Por qué estalló la guerra en el justicialismo mendocino
Por estos momentos, dos intendentes del justicialismo intentan armar contrarreloj una lista completa de candidatos legislativos. Tienen tiempo hasta el lunes para hacerlo, ya que ayer se decidió que la interna peronista se hará el 19 de abril. La maniobra de Omar Félix (San Rafael) y Alejandro Abraham (Guaymallén) es la prueba de una rebelión interna que amenaza la suerte electoral del oficialismo, en las cada vez más cercanas elecciones generales del 28 de junio.
En cambio, si se apoya en los rebeldes Félix y Abraham, Jaque le estaría dando la espalda al hombre que le ha abierto las puertas de la residencia de Olivos para llegar a Néstor Kirchner. Pero que también se la puede cerrar.
La “emboscada”
La cumbre ampliada que mantuvieron legisladores, funcionarios e intendentes justicialistas anoche en el camping CEC, de Guaymallén, intentó mostrar un PJ unido y fortalecido para la batalla electoral. Pero, en cambio, pasó todo lo contrario: abrió una grieta interna que por estas horas resulta difícil de cerrar.
En la reunión, los principales oradores fueron los intendentes azules. A ellos se sumó el intendente Miranda. Algunos esperaban que en esos discursos aflorara la autocrítica hacia la gestión de gobierno y el debate. Pero, al parecer, esto no ocurrió.
“Fue una emboscada. Estaba todo preparado. Todos se tiraban flores. El único que habló en un tono un poco crítico fue (el diputado nacional y jefe del gremio mercantil) Guillermo Pereyra”, explicó una fuente de la reunión.
El foco rebelde y la sensación de puesta en escena crecía. Sobre el final del encuentro, Abraham ya comentaba entre los suyos que armaría una lista propia para competir en la interna peronista. A la salida del camping del CEC, blanqueó la decisión ante un medio local.
Félix, por su parte, ni siquiera se tomó el trabajo de acudir al evento de Guaymallén. Aunque usó su estado de salud como excusa, la verdadera razón de su ausencia era política. Por diferentes medios, el sanrafaelino había dejado trascender su enojo. “No me gusta que me avisen que soy candidato por los diarios”, bramó.
Lo paradójico del caso es que, en efecto, Félix fue uno de los primeros nominados: se lo menciona desde el domingo como primer candidato a diputado nacional. A pesar de ello, desconfía del apetito de Mazzón y su influencia en el resto de la lista del oficialismo.
Por estas horas, de acuerdo a las señales que ha dado, Félix está a mitad de camino entre quedarse en la intendencia de San Rafael y mantener su deseo inicial: liderar la lista de candidatos a senadores nacionales, lugar que desde hace tiempo está reservado para el intendente mazzonista de Maipú Adolfo Bermejo. Si es así, la guerra contra los azules será definitiva.
Félix se reuniría esta tarde con su aliado Abraham, para discutir los próximos pasos en el conflicto político que ha eclipsado al peronismo. Y que complica sus chances electorales, ya que, aun unidos, los justicialistas tienen por delante el titánico desafío de transformar el mal momento del gobierno provincial en una triunfo en las urnas.
