Las cinco nuevas mentiras de Jaque
“Jaque miente”. La consigna, que aparece en cada protesta, fue acuñada durante el año pasado cuando el gobernador Celso Jaque debió dar marcha atrás y pedir disculpas, por no poder cumplir su principal promesa de campaña, la de bajar un 30 % el nivel de delito que acosa a los mendocinos. “Jaque miente”, una muletilla que estatales y productores, especialmente, han tomado como propia.
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¿Por qué se dijo (y se sigue sosteniendo) que Mendoza tiene déficit en sus cuentas fiscales? ¿Para qué se anunció en las tapas de los diarios que se iba revisar todo el sistema de transporte?
Si se nombraron más de 2.000 empleados públicos nuevos ¿para qué se anunciaron los ingresos por concurso en la administración pública? Si la seguridad es lo primero ¿por qué no se utilizaron más de $30 millones de los disponibles paras equipar a la policía?
Y lo más grave: si se destinan millones a publicitar que este gobierno ha hecho más obra pública que ningún otro en veinte años ¿Cómo fue que lo logró, si subejecutó el 55% del presupuesto provincial para tal fin?
En 2007, durante la campaña, Jaque decía esto: "Lo bueno que tiene la no reelección en Mendoza es que asegura la alternancia en el poder, pero lo malo de este sistema es que no se puede consolidar un proyecto de gobierno. Yo me estoy preparando para esto hace tiempo. Y sé que cuando acceda al gobierno no hay cuatro años de gobierno. Sino que hay uno solo y es el primero”.
Más allá de que ahora el gobernador está a favor de la reeleción, su frase es profética. Ver cómo se utilizó el Presupuesto 2008, es ver en definitiva cómo se gobernó. Un análisis de los números que fueron difundidos por el propio gobierno, permiten encontrar las respuestas a los interrogantes planteados más arriba.
Mentira 1: La trampa del déficit
En diciembre de 2007 Celso Jaque envió su proyecto de ley de Presupuesto a la Legislatura y ya en ese momento cualquier estudiante avanzado de la carrera de Ciencias Económicas se daba cuenta.
En su pauta de gastos el nuevo gobierno había “pinchados los ingresos”, es decir subestimó la recaudación para obtener finalmente la sanción de un Presupuesto deficitario en $520 millones. Se trata de una "trampa" que en los noventa solía usar Domingo Cavallo, y que también utilizó Julio Cobos.
La meta de tal jugada fue política, no de administración financiera: Jaque pretendía usar ese déficit de colchón para golpear a la administración del actual vicepresidente.
Y así lo hizo, salvo que un año después Mendoza cerró el año con un superávit de $169,54 millones.
¿Qué pasó? De esta manera lo explica el ministro de Hacienda, Adrián Cerroni, ante la consulta de MDZ.
Cerroni se pasó buena parte de 2008 alentando el fantasma del déficit y las explicaciones que da suenan lógicas. Pero si bien el ministro no miente en buena parte de su descargo, tampoco dice toda la verdad.
Es cierto que la recaudación estuvo muy por encima de lo presupuestado y terminó subiendo un 8,3%. De los $5.280 millones previstos se terminaron recaudando $5.720 millones.
Pero, al contrario de lo que dice el ministro, en 2008 no hubo reducción del gasto público. Al menos en los gastos corrientes.
Según se desprende de la información difundida por la propia cartera de Hacienda en Internet, el gasto en erogaciones corrientes (personal, compra de bienes, servicios, etcétera) fue de $5.072 millones el año pasado cuando lo presupuestado fueron $4.833 millones. Es decir, que hubo un incremento del 4,9%.
Cuando Cerroni señala que se dejaron sin ejecutar partidas, se refiere a las denominadas “con afectación específica”. Admitir que no se utilizaron fondos de allí, es admitir que varios de sus compañeros de gabinete gestionaron mal.
Las partidas de afectación específica son, por ejemplo, las que se utilizan para la coparticipación vial, el Fonavi (viviendas), o los fondos para programas sociales.
Pero fundamentalmente, y de lo que habla Cerroni, es que no se utilizaron partidas del Fondo de Infraestructura Provincial (FIP).
Y allí hay que encontrar una de las explicaciones del superávit, además de que se hayan pinchado los ingresos: el gobierno finalmente subejecutó buena parte de su presupuesto de obra pública.
Este panorama circula en todos los ámbitos económicos de Mendoza desde hace meses. Por ello, llama la atención que el gobierno insista con la mentira hasta el final. Y que la Legislatura termine avalando esta situación.
