Lo que debería preocupar a nuestros legisladores no es el color de la ropa
Mientras la provincia sufre serias dificultades en áreas significativas, hay quienes prefieren llamar la atención sobre el “recato institucional”. Algunas preguntas que no tienen respuestas y que también dan cuenta del funcionamiento de los poderes y la ubicuidad de quienes los ejercen.
"La fragilidad del funcionamiento institucional ha sido una característica relevante de Argentina, y en este tipo de contexto, en el cual el cumplimiento y respeto de las normas se debilita, la independencia del periodismo sufre mayores amenazas.
"A ello se agrega que la crisis económica social, en la cual se incrementaron los hechos de violencia, también ha afectado el desenvolvimiento de la actividad periodística, a la vez que ha incrementado el rol del periodismo de alertar sobre situaciones de injusticia que afectan a nuestra sociedad.
"A ello se agrega que la crisis económica social, en la cual se incrementaron los hechos de violencia, también ha afectado el desenvolvimiento de la actividad periodística, a la vez que ha incrementado el rol del periodismo de alertar sobre situaciones de injusticia que afectan a nuestra sociedad.
"Ese debilitamiento del funcionamiento institucional en una aguda crisis económico-social da a veces a la información y a la opinión del periodismo una proyección singular, y ello genera un contexto en el cual el interés por condicionar la independencia del ejercicio de la función periodística también aumenta".
Rosendo Fraga (Prólogo del libro Ataques a la prensa, informe 2002/2003. Siglo Veintiuno editores).
Rosendo Fraga (Prólogo del libro Ataques a la prensa, informe 2002/2003. Siglo Veintiuno editores).
Es sorprendente que tantas voluntades, de tantos legisladores, de ambas cámaras de la provincia de Mendoza hayan coincidido en repudiar y rechazar un anuncio publicitario de MDZ. Alegan que esta pieza comunicativa “degrada la imagen institucional del gobernador” Celso Jaque.
Tal vez como ciudadanos (y también como periodistas) hubiéramos querido que ese puñado de diputados y senadores que se mostraron horrorizados por un dibujo, hubieran tenido otro tipo de reacción. Pues, su respuesta a un trabajo periodístico serio y documentado ha sido no por el fondo del asunto, sino por la forma. Aunque ni siquiera.
Hubiera sido más interesante que los legisladores entendieran, como primera medida, que el Poder Legislativo no debería ser la defensoría de pobres y ausentes que no son tales, ni la cobertura política del Poder Ejecutivo. Pues sus funciones republicanas son distintas, fruto de la división de poderes, tanto en la tarea de gobernar a través de la sanción de leyes, como también e incluso, de controlar al Ejecutivo.
Decimos esto, pues del informe denominado Las cinco nuevas mentiras de Jaque se desprenden al menos algunas situaciones que merecerían con mayor justicia el enojo y la indignación legislativa, pues en definitiva lo que está en juego es el presente y el futuro de los mendocinos.
Por ejemplo, ¿no es preocupante para un legislador que el gobierno provincial calcule mal su presupuesto (o en todo caso especule con su formulación) al haber subestimado sus ingresos?
¿O no merece encender luces de alerta la promesa incumplida de incorporar empleados públicos por concursos cuando en el 2008 ingresaron siete agentes por día a la Administración pública? ¿No es significativo que ante la avalancha de crímenes, y pese a tener una ley de Emergencia el Ejecutivo no haya utilizado 32 millones destinados al equipamiento de la Policía?
¿No les interesa a estos representantes del pueblo que pese a la caída de los índices de ocupación, el gobierno provincial no haya gastado nada más que la mitad de las partidas que tenía asignadas para obra pública? ¿No es indignante que ante el pavoroso estado del sistema de transporte público, el Estado haya cedido no sólo aumentando el boleto y los subsidios sino también dejando de lado la idea de revisar las concesiones?
Es evidente que estas preguntas no les interesan a nuestros representantes que se esfuerzan por defender un gobierno que creen atacado cuando en realidad, no hace más que boicotearse a sí mismo día a día.
Sin embargo, y ya que los legisladores han posado sus preocupadas inteligencias en estos temas, también sería de utilidad recordarles algunos otros aspectos que hacen al desarrollo de la actividad de los medios de comunicación y al ejercicio profesional del periodismo en Mendoza.
Sería aconsejable que los legisladores se ocupen por el manejo discrecional, por ende sospechoso y arbitrario de la pauta oficial con la que el gobierno de Mendoza disciplina (o intenta disciplinar) a los medios y a los periodistas. Tomando en consideración que se trata de fondos públicos de los que se desconocen los criterios de inversión y los montos totales que representan, no estaría de más poner esa información a disposición de cualquier ciudadano que desee consultarla.
