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Cobos en la montaña rusa de la política

Su carrera hacia la presidencia está montada en el vértigo. Bruscos giros hacia la derecha y quienes lo empujan hacia el lado contrario. Cobos y los indicios de cómo logrará zafar de los escollos. Y lo más importante: si llega a la primera magistratura del país, ¿quién será?, ¿cuál será el signo de su gestión?

Con el viento en la cara, el vicepresidente Julio Cobos viaja en la montaña rusa de su precandidatura presidencial a una alta velocidad y sin conocer la ruta.

Son diversas las emociones que se cruzan en su camino. La tarea es tremenda. Y por eso, a su alrededor ya ponen cara de susto, como en la bajada abrupta del popular tren de diversiones: Cobos debe sostenerse en un cargo para el que fue elegido por una concertación de partidos que duró poco y aguantar los pedidos de que lo abandone; juntar fuerzas políticas que lo respalden más allá de los celos políticos, intereses sectoriales y reclamos de lugares por anticipado; construir un espacio político propio que supere o, al menos, contenga a lo que provoca en el electorado su imagen pública.

“Esto es muy difícil”, sostiene un allegado que está al tanto de cada uno de sus movimientos y que se niega a dar especificaciones sobre quién será Cobos cuando sea candidato y más aún: no quiere, no puede o no sabe qué decir que pasará si llegara a la primera magistratura por medio del voto popular (y no por la renuncia de la Presidenta).

¿Cuál será el signo que caractizará al mendocino?

Desde los sectores vinculados al oficialismo y a su amplio espectro de aliados del “campo nacional y popular” no hay dudas: Cobos será –sostienen- el candidato y el presidente del establishment, por derecha. “Un administrador de los intereses que fijarán las grandes empresas y monopolios”, se escucha decir con convicción en una Argentina desacostumbrada a sincerar las posiciones políticas, untada por esa posición abarcadora de todos los espectros que fundara el peronismo hace más de 60 años.

Sin embargo, en el entorno del vicepresidente sostienen que “eso es lo de menos”. “Cobos será Cobos y representará a las fuerzas republicanas que siempre han garantizado la continuidad democrática”, les gusta decir, pomposamente aunque sin mucha definición concreta que digamos.

La opción en un país cuyo gobierno usa ropajes de izquierda parece ser, en virtud de una tradición pendular de la vida política- que el mendocino arranque por derecha, plantándose como una opción absolutamente diferente al kirchnerismo.

El gobierno no supo, no pudo o no quiso, tal como le contaron a MDZ hace tiempo dos de quienes fueron sus aliados como Humberto Tumini, del movimiento Libres del Sur y Claudio lozano, de Proyecto Sur, generar una alternativa de su propio signo, capaz de profundizar, desde el llamado “progresismo” o bien por izquierda, la tarea iniciada por Néstor Kirchner en 2003.

No sólo no logró construir figuras de recambio propias, sino que las expulsó centrífugamente de su espacio.

Al volver al seno del PJ y transformarse en “pejotista”, el propio Kirchner desencantó a todos los que creyeron en el fin del peronismo y el radicalismo para darle nacimiento a un nuevo espacio capaz de romper la bipolaridad histórica.

Y ahora, con el kirchnerismo en contradicción y tratando de sumar fuerzas con la presentación de proyectos diferenciadores y altamente polémicos, busca el momento adecuado para licuar a todo intento de ponerle otro nombre a una candidatura propia para 2011 que no empiece con Néstor y termine con Kirchner.

En este escenario altamente conflictivo se mueve Cobos, a quien intentan bajar de sus propósitos proto presidenciales desde todo el arco gubernamental, pero también, como es costumbre, desde la alianza opositora que integró en las últimas elecciones, desde donde Elisa Carrió, por ejemplo, con un facón en la boca, corre a su encuentro y con intenciones de degüello.

“Será un presidente gris, justo lo que a la Argentina le hace falta; menos personalismo y más instituciones”, postula un mendocino ladero del vicepresidente a quien no le gustaría que “su hombre” sea un referente de la derecha más recalcitrante, a pesar de que lo empujen hacia ese rol y que sincera su opinión a riesgo de que deba pagarse un alto costo por conseguir este apoyo: “Tiene que estar (el socialista rosarino) Hermes Binner sí o sí”.

Lo que realmente está pasando alrededor de Cobos es un huracán de opciones, opiniones, intenciones e intereses: quienes lo impulsan desde diferentes sectores políticos, sociales, empresariales y de la producción ven Cobos diferentes: el conciliador, el que es capaz de decir que no, el pacificador, el que busca otras opiniones, el que es capaz de cambiar de ideas en función de un objetivo, el que decide por sí, el que escucha antes de decidir…y muchos más.

La incógnita es quién será Cobos cuando baje de la montaña rusa preelectoral. Y más: si este viaje sinuoso y arriesgado lo dejarán caminar sin marearse ni titubear cuando deba dar los primeros pasos con seguridad y confianza.