Un ejemplo de esto. En diciembre pasado el gobierno obtuvo de la Legislatura la sanción de una ley específica para utilizar $185 millones del Fondo Anticíclico, un fondo creado en el marco de la Ley de Responsabilidad Fiscal para ser utilizado en casos de emergencia financiera de la provincia.
El argumento para echar mano a esos recursos fue uno sólo: Jaque les dijo a los intendentes que, si no se apelaba a esa plata, no se iba a poder cumplir con la promesa de destinarles unos $40 millones que estaban comprometidos por aumento de la recaudación. Es increíble, y también responsabilidad de la oposición y los jefes comunales, que se haya recurrido a ese dinero en época de superávit.
Y según el propio gobierno, como decía a fines de 2008, la recaudación no había aumentado.
Pero lo que más llama la atención, es cómo se sostiene este argumento aún con la pauta de gastos del año pasada cerrada y ya publicada en Internet.
Cuentan que en enero el gobernador se entrevistó en privado con los intendentes del peronismo quienes, al igual que los de la oposición, están reclamando un ajuste de unos $12 millones que el gobierno debería haberles pagado por ley a las comunas.
Jaque les dijo que la recaudación no había aumentado y que era difícil hacer frente a ese pago.
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El último eslabón de esta cadena de mentiras, sucedió a principios de febrero. Hacienda, a través de una nota publicada en el diario Los Andes, habló de una abrupta caída en los ingresos por coparticipación federal de impuestos de alrededor del 13%.
La página del Ministerio de Economía de la Nación, dice todo lo contrario.
En enero de 2009 Mendoza recibió por este concepto $216 millones, contra $214 millones que le tocaron el mismo mes del año anterior. O sea, hubo un crecimiento del 2%.
Para 2009 habrá que estar atento, ya que el gobierno justicialista volvió a jugar con el déficit y esta vez lo pautó en $134 millones. La trampa este año, dicen, está en que se han inflado los gastos de personal.
Mentira 2: “Vamos a revisar todo el sistema de transporte”
El 23 de mayo de 2008, un salvaje paro de micros dejó de a pie a buena parte de los habitantes de Mendoza y del Gran Mendoza. El día después, un Jaque enojado decía esto:
"Vamos a poner en revisión todo. Y cuando digo todo, es todo", amenazó el mandatario. Casi diez meses más tarde, es poco o nada lo que se ha hecho.
Jaque amenazó con hacer caer las concesiones del transporte aún sabiendo que era casi imposible (y sumamente riesgoso) desde el punto de vista legal, romper un contrato con los empresarios de micros que tenía poco más de un año de vigencia y al que además le quedaban nueve años por delante.
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De la “revisión total” que se anunció sólo se avanzó en un cambio en la evaluación de costos de las empresas y se modificó por decreto el régimen de pago, una medida que hoy está bajo análisis de la Suprema Corte de Justicia de la provincia por una demanda iniciada por los dueños de colectivos.
Y de la política de consenso para aplicar cambios buscada por el gobernador, únicamente se realizó, hace tiempo ya, una audiencia pública para discutir el tema.
En tanto el sistema sigue funcionando tal cual fue concesionado en 2005. Salvo que cada vez resulta más caro para la provincia.
Cuando el gobierno de Julio Cobos entregó los recorridos a los permisionarios actuales, el Estado subsidiaba al sistema con un aporte de $35 millones anuales aproximadamente.
Cuando Jaque asumió, los subsidios al transporte ya rondaban los $55 millones y cuando cerró su primer año de gobierno la provincia terminó aportando $68 millones para que los micros puedan circular.
Para 2009, según información oficial, los aportes al sistema no bajarán de los valores aportados el año pasado.
A la mayor cantidad de subsidios, se le agregó un aumento del boleto que la subsecretaría de Servicios Públicos tuvo que autorizar para blanquear en parte la tarifa de transporte público de Mendoza que es una de las más baratas del país.
Las idas y vueltas, las discusiones por los costos con los empresarios y la falta de una política de transporte, derivaron en varias cuestiones.
En primer lugar, empresarios que, según alerta el titular de AUTAM, Sergio Pensalfine, mantienen líneas que están “entre la vida y la muerte” por la suba de costos.
En segundo término, como las empresas cobran por cada kilómetro que recorren, el gobierno no permite que se agregue ni un kilómetro más a sus recorridos. Si los micros no circulan más, el servicio no mejora.
Y por último: si no hay política se generan situaciones como las que se han visto estos últimos meses. Jaque se largó a hacer un ferrotranvía por las calles de la ciudad de Mendoza, sin saber todavía qué hacer con el sistema de colectivos.
También miró con cierta sorna la pelea entre Capital y Guaymallén por la circulación de calle Morón, sin advertir quizás que la decisión tomada por el intendente capitalino Víctor Fayad terminó afectando la circulación de los micros.
