Hay opositores, no hay oposición
Desde que Jaque llegó al sillón de San Martín, ningún legislador de los partidos alineados como opositores logró cobrar protagonismo a pesar de los espacios vacíos dejados por el oficialismo. El papel que durante el gobierno de Julio Cobos cumplieron Daniel Cassia y Jorge Tanús quedó vacante, y es una situación que los mismos presidentes de bloques reconocen.
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Para Andrés Marín, presidente del bloque cobista en Diputados, “hay medios que tienen intereses económicos y que no cuentan los planteos que hace la oposición o los proyectos que se presentan”.
De todos modos, destacan que si Jaque llegó a ese lugar, fue única y exclusivamente gracias al voto popular.
“Es la gente la que lo votó. De una vez por todas, la ciudadanía debe hacerse responsable por los representantes que elige, y debe saber que sólo en las próximas elecciones podrá castigar a un gobernador que engañó durante toda su campaña”, sentenció Marín.
Desde ConFe, los calificativos hacia el gobierno son pocos amigables. Lo tratan de “torpe, inepto y mentiroso”, y sugieren que lo ideal sería llevar adelante la reforma de la Constitución Provincial para plantear la necesidad de una consulta popular y así lograr la revocatoria de mandato.
“Por ejemplo, ahora nos vamos a oponer al proyecto de ley para modificar el sistema de licitación de obra pública. Pero Jaque es tan torpe que siempre necesita de una oposición para excusarse. No sabe que con esta ley que está vigente, Felipe Llaver fue el que más casas construyó en la historia de Mendoza. Como tenemos ese antecedente, no podemos votar algo que, a simple vista, parece hecho para armar algún negociado”, acusó Marín.
Desde que el Partido Justicialista volvió al poder, luego de las elecciones del octubre de 2007, la comidilla política tuvo un tema central: la pobre representación legislativa que iba a tener Jaque con un inexperto total en estas lides como Cristian Racconto al frente del Senado.
Por eso perdió su primera batalla: el nombramiento de Lorenzo Ferretjans en el Iscamen. En ese momento, la oposición dio una verdadera lección de bolillas negras y el candidato de Jaque quedó en las gateras. Sin embargo, lejos de fortalecer esa posición política, varios partidos decidieron deponer esa actitud y acompañar al gobierno en los primeros seis meses.
Fueron los días en los que más de uno se animó tirar en la Casa de las Leyes que Juan Carlos Mazzón había entrado en escena, y que, desde Buenos Aires, estaba decidido a armar las valijas de billetes las veces que hiciera falta para defender a Jaque.
Durante ese período se votó la Ley de Emergencia en Seguridad, que si bien tuvo detractores, terminó saliendo con modificaciones mínimas en relación con el proyecto oficial. Y dejó el presupuesto provincial sujeto a los gustos del ministro de Seguridad de ese entonces, Juan Carlos Aguinaga, un demócrata que fue acompañado por su partido y que le permitió al PJ tener una cantidad de votos “colchón” para evitar un debate profundo.
Un problema de comunicación
Para Daniel Cassia, “la diferencia es que ahora no hay estrategia política. Nosotros sabíamos muy bien de qué tema tenía que opinar cada uno; especialmente con Jorge (Tanús). Pero no nos quedábamos sólo en la crítica. Primero nos oponíamos, criticábamos y después mostrábamos una propuesta alternativa. Además, sabíamos cómo comunicar esas posturas. Es cierto que ahora nada de eso ocurre”.
“Lo que sucede es que algunos medios de comunicación no muestran el trabajo que se hace en el recinto. Habría que ver un detalle del diario de sesiones para demostrar que existe una oposición seria y responsable”, disparó el titular de Diputados de la UCR, Mariano Ficarra. Pero aclaró: “Es cierto que no hoy ninguno de nosotros aparece como referente, y debemos hacernos cargo de eso. No hay una buena estrategia de comunicación”.
Lo llamativo es que, si bien los legisladores son críticos de los medios de comunicación y los acusan de ser complacientes con el gobierno por la cantidad de dinero que reciben en concepto de publicidad, desde la Legislatura se ha hecho poco y nada para denunciar esta situación en la Justicia, a pesar del incumplimiento de la Ley provincial 6.496, que obliga al Ejecutivo a rendir informes bimestrales sobre estos gastos.
Uno de los que cambió desde que asumió Jaque, fue el senador demócrata Carlos Aguinaga. Formó parte del oficialismo cuando su partido manejó Seguridad en los primeros meses del malargúino y dejó de ser el hombre que acudía a los medios para denunciar irregularidades, tal como ocurrió en la época de Cobos.
“He decidido ser más proactivo y menos crítico. Creo que criticar es fácil, y acá lo que la gente quiere es que uno trabaje a favor de ellos. Criticar a este gobierno sería hacer leña del árbol caído”, declaró el demócrata. Y agregó: “de todas manera, es dificultoso ser opositor cuando la billetera oficialista es muy grande”.