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Intendentes para ganar, ¿intendentes para perder?

Adolfo Bermejo y Omar Félix se aseguraron un lugar en la Nación. En caso de que el PJ gane, el foco será la sucesión departamental; pero ¿qué puede pasar si el oficialismo pierde? ¿Asumirán sus bancas o preferirán seguir en el familiar calor de sus comunas? Las especulaciones de un escenario tan apretado como indescifrable.
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Con la nominación de los intendentes Adolfo Bermejo (Maipú) y Omar Félix (San Rafael) como cabezas de listas de los candidatos a senadores y diputados nacionales respectivamente, el PJ puso primera en la carrera electoral.

Mientras la UCR-CONfe aún no decide cómo cerrar y el PD hace su interna el próximo domingo, los peronistas ya lograron desactivar el gran foco de conflicto: el primer lugar de las listas nacionales.

El acuerdo no fue fácil. Sobre todo porque que ninguno de los dos jefes comunales quería ceder aquello que consideran es el lugar de privilegio en la dupla. En este caso, el primer término en la lista de Senadores. La Cámara Alta, tiene más prestigio que la Cámara Baja, y aporta como elemento diferencial, la representación de la Provincia.

El acuerdo tuvo finalmente su desenlace cuando Félix aceptó ir al tope de la lista de Diputados. Una resignación que hizo ante los argumentos del mayor conocimiento –al menos en el Gran Mendoza- que tendría la figura del maipucino.

Pero más allá de las candidaturas, el ítem de la sucesión de ambos jefes comunales fue otro de los elementos que se pusieron sobre la mesa. En ambos casos, los aspirantes con mayores chances son sendos hermanos de los actuales intendentes: Alejandro Bermejo en Maipú (también se menciona a Elían Japaz) y Emir Félix en San Rafael, por más que sepan que tal jugada familiar no es del agrado del propio gobernador Celso Jaque quien hasta podría proponer cambios en ese sentido.

Sin embargo, y más allá de las polémicas o las internas que se pueden desatar en aquellos departamentos en los que competirán diversas listas, hay un dato insoslayable: el PJ pudo acordar y picar en punta con una fórmula compacta, que reúne a dos hombres legitimados en sus departamentos, con capacidad de tracción en distritos importantes y con experiencia de gestión.

Por vocación de poder, espíritu de cuerpo, disciplina partidaria o mera conciencia electoral, el peronismo evitó la gran confrontación y se prepara ahora sí, por la batalla final. El duro desafío y el compromiso sellado entre los popes del PJ es el del triunfo y la defensa de la gestión provincial.

Claro, para ello, tanto Bermejo como Félix deberán  hacer campaña bajo el estigma de una gestión anodina y conflictuada, que para colmo de males busca superar el descontento y desazón que la figura de Jaque genera entre los mendocinos.

Es por ello que un extraño rumor recorrió las horas posteriores del acuerdo. “Ponemos todo para ganar, pero si no lo hacemos nadie se va inmolar dejando la comuna y obligándose a un exilio en una banca devaluada en Buenos Aires…”, según puede resumirse la especie.

Así las cosas, se supone que el gobierno necesita de los intendentes para ganar y estos están dispuestos a aportar al triunfo. Pero la especulación política también explica que si las cosas no resultan como el oficialismo lo espera, las cabezas de listas tal vez prefieran seguir con sus responsabilidades comunales antes que emprender una nueva vida en la lejana,  populosa y anónima Buenos Aires.