Esta medida estiró en diez minutos el recorrido de las líneas que circulan por esa zona, desencadenando un aumento en los costos.
Hasta ahora, esos costos fueron absorbidos por las empresas. Pero no pasará más de un mes, para que los empresarios de colectivos vuelvan a la carga con un reclamo de aumento.
Mentira 3: La compra de equipamiento policial es prioridad
Si un gobierno que promete una lucha sin cuartel contra el delito, pide una ley de Emergencia y utiliza en todo un año sólo poco más de la mitad de la plata que tiene disponible para la compra de equipamiento para la policía y, por otro lado, gasta más de lo que tiene en gastos reservados, es porque algo no funcionó bien.
Según los datos que arroja el análisis de la ejecución presupuestaria del ministerio de Seguridad, en 2008 quedaron sin ejecutar $34.181.840 millones de la partida anual destinada a la compra de equipamiento policial, que fue de $85.746.080 millones en total.
La subejecución que Carlos Ciurca, el ministro de Seguridad, hizo de los fondos previstos para adquirir móviles, armas y chalecos policiales, entre otros elementos, rondó el 40%.
¿Cuál fue el motivo?, no se pudo establecer porque las autoridades de la dirección de Administración de la cartera de Seguridad no respondieron ante la consulta de este diario.
Pero en los propios expedientes de la cartera más caliente, se pueden encontrar algunas explicaciones.
Dentro de las partidas sin ejecutar están, por caso, $6.784.500 que habían sido destinados a la compra de los 4.000 chalecos antibalas que se compraron y que luego se descubrió que no servían. Seguridad, por decreto, dio de baja ese gasto y pidió que se sancionara a la empresa proveedora, Full Metal.
Pero más allá de esto, Ciurca emuló a sus antecesores de otras gestiones en el uso de otro tipo de fondos.
El año pasado el ministro se comportó igual (o peor) que Miguel Bondino o Alfredo Cornejo, dos de los tantos ministros de Seguridad que tuvo que poner Julio Cobos.
Todos ellos ejecutaron el cien por ciento de los gastos reservados de que disponen, en los papeles, para pagar recompensas o informantes de la policía.
Pero que en la realidad, es plata que funciona cómo la “caja chica” del ministro y de la que, desde hace años se mantiene la sospecha, es utilizada para sobresueldos en el ministerio o para el pago de favores políticos.
Los gastos reservados de Seguridad son los únicos con estas características en todo el Estado y el mecanismo de control que existe es sólo una información anual que se le rinde al Tribunal de Cuentas de la provincia a sobre cerrado y sin especificaciones.
Durante 2008, Seguridad utilizó $1.55o.0000 de gastos reservados, o sea $50.000 más de lo que tenía disponible. Por lo que se ve, al ministro no le alcanzó la plata el año pasado para pagar, en teoría, a los informantes de la policía para combatir mejor el delito.
Mentira 4: En abril habrá concursos para el ingreso al Estado
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En octubre del año pasado la noticia ganó la tapa de los diarios. “Desde abril regirán los concursos para ingresar al Estado”.
La decisión bien valía las letras de molde, ya que venía a terminar con casi 40 años de utilización política en la contratación de personal en la administración pública.
Pero cerca de la fecha prometida, las viejas prácticas ganaron otra vez.
A mediados de enero pasado el subsecretario Legal y Técnico de la Gobernación, Fernando Simón, estiró los ingresos por concurso hasta “finales de 2009” ya que, según explicó, recién para esa fecha se comenzará a aplicar la ley que fue discutida en paritarias con los gremios estatales y sancionada en 2008 luego de un largo tratamiento durante la gestión de Julio Cobos.
En el camino el gobierno de Jaque hizo lo que todos. Durante su primer año la planta de personal aumentó en 2549 cargos (entre personal de planta y contratados), por lo que: de los 66.930 cargos que había hacia finales de 2007 se pasó a 69.479 empleados en diciembre de 2008.
Esta cifra sin contar las horas cátedra, una forma de pago a los empleados públicos. Si se toma en cuenta este ítem, los estatales son más de 82.000.
El gobierno de Cobos fue el que más apeló, desde el regreso de la democracia, a los nombramientos en el Estado como forma de herramienta política.
Entre 2003 y 2007 la planta de personal aumentó un 14,5% (pasó de 74.100 a 85.000) y durante ese período ingresaron al Estado 8 personas por día, contando los feriados.
Jaque no le va muy lejos: durante sus primeros doce meses de gestión ingresaron, en promedio, siete empleados públicos por día.
