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Esa pasión por deshojar la margarita: Cobos y los radicales no resisten el archivo

"Me quiere / no me quiere; te quiero / no te quiero". Sanz y Morales repartieron calificativos de todos los colores contra Julio Cobos desde que este último se decidió a ser candidato a vicepresidente de Cristina Kirchner. Ahora, buscan unirse.

La rítmica letanía de un permanente “me quiere / no me quiere, te quiero / no te quiero” acompaña de fondo a las declaraciones de unos y otros en el micromundo radical.

Casi al mismo tiempo en que el centenario partido fundado por Alem e Yrigoyen echaba de sus filas “de por vida” al mendocino Julio Cobos por acompañar a un peronista en la fórmula presidencial, tomaba una decisión histórica y esquizofrénica: su candidato presidencial, por primera vez, era un no radical, Roberto Lavagna.

El surgimiento de un Radicalismo K, liderado por los seguidores de Cobos en todo el país obtuvo una ingeniosa réplica, creación del escritor y compañero de fórmula de Rodríguez Saá, Jorge Asís, quien los calificó de “Radicales cash”.

Esta alusión a la dinerodependencia que este grupo sufría con el kirchnerismo lo sufrió luego, en carne propia, el mismísimo Cobos. Fue después del voto “no positivo” que lo enfocó en contra del gobierno de Cristina Kirchner. Frente a la pérdida de los beneficios de la relación, lo dejaron solo una buena parte de los gobernadores e intendentes que lo acompañaban.

“Nunca me fui, me echaron” repetiría desde entonces Cobos, puchereando por el amor a la camiseta que le acababan de quitar.

“Cobos tiene que cerrar la boca”, dijo el titular del partido y segundo de Lavagna en aquella fórmula, Gerardo Morales hace exactamente un año, en febrero de 2008. "No pueden hacer negocios con el Gobierno y pertenecer al radicalismo", justificó Morales.

Dijo, además, que “no hay posibilidad de que Cobos vuelva al partido tras su paso por el kirchnerismo” y anticipó que el mensaje que la UCR tradicional le llevaría al electorado sería: "nosotros no desertamos y que nos seguimos manteniendo como partido opositor al Gobierno".

"Es una gran indignidad lo que hace Julio Cobos, gobernador de Mendoza, que aparece como puntero de Kirchner y puntero de Alberto Fernández, metido en la interna del kirchnerismo y ahí están algunos gobernadores nuestros", había anticipado su postura Morales en su discurso ante la Convención de la UCR el 26 de agosto de 2006, realizada en Rosario.

El 17 de marzo de 2008, cargó contra todos los radicales K al señalar que "quieren convertir a la UCR en una colonia del kirchnerismo”, agregando luego que “siguen sin comprender que el radicalismo es un partido independiente y autónomo".

Cobos devolvió pocas veces los “favores”. En realidad lo hizo, pero en su particular estilo de victimizarse: “no quiero hablar de esto porque yo me siento radical”.

Una de las pocas veces en las que cargó fuerte lo hizo contra Morales: “Debe renunciar (a la presidencia del partido) porque ya no tiene representatividad”, dijo, a poco de asumir como vicepresidente.

Un capítulo aparte merecerían los cruces de los personajes colaterales de esta historia de nunca acabar, en donde abundan las marchas y contramarchas del gobernador catamarqueño Brizuela del Moral, quien entró, salió y volvió a entrar al cobismo impunemente. O el mendocino que gobierna Santiago del estero, Gerardo Zamora, quien de vocero de Cobos pasó a ser lo mismo, pero al servicio del gobierno nacional y en contra de Cobos, aunque también embistiendo a la UCR.

De mendocino a mendocino

Quien aguarda ser el principal beneficiado del reencuentro entre radicales y cobistas, el senador nacional Ernesto Sanz –que aspira a su reelección- no se ahorró nunca lo que realmente piensa sobre Cobos.

Dijo que la reunión del vicepresidente con Mauricio Macri fue “marketinera y electoral”. Cuando Sanz acompañó a Roberto Iglesias como candidato a vicegobernador en las últimas elecciones, tiró un palo por elevación: “la UCR propone un gobernador y no un delegado del gobierno central”. En 2007, en una extensa entrevista que está disponible en el portal del propio senador Sanz, que “los que están dentro del gobierno dejarán de ser radicales (…) Cobos es un buen ejemplo de esto”. Pegado a esta respuesta, expresó: “Muchos otros juegan con el gobierno por estricta conveniencia económica”.

¿Y ahora?

Lo que resta es que el último pétalo de la margarita habilite el “me quiere”.

Para cuando eso ocurra habrá que estar atentos: si miramos el pétalo que quedó en la mano o dirigimos la atención hacia el tallo destruido por tanto despojo.

Los radicales –como tantos otros- no resisten el repaso del archivo.