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Cadillacs: serían inminentes las renuncias de los secretarios Böhm y Barbera

Los funcionarios de Turismo y Deportes están armando el terreno para dar el portazo a raíz del "Cadillacsgate". Böhm fue imputado y le molesta ser el único "peso pesado" que salga perdiendo en esta historia. Barbera estaría ofendida porque la involucraron en una historia que le era ajena.
Los funcionarios que estarían por irse. Foto: MDZ
Los funcionarios que estarían por irse. Foto: MDZ

Si bien hasta el momento el gobierno de Celso Jaque había mostrado grietas entre sus líneas a partir del escándalo por la contratación de “Los Fabulosos Cadillacs”, la ruptura total sería inminente. Y se concretaría con las renuncias de la secretaria de Deportes, Beatriz Barbera, y del secretario de Turismo, Luis Böhm; quien fue imputado por el fiscal especial Eduardo Martearena por “administración fraudulenta”. La versión se irradió por todos los pasillos de Casa de Gobierno y se convirtió en motivo de reuniones de último momento.

El argumento que esgrimirán será la falta de confianza que, a esta altura, inspiran quienes están en el cuarto piso de la Casa de Gobierno. Pero no apuntan precisamente a Celso Jaque. Si se van, será exclusivamente por estar en desacuerdo con el jefe de asesores del gobernador, Raúl Leiva, y con el secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán.

La explicación que en privado dan es simple: ellos tuvieron que poner la cara frente a un papelón, pero quienes se encargaron de operar para que esos 315 mil pesos fueran pagados a empresarios privados no dan la cara o, en todo caso, salen a defender un contrato con el que ni Böhm ni Barbera están de acuerdo.

Al primero le habrían pidieron un favor. Le dijeron que como Turismo era el único organismo que tenía “caja” en ese momento, debía poner la firma para autorizar la salida de ese dinero.

Si bien esa es la estrategia de defensa que se armó en el entorno del funcionario, que busca victimizar a Böhm y hacerlo ver como el hombre que fue engañado en su buena fe. Lo cierto es que estampó su firma en el contrato, y a partir de ese instante fue responsable por el destino que pudo tener el dinero.

Por estas horas, Böhm prefiere no dar declaraciones y adoptar una posición corporativa. Por ese motivo no declaró; porque, además, si lo hacía y decía que todo fue obra y gracia de Leiva, el fiscal lo hubiese imputado por “incumplimiento de los deberes de funcionario público”: sabía que algo raro podía existir, que estaban en juego 315 pesos del Estado y no lo denunció.

La primera renuncia, tal como está planteada esta historia, sería la de Böhm. Todo indica que esperará a ver el expediente que Martearena tiene bajo secreto de sumario para luego hacer una serie de evaluaciones y tomar la decisión de irse.

¿Cuándo levantará el fiscal el secreto? Hoy; a lo sumo, mañana. Por eso, la ida del titular de Turismo sería pronta. Una vez que observe los detalles del expediente y confirme que, por ejemplo, el monto que la productora Offside pagó a “Los Cadillacs” fue inferior al dinero por el que firmó -cosa que ya se sabe-, montaría una escena sobre cómo fue vapuleado y presentaría su dimisión.

El caso Barbera

A Barbera la involucraron a partir de la excusa del resarcimiento económico que el gobierno supuestamente pagó porque no se podía utilizar el estadio Malvinas Argentinas para el recital, y eso no cayó nada bien. Es más: quienes la conocen aseguran haberla escuchado decir que esa plata podría haber sido utilizada para un montón de programas de inclusión social a partir del deporte.

Lo de Barbera es diferente a lo de Böhm. Ella no está involucrada en la causa judicial, pero no toleró que su nombre apareciera en un comunicado oficial sin al menos ser consultada. Antes de irse, la jefa de Deportes cumplirá con dos objetivos trazados: el primero será cerrar un acuerdo para que Mendoza sea sede de un evento deportivo de primer nivel (no trascendió cuál sería); el segundo, sería más duro: hablar personalmente con Jaque y hacerle saber que está desilusionada.