Durante la última gestión radical, el uso de la contratación de personal estaba en manos de Sergio Marinelli, el entonces ministro de Gobierno de Cobos.
En 2008 los ingresos de personal (fundamentalmente contratado) fueron manejados por el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán.
Según la información publicada en https://www.hacienda.mendoza.gov.ar/ y detallada en el Anexo 19 “Detalle de la planta de personal y contratos de locación” de la Ley de Responsabilidad Fiscal Provincial, no puede atribuirse ese crecimiento al efecto producido por la contratación en un número importante de más policías o más docentes.
En el caso del personal del ministerio de Seguridad la pasó de 7.941 en 2007 a 8.196, dentro del cual se detectan más de una veintena de contratados nuevos.
En cuanto a la planta de personal docente, en 2007 se registraban poco más de 28.000 (entre maestros de escuela primaria y Polimodal), una cifra que no dista demasiado de los 28.480 de 2008.
Mentira 5: El gobierno que más obras hizo en 20 años
Ya desde mediados de 2008 se podía proyectar lo que finalmente se supo.
Esta administración, que pretende y vende que la obra pública es su fuerte, no utiliza los fondos disponibles en el Presupuesto para tal fin.
En 2008 el ministerio de Infraestructura subejecutó el 55% del presupuesto del que disponía para erogaciones de capital, con lo que se desprende que el año pasado se hizo en Mendoza casi la mitad de la obra pública prevista.
Puesto en números: el gobierno , con el ministro Francisco Pérez como uno de los puntales de Jaque en el gabinete, tenía aprobados por ley $967 millones para gastar este año. Sólo utilizó $478 millones.
El propio Pérez lo explica así.
Con honestidad brutal, el funcionario admite dos cuestiones. La primera es que esta administración tardó varios meses en arrancar.
Según un relevamiento, el número de obras públicas licitadas durante el primer cuatrimestre de 2008 fue cero.
Y la segunda revelación es más sugerente. Pérez reconoce que, sólo en los años de elecciones, el gobierno pondrá empeño en hacer obra pública.
Pero el ministro no dice varias cosas más, como por ejemplo, que buena parte de los fondos para obras que no se ejecutaron el año pasado fueron a parar a rentas generales.
Pérez hace una pequeña trampa al intentar demostrar que este gobierno invierte en obra pública “lo que no se invirtió en 20 años”.
Si bien reconoce que el nivel de ejecución presupuestaria es bajo, suma puntos incluyendo la ejecución de obras de infraestructura escolar y de caminos. “Con ellas rondamos el 75 por ciento”, se ufana.
Estos dos ítems, están incluidos en las partidas que se subejecutaron, salvo que Pérez los suma dos veces.
En obras que se realizaron en las escuelas, el ministerio de Infraestructura contó con un presupuesto de $4.840.492. Termino gastando $2.229.025.
La Dirección General de Escuelas, por su lado, contó con un presupuesto de $44.632.764 y terminó ejecutando $27.117.139.
Como se ve, en líneas generales, no se usó poco más de la mitad de la plata disponible según surge de la información publicada en el Sistema de Información Contable (Sidico), en la Ejecución de Gasto Ejercicio 2008 al 31 de diciembre de 2008 y actualizada 8 de febrero pasado.
Una rápida lectura de los números de Vialidad Provincial, demuestra que el ministro estrella del gobernador tampoco dice toda la verdad, al menos, si se toma en cuenta la plata del presupuesto provincial y sin considerar a los aportes nacionales.
Durante 2008, Vialidad tenía votado por ley un crédito de $105.664.087 para destinarlos a la construcción de caminos y a la compra de equipamiento vial.
De esos fondos se ejecutaron sólo $33.926.611. Es decir, el 32%.
Pérez debería consultar las informaciones divulgadas por el ministerio de Hacienda, si es que pretende que se le crea cuando sostiene que “desde 1998 no se había ejecutado tanta obra pública” en Mendoza.
En ese sentido su colega de gabinete, Adrián Cerroni, reconoció que el año pasado la ejecución de obra pública estuvo “por debajo de lo normal”, tomando en cuenta los últimos años.
Pero más allá de esto hay algo en lo que “Paco” tiene razón.
Si bien Cobos fue uno de los que más bajo nivel de ejecución de obra pública mantuvo, en 2007, su último año como gobernador, utilizó el 122% de lo presupuestado. Es decir, que “Cleto” gastó más de lo que tenía.
Esto demuestra que Pérez aporta información falsa. Aunque no del todo: irremediablemente tiene razón en decir que los gobiernos sólo se preocupan en hacer obras cuando se les vienen encima las elecciones.
Colaboración periodística: Soledad Blat.





