ver más

Ahá... hay un millón y medio de pobres menos que el año pasado

El Gobierno miente: sostiene que la pobreza ha disminuido drásticamente y que la indigencia ha seguido el mismo camino. Da cuenta que, casualmente, hubo un ascenso social sin precedentes en las provincias en que es gobierno y, contrariamente, la pobreza se estancó caprichosamente en ciudades que están siendo gobernadas por opositores, como Rosario y la Capital Federal. Increible. Nada creible.

La mentira tiene patas cortas… En la Argentina, además, usa carteras de Vuitton, es mujer y ejerce la presidencia del país. No puede entenderse el anuncio del INDEC (el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) de otra forma que no sea como parte de una mentira construida, programada y difundida , siendo el corpus de un plan cuya finalidad no puede ser otro que engañar a la gente.

Hablamos de las cifras de la pobreza, está claro. Y criticamos que, ahora, el desprestigiado INDEC salga a decir que la pobreza bajó del 17,8 % al 15,3%, con lo que, pasado a números, según el Gobierno en un año la argentina sacó de su condición de pobres a 1 millón y medio de personas.

De una cosa que no puede ser sino mentiras, saquemos algunas verificaciones que nos acerquen a la verdad en torno a lo que le pasa a este país. A saber:

- Con la llegada de Boudou a Economía, nada cambió. No cambio la pobreza, pero hay algo que es más sintomático de la perversión la que se maneja ese “radar” de la gestión pública que representan las estadísticas: al final, no se le devolvió el prestigio y la independencia al Indec.

- Con la derrota del oficialismo en las elecciones del 28 de junio, ningún rumbo se torció. Se sigue “dibujando” una realidad virtual, nacional y popular.

- Lo que queda del período constitucional del actual Gobierno habrá que seguir alertas para evitar que se nos cuente un cuento que nos entretenga en el nudo, pero cuyo desenlace, necesariamente, no podrá ser feliz.

El Gobierno, con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner haciendo alharaca en Nueva York en torno a una Argentina “ombligo del mundo”, sostiene oficialmente, entonces, que:

- Este año hay un millón y medio de pobres menos que el año pasado.

- La indigencia –los excluidos- bajó del 5,1 al 4,4%, lo que equivale a decir que de los 5,5 millones de pobres que habría en el país, sólo 1,6% son indigentes.

- “Continúa una pendiente descendiente de las tasas iniciada en el primer semestre de 2003”.

Sin embargo –y sin cargar las tintas ni otorgarle credibilidad instantánea a los detractores que conforman el amplio y diferente arco opositor- hay otros datos que dicen:

- Para la Iglesia, “la pobreza alcanza entre el 35 y el 40 % de la población”.

- El ex presidente Néstor Kirchner salió a retrucar al Papa y a las cifras de la Iglesia diciendo que el índice de pobreza está “en el 23%”. Y lo dijo hace no más de 30 días.

- Se han incrementado las personas que concurren a comedores comunitarios, según aseguran los referentes sociales que trabajan en los sectores más vulnerados.

- Y la suba de precios no se ha detenido jamás desde 2003, aún, haciéndole caso a las cifras que emanan desde el propio (e increíble) Indec.

Pero hay algo más que pone en negro sobre blanco la manipulación política de las cifras de la pobreza, algo de lo que se acusó a la Iglesia y a los opositores, pero a lo que no pudo escapar el propio Estado al que se vuelve a confundir con el “partido”:

- Curiosa y casualmente, la información del Indec da cuenta de una tremenda baja de la pobreza en las provincias más pobres, lo que le da sustento a la propaganda oficial sustentada en la idea de la “redistribución de la riqueza”. Ya veremos -entre partido y partido gratuito de fútbol, seguramente- publicidad machacando con esto.

- Del mismo modo, la información oficialista da cuenta de un estancamiento en dos ciudades en manos de opositores como son la Capital Federal (donde gobierna el PRO) y Rosario (en manos de los socialistas).

- En tanto, se pretende hacer creer que el menor nivel de pobreza del país está, justamente, en Santa Cruz y que el conurbano bonaerense se produjo un ascenso social de tal magnitud, que los indicadores de pobreza dan por debajo de las cifras nacionales.

En definitiva, nada indica que los indicadores indiquen lo que la realidad nos indica, sin intermediarios.

El autor: Gabriel Conte es editor de MDZ. www.facebook.com/Gabrielconte