Les informamos a los legisladores que hasta el momento es imposible acceder a estos datos, lo que constituye una acción violatoria de la necesaria publicidad de los actos de gobierno y que a la vez establece categorías discriminatorias para algunos medios y también para algunos periodistas.
Una democracia debe asegurar las libertades de todos los miembros de su comunidad. Especialmente de los medios de comunicación que expresan posturas distintas a los poderes de turno. ¿O es que acaso este puñado de legisladores pretende establecer un sistema único de opinión, condescendiente con las políticas del gobernador Jaque?
¿Cuál es el límite en el que la disconformidad de quien ejerce el poder se traduce en medidas cercenatorias de la libertad de expresión? ¿Otra vez deberemos debatir sobre los alcances de la opinión y los resguardos constitucionales que conlleva? ¿Se debe entender esta acción del poder político como un ataque a las condiciones de desenvolvimiento de la actividad periodística? ¿Se justifica una reacción como la de los parlamentarios ante la contundencia de información y la tarea profesional ajustada que en todo caso merece una respuesta fundada y no un exabrupto como el de este viernes? ¿Alguien le explicará a los mendocinos (y en especial a nuestros hijos) que mientras la provincia era arrasada, nosotros discutíamos por el color de la ropa?
Decimos esto, pues del informe denominado Las cinco nuevas mentiras de Jaque se desprenden al menos algunas situaciones que merecerían con mayor justicia el enojo y la indignación legislativa, pues en definitiva lo que está en juego es el presente y el futuro de los mendocinos.
Por ejemplo, ¿no es preocupante para un legislador que el gobierno provincial calcule mal su presupuesto (o en todo caso especule con su formulación) al haber subestimado sus ingresos?
¿O no merece encender luces de alerta la promesa incumplida de incorporar empleados públicos por concursos cuando en el 2008 ingresaron siete agentes por día a la Administración pública? ¿No es significativo que ante la avalancha de crímenes, y pese a tener una ley de Emergencia el Ejecutivo no haya utilizado 32 millones destinados al equipamiento de la Policía?
¿No les interesa a estos representantes del pueblo que pese a la caída de los índices de ocupación, el gobierno provincial no haya gastado nada más que la mitad de las partidas que tenía asignadas para obra pública? ¿No es indignante que ante el pavoroso estado del sistema de transporte público, el Estado haya cedido no sólo aumentando el boleto y los subsidios sino también dejando de lado la idea de revisar las concesiones?
Es evidente que estas preguntas no les interesan a nuestros representantes que se esfuerzan por defender un gobierno que creen atacado cuando en realidad, no hace más que boicotearse a sí mismo día a día.
Sin embargo, y ya que los legisladores han posado sus preocupadas inteligencias en estos temas, también sería de utilidad recordarles algunos otros aspectos que hacen al desarrollo de la actividad de los medios de comunicación y al ejercicio profesional del periodismo en Mendoza.
Sería aconsejable que los legisladores se ocupen por el manejo discrecional, por ende sospechoso y arbitrario de la pauta oficial con la que el gobierno de Mendoza disciplina (o intenta disciplinar) a los medios y a los periodistas. Tomando en consideración que se trata de fondos públicos de los que se desconocen los criterios de inversión y los montos totales que representan, no estaría de más poner esa información a disposición de cualquier ciudadano que desee consultarla.
Les informamos a los legisladores que hasta el momento es imposible acceder a estos datos, lo que constituye una acción violatoria de la necesaria publicidad de los actos de gobierno y que a la vez establece categorías discriminatorias para algunos medios y también para algunos periodistas.
Una democracia debe asegurar las libertades de todos los miembros de su comunidad. Especialmente de los medios de comunicación que expresan posturas distintas a los poderes de turno. ¿O es que acaso este puñado de legisladores pretende establecer un sistema único de opinión, condescendiente con las políticas del gobernador Jaque?
¿Cuál es el límite en el que la disconformidad de quien ejerce el poder se traduce en medidas cercenatorias de la libertad de expresión? ¿Otra vez deberemos debatir sobre los alcances de la opinión y los resguardos constitucionales que conlleva? ¿Se debe entender esta acción del poder político como un ataque a las condiciones de desenvolvimiento de la actividad periodística? ¿Se justifica una reacción como la de los parlamentarios ante la contundencia de información y la tarea profesional ajustada que en todo caso merece una respuesta fundada y no un exabrupto como el de este viernes? ¿Alguien le explicará a los mendocinos (y en especial a nuestros hijos) que mientras la provincia era arrasada, nosotros discutíamos por el color de la ropa?

