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Alfonsín lo desterró de la UCR, y Cobos terminó velando al viejo líder

La buena estrella política de Julio Cobos sigue fulgurando, aunque deja a la luz sus contradicciones. Luego de años de mala relación, Cleto terminó en el centro de la escena tras la muerte del viejo caudillo radical. Alfonsín fue quien lo echó del partido y ahora muchos creen que le terminará pasando parte de su aura.

La buena estrella política de Julio Cobos no para de encandilar. Y lo hace, a pesar de que deja al descubierto otra vez las profundas contradicciones del vicepresidente.

Por estas horas, quien fuera acusado por el propio Raúl Alfonsín de enterrar a la Unión Cívica Radical, es el funcionario nacional que está sepultando en primera línea los restos del viejo dirigente que fuera pilar de la democracia argentina.

Y lo hace con una extraña mezclar de dolor sentido y de reconocimiento. Pero también conciente de que, desde el lunes a esta parte, Cleto está intentando captar algo del aura que Alfonsín deja.

Bastaba ver las imágenes televisivas de anoche: un Cobos apesadumbrado ingresaba al domicilio del ex presidente y él se convertía, como sus colaboradores más cercanos, en los difusores de la noticia de la muerte. Le tocó a él. Se le murió a él, casi en sus brazos. Cristina está lejos, en Qatar. Y Cobos era vivado en la calle del departamento de la avenida Santa Fe.

Algo similar se vio con la llegada del féretro al Congreso de la Nación. Allí estaba Cleto,  ingresándolo al lugar.

Casi todo el radicalismo mendocino, y Cobos en particular luego de su pase al kirchnerismo, se llevaron mal con Alfonsín en los últimos años. Un acercamiento había llegado recién en 2008, luego del voto "no positivo".

El que peor relación tuvo con Alfonsín de 2004 a esta parte fue Roberto Iglesias. El caudillo intentó bloquear el ingreso del mendocino a la presidencia del Comité Nacional en las dos veces que este se presentó. La primera, en 2003, lo consiguió. La segunda, no pudo e Iglesias fue titular de su partido.

Aunque solo un año. En diciembre de 2006 terminó renunciando, precisamente por haber perdido la batalla contra el alfonsinismo.

Cobos tuvo un trato ríspido en estos últimos tiempos. Alfonsín lo atacó varias veces y llegó incluso a responsabilizarlo por la desaparición del partido luego de que se formalizara la alianza con el kirchnerismo y vieran la luz los hoy casi desaparecidos radicales K. A tal punto, que fue uno de los impulsores de su expulsión del partido y de la intervención del comité provincia.

“Cobos es un hombre destruido. Para mí es un hombre que no existe o que sufrió el síndrome de Estocolmo. Da lástima...”, con esas palabras, Alfonsín describía en 2006 al entonces gobernador de Mendoza en tiempos que empezaban los coqueteos con el kirchnerismo.

Cleto contestaba: “No voy a responder agravios. No vale la pena, no vale la pena discutir, contestar. Ya he hablado de Alfonsín y no tengo que reiterar mi opinión. Alfonsín ocupó un lugar en la historia, nosotros se lo reconocemos, pero debe dejar que se produzca una renovación en la dirigencia”, exigía tras un acto en San Rafael. Precisamente, en donde había aplaudido a Néstor Kirchner.