefacturados por los mismos laboratorios (...) Hay que investigar a un tal Javier Gauna, gerente de laboratorios Novo Nordisk".

 -"Otra de las jodas era la de truchar recetas y prescribir de más medicamentos caros, como los oncológicos, contra el SIDA y los propios factores hemofílicos, a ciertos pacientes. Es decir, si una persona necesitaba tres dosis de un remedio, se le prescribían 20. Los 17 restantes eran revendidos en el mercado. (...) En esto estaban prendidos los mismos laboratorios, ciertos funcionarios del Estado y nosotros, los intermediarios".

Casi al final de la informal entrevista –grabada y entregada en mano al ministro de Seguridad de la provincia de Buenos  Aires, Carlos Stornelli por parte de quien escribe estas líneas- Forza agregó un tópico inesperado y sumamente revelador: 

-“La campaña presidencial de Cristina Kirchner involucró una gran cantidad de dinero proveniente del narcotráfico, dinero que se lavó a través de aportes que nunca existieron, como el mío”.

Tres meses después de esa revelación, Forza era asesinado junto a Leopoldo Bina y Damián Ferrón en un hecho que va apuntando cada vez más hacia el poder político de turno.

Mentiras que matan

A poco de comenzar la investigación del triple crimen de Gral.  Rodríguez, se aseguró que todo se trataba de una guerra entre narcos argentinos y mexicanos por el control de grandes cantidades de efedrina y otros  precursores químicos.

Esos dichos provocaron mi inmediata desconfianza, ya que recordaba puntualmente la charla con Forza y jamás había mencionado algo que tuviera que ver con efedrina ni ningún otro precursor relacionado a estupefacientes o mexicanos narcotraficantes.

Pronto supe, gracias a valientes fuentes de información oficiales, que todo era un cuento para tratar de desviar la investigación de sus verdaderos carriles. El kirchnerismo había apalabrado al entonces juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, a efectos de que avanzara contra un grupo de mexicanos –algunos narcos, otros directamente perejiles- y los culpara por el triple asesinato.

Comencé entonces una cruzada solitaria para llegar a la verdad y demostrar que el expediente instruido por ese magistrado era una completa farsa. Costó casi un año, pero lo logré: Faggionato Márquez fue finalmente destituido por el Consejo de la Magistratura.

Fue después de meses de declaraciones públicas sin sentido por parte del juez y hasta el intento insólito de involucrar a Francisco de Narváez con el tráfico de efedrina. Lamentablemente, los medios compraron esas mentiras oficiales y jamás hicieron una autocrítica por ello.

A diferencia de otros periodistas, yo preferí hacer mi propia investigación sobre el triple crimen, hablando con todas las fuentes posibles –más de 50 personas entre familiares, amigos, testigos, investigadores, abogados, etc.- y cruzando una veintena de documentos públicos y privados para intentar llegar a la verdad.

Eso me permitió saber que detrás del múltiple asesinato estaba la mano de un tal Martín Lanatta, un personaje desconocido entonces para los medios –publiqué su nombre por primera vez a fines de agosto de 2008, un año antes que siquiera la Justicia lo tuviera en la mira- y con fuertes vínculos con el poder kirchnerista, especialmente con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Pronto descubrí que Lanatta estaba relacionado a otro personaje importante de esta historia, Ibar Esteban Pérez Corradi, un joven millonario y con un pasado oscuro. Había dos datos que me llamaban la atención: uno, ambos tenían una droguería que dejó de funcionar poco antes de que ocurriera el triple crimen; dos, Pérez Corradi había sido denunciado por Sebastián Forza por amenazas en dos oportunidades. La historia empezaba a cerrar.

Luego de publicar media docena de artículos con todos los detalles sobre estas y otras relaciones, fui querellado por el jefe de Gabinete, en septiembre de 2009. En su denuncia penal, Aníbal Fernández juraba desconocer a Lanatta y aseguraba que mi injurioso señalamiento lo perjudicaba personalmente.

No pasó demasiado tiempo para que se descubriera que las palabras del ministro eran falaces. El propio Lanatta admitió ese vínculo ante el fiscal de Mercedes, Juan Ignacio Bidone, hace unos días.

No soy yo ahora quien debe responder ante la Justicia, sino el propio Fernández. Más temprano que tarde, deberá precisar cómo es que conoce a algunos de los ejecutores del triple crimen y por qué el hecho ocurrió en una zona que está bajo su ala, como es Quilmes.

Mientras este artículo se termina de escribir, dos hechos ocurren simultáneamente: por un lado, legisladores de la oposición están reunidos terminando de delinear los términos de un pedido de juicio político contra el Jefe de Gabinete; por el otro, el gobierno analiza pedir la renuncia de Fernández a efectos de descomprimir la intrincada coyuntura política que vive el oficialismo en estas horas.

No es poco.