El voto no positivo, materia prima periodística en estado puro
A pesar de que la realidad es la materia prima del periodismo, son pocas las ocasiones en las que esta profesión nos pone cara a cara con sucesos históricos. Más allá de lo presencial, del famoso ser “testigo del hecho”, una de las funciones del periodista es saber reconocer no sólo que está frente a una noticia, sino también que se encuentra parado ante un acontecimiento que cambiará el orden que guardaba hasta ese momento una sociedad.
Sin embargo, decidimos focalizar en dos aspectos centrales nuestro trabajo. En primer lugar, los discursos de los senadores mendocinos (tal como una semana antes habíamos hecho con la sesión de Diputados) y en paralelo, el análisis de las distintas variables e hipótesis que durante ese día circularon respecto de los votos de muchos legisladores. Básicamente, nos interesaba el voto de los senadores por Mendoza: Ernesto Sanz (UCR), Marita Perceval (Frente para la Victoria) y Mónica Troadello (Frente para la Victoria), en lo que denominamos “El día D del Senado”.
Esas especulaciones acompañaron el transcurso de las horas, y a medida que se acercaba la noche, todas las sumas y restas ponían a un mendocino, el vicepresidente Julio Cobos, en un lugar más que incómodo. Diversas consideraciones no mostraban como descabellado que Cobos tuviera que desempatar ante un escenario que se mostraba tan parejo como polarizado, casi como un reflejo de la sociedad argentina que durante meses asistió a una puja absurda entre el Gobierno nacional y las entidades del campo nucleadas en la Mesa de Enlace.
En nuestro caso, obviamente, eso no sucedió. Una guardia mínima se quedó en el diario hasta el momento mismo del célebre voto “no positivo”, ya pasadas las cuatro de la mañana. Como muchos millones de argentinos, pasamos la noche entera esperando un descenlance que en ese entonces tenía implicancias periodísticas pero también históricas.
Particularmente porque la alocución final de la oposición estuvo a cargo del senador Sanz, quien hizo toda una evocación de la mendocinidad, tratando de convencer a Cobos de su voto, a quien además le reclamó insistentemente su presencia en el recinto.
Luego de concluida la votación, nos abocamos a las primeras repercusiones, que tanto desde el oficialismo como de la oposición dieron su opinión a los medios sobre lo sucedido. Así, la noche larga se pobló de cables, fotos, y despacho de las agencias que complementaban lo que la televisión mostraba en vivo y en directo. El amanecer empezó a llegar y con él, aparecieron nuestros compañeros del turno mañana, un poco después de las seis de la mañana. Casi sin darnos cuenta seguíamos ahí después de más de 16 horas de trabajo ininterrumpido.
Entregamos la posta de la edición, pero sin embargo seguíamos expectantes de las noticias y los primeros análisis que ya por esas primeras horas del 18 de julio daban cuenta que algo estaba empezando a cambiar en el país y que tal vez su expresión más contundente fue el resultado de las elecciones nacionales el 28 de junio del 2009.
Al margen del cansancio, nuestra satisfacción profesional fue la de acompañar un suceso clave de la historia nacional reciente, con una propuesta periodística on line, que le brindó a los lectores de MDZ un preciso detalle de una noche increíble, memorable e histórica.
Los que esa noche estuvimos en la redacción, pero también los que antes habían reflejado la sesión desde su inicio, y también los que al día siguiente nos reemplazaron en la continuidad, estamos orgullosos de nuestro trabajo. Tenemos la satisfacción de haber hecho lo que teníamos que hacer, porque en periodismo cuando el deber manda, es porque la realidad lo exige. Y allí, en esos momentos, no hay margen para la pausa. Para que un producto sea bueno, incluso periodístico y especialmente en internet, la materia prima se debe procesar a tiempo. Nunca antes. Muchísimo menos, después.

