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Órdenes son órdenes

Al gobierno la noticia de que se votará en junio lo sorprendió y le cayó mal. Pero acatará. Que se vote antes, deja a Jaque en manos de Kirchner para definir las candidaturas. Y también, le saca la posibilidad de usar a la obra pública como herramienta de campaña. Casi la única que tenía. El cobismo y la UCR se sintieron apurados, pero la decisión presidencial podría terminar favoreciendo las condiciones de un acuerdo.

Por supuesto que ninguno de los dirigentes políticos de Mendoza sabía nada al respecto.
Ni siquiera ningún funcionario provincial, que hasta ayer mismo ni hablaba de adelantar las elecciones para el 28 de junio.

Mucho menos el ministro de Gobierno, Mario Adaro, quien en el instante mismo en que se conocía la noticia estaba entrando al mismo ministerio del Interior en Buenos Aires.

Adaro se enteró del adelantamiento a través de MDZ y no sabía si desmentirlo o confirmarlo.
Cortó el telófono, habló a Mendoza con Celso Jaque y recién allí se subió al tema.
“Vamos a adelantar también las elecciones en Mendoza”, ratificó.

Tan despistado estaba el gobierno del anuncio presidencial, que ni el propio gobernador atinó a viajar a Chubut.

Allí, donde Cristina finalmente confirmó el envío de un proyecto al Congreso para adelantar los comicios, estaban casi todos los gobernadores de las provincias productoras de petróleo como consecuencia de una reunión de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI).

Jaque no viajó a Chubut y ni siquiera mandó a los dos máximos representante de la provincia ante el organismo: al subsecretario de Hidrocarburos, Walter Vázquez o al jefe de Gabinete del ministerio de Hacienda, Héctor Vega.

El gobernador mendocino no ocultó su malestar, que quizás será mayor cuando se de cuenta de que en la reunión que se realizó en Olivos y en la que se definió el adelantamiento estuvo su mentor y operador Juan Carlos Mazzón.

“En lo personal no estoy de acuerdo que se rompa la tradición”, fue lo que dijo Jaque refugiado en Tunuyán cuando todavía no daba crédito a la novedad, que ya había  dado la vuelta por todos los medios del país. La forma en que el mandatario le contestó a los periodistas, dejó en claro que no le gustaba nada lo que estaba pasando a pesar de que deslizó que, al menos, alguien lo había consultado previamente.

El impacto en Mendoza de que en la provincia se votaría en junio y no en octubre será fuerte.
Y obliga al gobierno y a la oposición, sobre todo a radicales y cobistas, a repensar todo lo que hasta aquí venían diseñando.

Por lo pronto, que se corran las fechas tendrá un efecto directo sobre la organicidad de los partidos: ninguno podrá realizar elecciones internas para definir sus candidaturas.
 
Quizás el que sienta más el cambio de fecha sea el gobernador.

Está claro que sin internas, el que pondrá los candidatos del oficialismo, ahora para junio, será Néstor Kirchner.

Este escenario era algo que los intendentes del peronismo buscaban evitar y que ahora aparece como irremediable.

Es más: desde el lunes, luego de la silbatina vendimial, los caciques del PJ habían deslizado su intención de competir en una interna con Jaque para seleccionar los candidatos a senadores y diputados nacionales.
 
Pero que los ponga Kirchner, no necesariamente significa que los candidatos sean del agrado de Jaque.

Desde hace varios días, por ejemplo, venía tomando fuerza la posibilidad de que la actual senadora nacional, Marita Perceval, ocuparía un lugar en las listas del PJ.

Con este panorama es muy probable que Marita trepe a los primeros lugares, a pesar de que es una figura política revulsiva tanto para el gobierno como para parte del Justicialismo mendocino.

 “La verdad es que estamos metidos en un quilombo bárbaro, pero órdenes son órdenes”, reflexionó este mediodía un alto funcionario una vez que rumió la novedad y consiguió digerirla.

La honestidad del hombre de Jaque, dejó al desnudo otra preocupación que corrió esta mañana por el espinel de la Casa de Gobierno.

Votar en junio, no sólo le quita capacidad de maniobra a Jaque para elegir quién pretende que lo represente en el Congreso.

Sino que además le restará al gobernador el oxígeno que le pensaba dar a la campaña.
Esto es la inauguración de obras públicas producto de la millonaria caja nacional. Una promesa que ahora estará por verse.

Sin tiempo de campaña, Jaque se quedará, entre otras cosas, sin inaugurar asfaltos en las comunas o no tendrá tiempo de entregar las “casitas electorales”.

Será demasiado para un gobernador que sabe que no puede sumar votos apelando a su buena imagen, que no tiene detrás de sí a todos los intendentes y al que las encuestas le marcan una caída de Cristina.

Y peor aún, consciente de que el que está del otro lado será Julio Cobos.

Las condiciones del acuerdo entre Cobos y la UCR

Por su lado el vicepresidente eligió la cautela ante el sorpresivo anuncio de que habrá que votar finalmente en octubre y no habló hasta que escuchó la confirmación de boca de la presidenta.

Que se adelanten las elecciones, significará que radicales y cobistas deban cambiar todo el tablero del acuerdo que trabajosamente vienen diseñando hasta acá y que, como dijo hoy un radical, “está tomada la decisión política de hacerlo”.

Como le sucederá al peronismo, tampoco radiales y cobistas tendrán tiempo de acordar candidaturas en una interna como venían negociando como muchísima dificultad.

El cambio de reglas de juego no solo apura ahora los plazos de esta franja de la oposición.

El radicalismo pensaba definir su alianza con Cobos los próximos 3 y 4 de abril, fecha prevista para la realización de una reunión de la Convención Nacional de la UCR.

Ahora está en duda no sólo qué temas se van a tratar en esa Convención, sino que además quedó en la nebulosa que se vaya a concretar.

Sin embargo, una lectura rápida de la decisión de Cristina podría determinar que tanto Cobos como los radicales podrían verse favorecidos.

Sin internas, es casi un hecho que las candidaturas se definirán en una mesa en la que se sentarán el vicepresidente y el titular del Comité Nacional, Gerardo Morales.

Este mano a mano le bajaría la tensión a las pujas que existen hoy dentro de las dos fuerzas para determinar quiénes son los candidatos.

Y también le pasaría por encima a los planteos de los radicales duros, como el que hace Roberto Iglesias.